El día en que el universo de 'Star Wars' aterrizó en Canarias: este es el valle que apareció en una de sus películas
En 2018, Disney y Lucasfilm se propusieron profundizar en la historia de uno de los personajes más populares de Star Wars, y el resultado fue Han Solo: una historia de Star Wars. En esta película, que se sitúa aproximadamente una década antes de los acontecimientos de Episodio IV - Una nueva esperanza, vimos cómo Han pasó de ser un fugitivo de Corellia a convertirse en el icónico piloto y contrabandista de la galaxia.
En este camino, Han conoce a personajes míticos como Chewbacca, quien termina convirtiéndose en su inseparable copiloto, pero también a Lando Calrissian, propietario del Halcón Milenario. La responsabilidad de ponerse en la piel del joven Solo recayó en Alden Ehrenreich, que encabezó un reparto formado por nombres de alto nivel como Woody Harrelson, Emilia Clarke o Donald Glover.
Pese a las grandes expectativas que había, la película, que llegó a cines en mayo de ese año, terminó recaudando alrededor de 393 millones de dólares en todo el mundo. Con un presupuesto estimado de entre 275 y más de 300 millones de dólares, la recaudación fue insuficiente para convertirla en un éxito cinematográfico.
Lo que muchos no recuerdan de este largometraje de ciencia ficción es que, parte de las escenas que aparecen en él, se rodaron en Europa. El rodaje comenzó en Pinewood Studios, en Inglaterra, y también utilizó localizaciones en las Dolomitas italianas y la antigua central eléctrica de Fawley, en Hampshire. Pero el tour europeo también hizo parada en España, concretamente en las Islas Canarias.
El rodaje en Fuerteventura
En Han Solo: una historia de Star Wars, la isla de Fuerteventura sirvió para crear el paisaje de Savareen, un planeta árido situado en un rincón remoto de la galaxia, lugar al que Han, Chewbacca, Beckett y el resto de la banda llevan el coaxium para intentar procesarlo en una refinería. La elección de la isla tenía todo el sentido del mundo, pues los productores buscaban “un paisaje desértico que llegase hasta el océano”.
“La búsqueda del lugar idóneo fue, como de costumbre, exhaustiva y de alcance global, con una lista reducida de Sudáfrica, Namibia, Marruecos y las Islas Canarias. Fuerteventura cumplía con todos los requisitos y se impuso como el lugar elegido para construir y rodar la destartalada y ruinosa destilería”, explicaron Neil Lamont, diseñador de producción, y Al Bullock, director artístico supervisor.
La producción eligió los paisajes áridos del sur de la isla, principalmente el valle de Pecenescal y el entorno de Cañada de la Barca. El valle, una zona de barrancos y lomas desnudas, es uno de los grandes atractivos de Fuerteventura, y parte de su territorio pertenece al Parque Natural de Jandía, un espacio protegido.