El Mundial 2026 estrenará nuevas expulsiones por protestas y un VAR con más capacidad de intervención

El Mundial de 2026 no solo será el primero de la historia con 48 selecciones y 104 partidos. También servirá como escenario para una profunda renovación de las normas arbitrales impulsada por la FIFA con el objetivo de aumentar el tiempo efectivo de juego y reducir algunas de las situaciones que más interrupciones generan sobre el terreno de juego. Entre las principales novedades figuran nuevas expulsiones vinculadas a determinadas protestas, nuevos límites temporales para reanudar el juego y una ampliación de las situaciones que podrán ser revisadas por el videoarbitraje.

Las medidas fueron presentadas por el Comité de Árbitros de la FIFA como parte de una estrategia destinada a “limpiar el fútbol”, aumentar el ritmo de los partidos y reducir las pérdidas de tiempo. Según explicó el presidente de dicho comité, Pierluigi Collina, el organismo pretende combatir prácticas que ralentizan el juego o generan conflictos recurrentes entre futbolistas y árbitros. El campeonato que comenzará el 11 de junio será la primera gran prueba de este paquete de cambios a escala mundial.

Una de las decisiones más llamativas afecta al comportamiento de los jugadores durante las discusiones. La FIFA sancionará con tarjeta roja directa a quienes se cubran la boca con la mano, el brazo o la camiseta mientras discuten con un rival. También podrán ser expulsados los futbolistas que abandonen el terreno de juego en señal de protesta por una decisión arbitral o quienes inciten a compañeros y miembros del cuerpo técnico a hacer lo mismo. La medida surge después de varios episodios registrados en competiciones internacionales que llevaron a los responsables arbitrales a endurecer este tipo de sanciones.

Menos margen para perder tiempo

Otra de las prioridades de la FIFA es reducir las interrupciones innecesarias. Los fútbol dispondrán de un máximo de cinco segundos para reanudar el juego una vez controlen el balón. Si superan ese límite, el equipo rival será recompensado con un saque de esquina. También habrá controles más estrictos sobre los saques de banda: cuando el árbitro considere que existe una demora excesiva, iniciará una cuenta atrás de cinco segundos y, si el saque no se ejecuta, la posesión pasará directamente al adversario.

Las sustituciones también estarán sujetas a nuevas exigencias. Los jugadores deberán abandonar el campo por el punto más cercano y dispondrán de un máximo de diez segundos para hacerlo. Si incumplen ese plazo, el futbolista que deba entrar tendrá que esperar un minuto antes de incorporarse al juego, dejando temporalmente a su equipo en inferioridad numérica. Además, los jugadores que reciban atención médica sobre el césped deberán abandonar momentáneamente el terreno de juego antes de poder regresar.

El torneo incorporará asimismo dos pausas de hidratación de tres minutos por partido, una en cada tiempo. El tiempo consumido deberá añadirse posteriormente al descuento. Los árbitros también recibirán instrucciones para evitar que los futbolistas aprovechen determinadas interrupciones, como la atención a un portero, para acercarse al banquillo y mantener conversaciones tácticas que puedan funcionar como tiempos muertos encubiertos.

Un VAR con más competencias

El videoarbitraje también ampliará su margen de actuación. Entre las novedades más relevantes figura la posibilidad de revisar saques de esquina concedidos de forma errónea para corregirlos y convertirlos en saque de puerta cuando corresponda. Además, el VAR podrá intervenir en situaciones relacionadas con una segunda tarjeta amarilla que desemboque en expulsión, algo que hasta ahora quedaba fuera de su ámbito habitual de revisión.

La tecnología seguirá teniendo capacidad para revisar las tarjetas rojas directas y también podrá actuar cuando el árbitro haya amonestado o expulsado al jugador equivocado. En cambio, la FIFA ha decidido mantener sin cambios el criterio sobre las manos dentro del área. En lugar de modificar la normativa, el organismo ha optado por distribuir material explicativo entre selecciones y cuerpos técnicos con el objetivo de unificar la interpretación arbitral durante el campeonato.