¿De verdad un antiguo manuscrito del Vaticano anuncia el fin del mundo en 2027? Esto es lo que dice realmente la 'Profecía de los Papas'
Los muertos regresan a la vida ante una convocatoria divina que los lleva a comparecer para recibir una sentencia sobre su destino eterno. En la explicación cristiana del Día del Juicio Final, esa resurrección abre el juicio de cada persona, cuya conducta queda sometida a la valoración de Dios.
Después llega la separación definitiva, con la salvación para quienes reciben una sentencia favorable y la condenación para quienes quedan fuera de ella. La secuencia termina con el cierre de la historia humana tal como se conoce, porque el juicio fija un destino eterno y deja atrás el mundo anterior.
Las publicaciones virales atribuyen 2027 a una profecía antigua
Las afirmaciones virales sobre 2027 añaden una fecha que la Profecía de los Papas nunca contiene, según All That's Interesting, que revisó el documento y las versiones difundidas en internet. El usuario de TikTok @dhfg21 aseguró que el manuscrito había acertado con todos los pontífices desde 1143 y vinculó su final con Francisco: “Después del último papa, el papa Francisco, solo dice Día del Juicio”. El mismo usuario añadió otra afirmación ausente del documento: “En este libro se predijo que todo esto va a ocurrir en 2027”.
La procedencia del escrito introduce otra dificultad, porque la obra atribuida al arzobispo irlandés san Malaquías durante el siglo XII apareció documentada muchos siglos después. El monje benedictino Arnold Wion la publicó por primera vez en 1595, aunque algunas versiones sitúan su aparición algo antes y cuentan que había permanecido olvidada en los archivos vaticanos. Muchos estudiosos consideran que fue redactada cerca de esa fecha, una explicación apoyada por la diferencia entre los lemas anteriores a 1595 y los que intentan describir pontificados posteriores.
La parte final concentra buena parte de la fama del documento, ya que abandona los lemas breves y presenta a Pedro el Romano durante una etapa de tribulaciones. La Profecía de los Papas termina con una destrucción de Roma y con la intervención de un juez temible: “Pedro el Romano apacentará a sus ovejas en medio de muchas tribulaciones, tras las cuales la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez temible juzgará al pueblo”. Esa formulación habla de juicio y destrucción, pero no fija 2027 ni utiliza la expresión Día del Juicio.
El Evangelio de Mateo introduce además una advertencia que choca con cualquier calendario cerrado para la segunda venida de Jesucristo. Mateo 24:36 atribuye el conocimiento de ese momento únicamente al Padre: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo ni el Hijo; solo el Padre”. Esa referencia bíblica ha sido utilizada para cuestionar las lecturas que convierten cálculos posteriores en una fecha religiosa establecida.
Los intérpretes relacionan 112 lemas con distintos pontífices, aunque van perdiendo precisión
Los 112 lemas latinos atribuidos a san Malaquías empiezan con Celestino II, elegido en 1143, y suelen aludir a rasgos que intérpretes relacionan después con cada pontífice. Ex castro Tiberis, traducido como De un castillo en el Tíber, se asocia con Celestino II porque nació en Città di Castello, junto a ese río. Otras lecturas posteriores han relacionado frases con Juan Pablo II o Benedicto XVI mediante eclipses, nombres religiosos o emblemas.
La identificación de Pedro el Romano con Francisco pierde fuerza al revisar los datos citados, porque el papa argentino carecía de relación con el nombre Pedro. Tras la muerte de Francisco, el actual papa León XIV, nacido Robert Francis Prevost, tampoco corresponde de manera natural con esa denominación pese a su ascendencia italiana, ya que también tiene raíces francesas, españolas y criollas de Luisiana. La sucesión papal ha seguido adelante y el escrito carece de datos capaces de señalar con precisión a ese personaje.
La diferencia entre los lemas anteriores y posteriores a 1595 termina de debilitar la lectura profética, porque las coincidencias se vuelven mucho menos convincentes después de la primera publicación conocida. Pío VII, por ejemplo, quedó asociado a águila rapaz, una frase que algunos partidarios relacionan con el águila imperial de Napoleón, aunque numerosos imperios han utilizado ese animal en su iconografía.
Por lo tanto, el documento acierta mejor cuando habla de pontífices ya conocidos por quien pudo redactarlo y pierde precisión cuando intenta avanzar hacia el futuro, una pauta que corresponde mejor con una falsificación tardía que con una predicción medieval.