Cuenta atrás para que arranque esta feria de 800 expositores y medio millón de visitantes y que se celebra desde 1346

La villa alicantina de Cocentaina ultima con entusiasmo los preparativos para dar comienzo a una nueva convocatoria de su emblemática Fira de Tots Sants, un acontecimiento multitudinario que transforma toda la comarca del Comtat. El origen documentado de esta gran cita se remonta al año 1346, cuando el rey Pedro IV de Aragón y II de Valencia concedió el privilegio real que autorizaba la celebración de un mercado franco exento de impuestos. Siete siglos después de aquella concesión medieval, el municipio despliega un montaje colosal que reunirá a más de 800 expositores y atraerá a cerca de medio millón de visitantes de todo el territorio.

A lo largo de su dilatada historia, la celebración ha mantenido viva su esencia popular mientras adaptaba su formato a las exigencias de cada época. Entre 1671 y 1795 la feria sufrió varios cambios de fechas, consolidándose desde finales del siglo XVIII en torno a la festividad del 1 de noviembre. Su extraordinario valor patrimonial ha sido reconocido institucionalmente con su declaración como Fiesta de Interés Autonómico en 2007, de Interés Turístico Nacional en 2012 y de Interés Turístico Internacional en 2019. Asimismo, la feria ostenta la distinción de Bien de Interés Cultural Inmaterial, posicionándose como un referente festivo y cultural insustituible.

El despliegue organizativo de la Fira de Tots Sants alcanza proporciones impresionantes, abarcando una superficie expositiva que supera los 110.000 metros cuadrados, llegando a alcanzar los 142.000 metros en sus ediciones más extensas. Las avenidas y calles del casco urbano se convierten en un gran circuito al aire libre con alrededor de los mencionados 800 puestos de exposición. Este recinto gigantesco recibe anualmente a más de 400.000 personas, rozando el medio millón de asistentes durante sus jornadas principales. Para garantizar la movilidad, el municipio habilita áreas de aparcamiento libre y con reserva previa junto con un servicio especial de autobuses lanzadera.

Aunque la cita nació con un marcado carácter agrícola y ganadero, con el tiempo se ha transformado en un escaparate multisectorial de gran impacto económico. La oferta comercial actual combina la tradicional maquinaria agrícola, herramientas del campo y automoción con sectores dedicados al hogar, el comercio ambulante, la tecnología y el deporte. La emblemática feria caballar mantiene vivo el espíritu de los antiguos tratos de ganado, compartiendo protagonismo con muestras dedicadas a la innovación y las iniciativas empresariales. Esta convivencia entre los oficios tradicionales y las tendencias de consumo convierte al certamen en un punto de encuentro fundamental.

El apartado cultural y de ocio constituye uno de los pilares más deslumbrantes del evento, convirtiendo su casco histórico en un escenario repleto de arte. Entre sus espacios más aclamados destacan el Mercado Medieval, el Porrat Valencià, la Judería y el Zoco Árabe, áreas temáticas donde el visitante realiza un viaje en el tiempo. Durante los días festivos se programan más de 200 actuaciones itinerantes que incluyen representaciones teatrales, danza, malabares, pasacalles musicales y demostraciones artesanales. Los puestos de artesanía y los talleres en vivo completan una ambientación singular alrededor de lugares emblemáticos como el majestuoso Palacio Condal.

La gastronomía ocupa un lugar de honor en la vivencia festiva, ofreciendo a los asistentes una suculenta muestra de los sabores autóctonos de la comarca del Comtat. El momento cumbre de la tradición culinaria tiene lugar el 1 de noviembre con la celebración del popular L'Esmorzar de Fira en el Pla de la Font, donde se sirven miles de bocadillos a base de embutidos locales. Asimismo, los visitantes disfrutan de la oferta de la Cooperativa Agrícola Católica, que organiza catas de aceites monovarietales de blanqueta, manzanilla, alfafarenca, picual y arbequina. Los puestos de productos típicos y las zonas de degustación ofrecen una experiencia gastronómica inolvidable.

Una fiesta inclusiva

La preparación del evento presta especial atención a la inclusión social, la seguridad ciudadana y la eficacia logística. En su apuesta por la accesibilidad universal, la programación contempla franjas horarias específicas sin ruido ni luces estroboscópicas en el recinto ferial, facilitando el disfrute de niños con dificultades de procesamiento sensorial. Por su parte, la coordinación de la seguridad moviliza a un dispositivo especial integrado por más de 600 efectivos de seguridad y emergencias. Este amplio despliegue cuenta con apoyo tecnológico avanzado, incluyendo drones y helicópteros para garantizar el bienestar de todos los visitantes.

Más allá del impacto comercial y turístico, la Feria de Todos los Santos representa la seña de identidad más profunda de este pueblo de la Comunitat Valenciana. El evento cuenta con hitos institucionales de gran calado, como la lectura pública del Privilegio real por el Grup de Danses de Cocentaina y el cartel anunciador basado en la obra del artista José Soler Cardona. La actividad festiva se prolonga durante todo noviembre con actos tan destacados como el Gran Premio Nacional de Canto Coral, pruebas deportivas como el Trail Fira y competiciones de ciclocross. Esta combinación de memoria, participación y futuro reafirma a Cocentaina como la verdadera capital cultural del otoño valenciano.