La emotiva historia detrás del triunfo de Wout Van Aert en París-Roubaix: “Quería ganar por él”

“El infierno del norte conduce al paraíso. Un paraíso con flores, para Goolie”. Esto fue lo que escribió Wout Van Aert en su aplicación de Strava tras ganar la París-Roubaix 2026, refiriéndose al que fuera su compañero, Michael Goolaerts, que falleció en 2018 en la carretera de esta prueba debido a un paro cardiaco.

Van Aert se impuso en el último segundo con un sprint junto a Tadej Pogacar, que llegaba como gran favorito para completar los Monumentos y escribir una nueva página de su historia. El belga había atacado a 54 kilómetros de meta, en el sector de Auchy-Iez-Orchies a Bersée, siendo la selección final en la que solo le siguieron el esloveno y Mads Pedersen, para este mismo cediera antes de que los dos primeros se jugaran la carrera en el velódromo.

La carrera de París-Roubaix 2026 estuvo marcada por las rachas de viento, que hicieron la prueba más complicada y exigente para los favoritos, con van der Poel y el propio Pogacar sufriendo varios infortunios, y en la que el que mejor capeó fue Wout Van Aert, que tenía un claro objetivo de conquistar esta clásica francesa desde hacía ocho años, como homenaje a Goolaerts.

“Esta victoria significa todo para mí. Ha sido un objetivo desde 2018, la primera vez que lo hice. Han pasado ocho años y esa vez perdí a un compañero y desde entonces quería ganar por él, Michael Goolaerts. En particular para su familia, pero también para mis amigos y compañeros de ese equipo. Fue un día terrible para todos nosotros”, afirmaba después de conquistar la que es su segundo Monumento, tras la Milán-San Remo 2020.

El duelo con Pogacar, además, añadió mayor grandeza a la victoria: “No hay mejor manera que ganar frente al campeón del mundo. Es un fenómeno y ganar delante de él de esta manera para mí es realmente especial. Cuando entré en el velódromo apliqué mi plan. En mis sueños y en mi preparación hice este vuelo mil veces. Sabía lo que tenía que hacer, pero la parte más difícil era llegar allí. Tadej me atacó muchas veces y estuve al límite en algunos momentos. Esta es una carrera caótica, todos llegan a la llegada con su propia historia que contar. Y eso es lo que la hace magnífica. En días como este es la carrera más hermosa del mundo”.

El día que marcó la relación de Van Aert con la París-Roubaix

La París-Roubaix había sido siempre el gran objetivo del corredor belga, desde que hace ocho años recibió una de las peores noticias posibles en medio de una carrera: que su compañero Michael Goolaerts fallecía tras sufrir un paro cardiaco en mitad de la prueba de los adoquines.

Goolaerts debutaba en el llamado ‘infierno del norte’ en 2018 con su equipo Willems-Crelan, en el que coincidía con Wout Van Aert, de la misma edad y ambos de la región de Amberes, lo que hizo que entre los dos se creara un vínculo especial en el Monumento francés.

Michael Goolaerts, llamado ‘Goolie’, se cayó en el segundo tramo adoquinado, y desde el principio, el equipo se da cuenta que no ha sido un incidente de carrera, sino algo más. Y fue así, un paro cardiaco mientras competía frenó su prueba y su vida. Fue un 8 de abril de 2018, y aunque se le trasladó en helicóptero, no se pudo hacer nada para salvarle.

Aquelló marcó de por vida a Wout Van Aert, que recuerda ese fatídico día en un reportaje de la televisión belga: “En el momento en que recibí la noticia, me cayó como una bomba. Nunca lo olvidaré... Un momento muy desagradable. Esa extraña sensación me acompañará durante mucho tiempo. La de haber corrido una carrera durante unas horas más que ya no tenía ninguna importancia. Es incomprensible, porque Michael era un tipo fantástico. Optimista, bondadoso y siempre dispuesto a ayudar a los demás”.

Al conseguir su ansiada y buscada victoria en la París-Roubaix este 2026 tuvo de nuevo a Goolaerts en su pensamiento y además de su homenaje con las bonitas palabras en Strava, lo hizo también frente a los periodistas tras levantar los brazos: “A menudo pienso en él y en aquel día. Se me puso la piel de gallina al pasar por su monumento. Mis padres van allí todos los años a dejar flores”, declaró con lágrimas en los ojos.