La teoría que pone contra las cuerdas a Conor McGregor: habría peleado lesionado únicamente para cobrar una bolsa millonaria
La rodilla de Conor McGregor cedió a los 69 segundos y convirtió su regreso tras cinco años fuera de la UFC en una pelea casi inexistente. El irlandés intentó una patada voladora, cayó mal sobre la pierna derecha y apenas pudo apoyarla después.
Esa secuencia abrió una teoría entre parte de la afición. McGregor habría llegado lesionado al combate con Max Holloway y habría subido al octágono porque cancelar una velada de semejante tamaño suponía perder una bolsa millonaria y perjudicar una recaudación construida alrededor de su vuelta.
La caída de McGregor desató dudas desde el primer minuto
Según la retransmisión de la UFC, unas imágenes grabadas en la zona de inspección mostraban al luchador de 37 años con dificultades mientras se quitaba el calzado antes de entrar al octágono. Jon Anik, uno de los comentaristas más respetados en Estados Unidos de esta disciplina, explicó que pertenecían a los minutos previos y admitió que resultaba difícil saber si existía una lesión anterior.
La sospecha creció porque el problema afectó a la misma pierna que Dustin Poirier le rompió cinco años antes, mientras varios aficionados recordaron que McGregor había faltado al primer episodio de Embedded y relacionaron aquella ausencia con posibles molestias.
El argumento económico alimentó todavía más esas dudas. Helwani informó de que McGregor esperaba cobrar al menos 15 millones de dólares garantizados por su regreso, mientras su representante, Audie Attar, había asegurado que recibiría varias veces la remuneración de cualquier figura de la UFC, incluida Zuffa Boxing.
USA TODAY Sports recogió esa estimación antes del combate y recordó que el importe definitivo dependería de las primas y del reparto de las ventas de pago por visión. La velada había batido además el récord de taquilla de la compañía, según Dana White, presidente de la UFC.
La estrategia inicial pone en duda esa hipótesis
La teoría, aun así, choca con la acción elegida por McGregor nada más empezar: lanzarse a por Holloway con una patada voladora en vez de plantear algo más conservador. Un luchador que conociera una debilidad seria en la rodilla habría asumido un riesgo difícil de explicar al lanzar una patada que descargaba el cuerpo sobre esa articulación.
La propia UFC difundió imágenes del calentamiento en las que repetía ese ataque con las manoplas sin mostrar problemas, y Holloway avisó al árbitro únicamente después del segundo salto, cuando percibió que su rival ya peleaba con la pierna dañada.
El desenlace dejó una decepción que se oyó en el T-Mobile Arena de Las Vegas, donde algunas entradas habían superado los 1.000 dólares. Joe Rogan afirmó en Kayo Sports que la gente estaba enfadada porque sentían que habían tirado su dinero, mientras el expeleador y comentarista Daniel Cormier señaló que en las imágenes casi podía verse el momento en el que se rompía la rodilla.
Islam Makhachev, una de las estrellas de la UFC, escribió en X que “Conor venció a Conor, enhorabuena, Max”, y Belal Muhammad, otros de los grandes nombres de las MMA, preguntó si la patada saltando había causado la lesión. El también peleador Bo Nickal añadió que sentía pena por el irlandés.
Holloway abrió la puerta a otro combate mientras crecen las dudas
Holloway defendió a McGregor ante los abucheos y propuso una tercera pelea, aunque el público respondió con silencio. El vencedor explicó que había trabajado para subir a 170 libras, equivalentes a 77,1 kilos, y lamentó que el combate terminara así.
Aun con esa oferta sobre la mesa, el futuro contractual del irlandés queda condicionado por una recuperación cuyo alcance todavía debía confirmarse. Le resta una pelea con la UFC y había señalado abril de 2027 como fecha para volver, un plazo difícil de cumplir ante una rotura grave del ligamento cruzado anterior.
El irlandés negó cualquier problema antes de entrar al octágono
McGregor rechazó después cualquier lesión previa y explicó que había lanzado patadas durante el campamento y también entre bastidores. En sus primeras palabras tras la derrota escribió que “no tenía ninguna lesión al entrar en la pelea” y aseguró que el daño “salió de la nada”. También expresó el golpe anímico que le había causado el final, aunque evitó usarlo como excusa para la derrota y afirmó que acudiría a la iglesia al día siguiente para encontrar alivio.
El antiguo campeón de dos categorías insistió en que estaba preparado y negó que su forma de caminar antes del combate probara algún problema. McGregor aseguró que “estaba tranquilo, preparado y confiado” y cerró sus mensajes con una promesa de regreso.
Esa intención queda ahora ligada al diagnóstico médico y a una trayectoria con solo cuatro peleas desde 2018, las dos últimas terminadas por lesiones en el primer asalto.
Dana White descartó que la UFC hubiera permitido competir a McGregor lesionado porque los médicos lo examinaron y nadie detectó señales en la rueda de prensa ni en el pesaje. El presidente de la compañía añadió que el careo alcanzó 80 millones de reproducciones solo en sus cuentas y afirmó que alguna persona habría advertido un problema.
Sobre el daño sufrido, explicó que los médicos sospechaban una rotura del ligamento cruzado anterior, el diagnóstico que puede decidir si aquella noche fue el último combate de McGregor en la UFC.