El barco de guerra hundido en 1682 cuando llevaba al futuro rey de Inglaterra y que se rescató siglos después

Era principios de mayo de 1682 y el barco de guerra HMS Gloucester transportaba a Jacobo Estuardo, heredero del trono inglés e hijo del rey Carlos I. Pero el príncipe estuvo a punto de quedarse sin corona y nada tuvieron que ver las intrigas palaciegas ni sus adversarios políticos. La nave en la que viajaba encalló, se hundió y dejó decenas de muertos, aunque Jacobo fue una de las personas que milagrosamente se salvó. 

Jacobo Estuardo sobrevivió al naufragio que se produjo frente a la costa de Norfolk en 1682. El heredero al trono salió ileso y finalmente reinó como Jacobo II de Inglaterra e Irlanda y Jacobo VII de Escocia de 1685 a 1688. Un periodo breve porque la Revolución Gloriosa acabaría por destronar al último monarca católico que rigió en Reino Unido.

Una ruta fatídica

El barco de guerra HMS Gloucester fue diseñado para formar parte de la Marina Real Británica, provista de grandes navíos, muchos de ellos preparados con nutrido grupo de cañones para hacer frente a posibles ataques de armadas rivales. El pecio en cuestión fue botado en el año 1654 y batalló en los conflictos que la corona inglesa mantuvo con las armadas española y holandesa. 

Su último viaje fue en 1682, cuando navegaba hacia el norte a lo largo de la costa de Norfolk, rumbo a Edimburgo. A bordo iba Jacobo Estuardo, duque de York y heredero al trono, quien había recuperado recientemente el favor de la corte real en Londres tras la crisis de exclusión de 1679. El navío viajaba a Escocia para que el príncipe se reuniera con su esposa embarazada y traerla de vuelta a Londres.  

Pero la tragedia ocurrió de madrugada. El Gloucester navegaba por un tramo difícil del Mar del Norte cuando chocó contra un banco de arena y encalló. Y Jacobo Estuardo tuvo mucho que ver en el rumbo que se tomó, recuerdan desde la Universidad de East Anglia (UEA), que ha participado activamente en la recuperación de los restos y del legado de este buque de guerra. 

No había consenso sobre la ruta a seguir para llegar al destino final y el heredero al trono decantó la balanza e hizo valer su autoridad. El naufragio se produjo frente a la costa de Norfolk a principios de mayo de 1682. Se calcula que murieron entre 100 y 250 tripulantes y pasajeros, aunque el futuro rey sobrevivió. 

Recuperando el Gloucester

Los investigadores Julian y Lincoln Barnwell hallaron los restos del Gloucester en 2007 tras años de búsqueda. A partir de su localización, no solo se han recuperado partes de la histórica embarcación, sino que también se han rescatado objetos de gran valor. Es el caso de varias botellas de vino, instrumentos de navegación, gafas y un cubierto. En cualquier caso, todos ellos ofrecen pistas sobre los estilos, los gustos y las estructuras sociales del siglo XVII, recuerdan desde la UEA.