Las atletas ya no serán sexualizadas por televisión: las nuevas normas de retransmisión ponen contra las cuerdas los planos a partes del cuerpo y priorizan la actuación de los atletas.
Un encuadre puede cambiar por completo la forma en que una competición femenina llega a la pantalla. La Unión Europea de Radiodifusión y European Athletics han preparado unas pautas para evitar que la realización televisiva sexualice a las atletas mediante ángulos de cámara o repeticiones a cámara lenta que no ayudan a comprender la prueba.
El objetivo es que las imágenes expliquen el rendimiento y la capacidad técnica, en lugar de convertir el cuerpo de las deportistas en el centro de la retransmisión.
Las recomendaciones descartan algunos encuadres durante las pruebas
El documento, titulado Raising the Bar y compuesto por 23 páginas, ya está disponible para las cadenas que cubren atletismo femenino. La guía parte de una pregunta destinada a orientar cada decisión de realización: ¿esta toma permite entender mejor la actuación deportiva? A partir de ese criterio, propone revisar tanto la colocación de las cámaras como la selección de planos y el uso de las repeticiones durante pruebas de salto y carreras.
Entre las imágenes desaconsejadas aparecen los planos cerrados desde detrás de una atleta y las cámaras bajas situadas bajo las competidoras. También se pide cautela con las secuencias ralentizadas que se detienen en partes del cuerpo sin aportar información técnica ni valor narrativo.
Frente a esas elecciones, las organizaciones recomiendan encuadres más amplios que permitan seguir la preparación del movimiento y su ejecución completa.
Glen Killane, responsable ejecutivo de EBU Sport, considera que el problema supera una decisión aislada de realización. “La sexualización de las atletas mediante ángulos de cámara selectivos y decisiones de edición sigue siendo una preocupación importante en muchas retransmisiones deportivas”, señaló.
Según explicó, esas elecciones desvían la atención de los logros y de las capacidades técnicas de las mujeres, además de favorecer estereotipos perjudiciales sobre las atletas.
La guía ilustra sus recomendaciones con ejemplos procedentes de emisiones reales. En salto de altura aconseja enseñar la carrera previa y el despegue, junto con el paso sobre el listón, mediante planos abiertos que permitan valorar la técnica. En salto con pértiga se aplica el mismo criterio. Para longitud y triple salto, las imágenes deberían mostrar la tabla, la secuencia de zancadas y el aterrizaje, evitando detenerse en la atleta desde atrás o desde abajo.
Las carreras requieren precauciones propias. Raising the Bar advierte sobre los planos muy cerrados tomados desde la parte posterior o desde una posición baja, sobre todo durante la preparación en la línea de salida y tras la llegada, cuando el cansancio deja a las participantes más expuestas ante la cámara. El propósito consiste en mantener la atención sobre el cuerpo para apreciar velocidad, fuerza y técnica mediante imágenes que expliquen la prueba.
Una atleta relata cómo influyen las cámaras durante la competición
Holly Bradshaw, pertiguista olímpica británica, ha contado que la ubicación de las cámaras puede afectar incluso mientras se disputa una competición. “Muchas atletas, incluida yo, hemos vivido situaciones competitivas en las que estaban más pendientes de las cámaras que de su propia actuación”, afirmó. Esa tensión puede romper la concentración justo cuando cada movimiento cuenta y deja claro que la realización también condiciona lo que ocurre dentro del estadio.
La deportista ha descrito asimismo las consecuencias posteriores a la emisión. Bradshaw ha recibido abusos en redes sociales y ha encontrado vídeos inapropiados elaborados con imágenes ralentizadas de ella y de otras atletas. “He recibido personalmente abusos en redes sociales y he visto vídeos inapropiados en internet de compañeras y de mí cuando se captan imágenes a cámara lenta de nuestras competiciones”, explicó. Ese material puede seguir circulando varios días después de que termine la prueba.
El alcance de esas imágenes también preocupa por el público al que llegan. “La forma en que se muestra nuestro deporte durante una retransmisión en vivo puede tener mucha fuerza, pero a veces perjudica a las mujeres que compiten y a las mujeres y niñas que lo ven”, indicó Bradshaw. Su aviso apunta a algo muy claro, la realización no solo enseña una competición, sino que también acaba marcando cómo se mira y se entiende el atletismo femenino.
Las recomendaciones buscan un criterio común para las retransmisiones
Las pautas tienen carácter de recomendación y no funcionan como normas obligatorias. Aun así, la Unión Europea de Radiodifusión y European Athletics plantean una orientación común para las cadenas, basada en la capacidad y en una narración que ayude a entender cada disciplina.
El cambio propuesto afecta a la realización desde la colocación inicial de las cámaras hasta la edición final de las repeticiones, con el fin de que la cobertura deportiva proteja a las atletas y explique mejor su rendimiento.