El diseño de tubo y alas queda contra las cuerdas con un avión que apuesta por una arquitectura totalmente distinta

Las colas para ir al baño podrían dejar de invadir los pasillos y las filas de asientos si JetZero consigue llevar a servicio su Z4, un avión que reserva zonas de espera separadas para los pasajeros.

El diseño de cuatro pasillos busca que las personas que esperan ante los aseos dispongan de espacio propio, una solución pensada también para familias con niños que ahora suelen permanecer junto a otros viajeros o bloquear el paso.

Un fuselaje distinto cambia la distribución de toda la cabina

La cabina del Z4 parte de un fuselaje mucho más ancho y plano que el de los aviones comerciales actuales, con una silueta que recuerda a una manta raya y abandona el esquema tubular con alas dominante desde hace más de 70 años.

Los primeros diseños sustituyen las ventanillas por pantallas digitales y añaden una abertura acristalada en el techo para introducir luz natural, mientras cada asiento dispone de su propio compartimento superior de equipaje y aparece separado de las filas tradicionales. Si el proyecto llega a operar con pasajeros, el ala fusionada supondría el mayor cambio en el diseño de un reactor comercial desde el Concorde supersónico.

Benjamin Katz, periodista que ha escrito sobre el proyecto de JetZero, señala que la ruptura exterior esconde una estrategia técnica basada en piezas conocidas, porque casi todos los componentes del Z4 proceden de aeronaves ya existentes.

Controles y motores cuentan así con aprobaciones previas de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, y la principal novedad que necesita validar la compañía se concentra en la forma de integrar esos elementos dentro del ala fusionada, un concepto que se remonta a los primeros años de la aviación. La empresa desarrolla el proyecto desde Long Beach, en California.

El modelo está planteado para transportar a 250 pasajeros y volar unos 3.000 metros por encima de la altitud habitual de los aviones comerciales actuales, según la empresa. JetZero afirma que la aerodinámica de su fuselaje reduciría el consumo de combustible y abarataría los trayectos, una ventaja operativa que acompaña a la redistribución del espacio interior y que condicionará buena parte de su viabilidad económica frente a aeronaves convencionales.

Varias pruebas pendientes condicionan la llegada del Z4

Las dudas técnicas aparecen precisamente en algunas de las características que distinguen al Z4, ya que varios críticos advierten de que los pasajeros situados cerca de las alas podrían soportar mayores fuerzas gravitatorias cuando el avión gira.

El diseño de cuatro pasillos también ha generado preguntas sobre la evacuación, mientras The Wall Street Journal sitúa el vuelo de un prototipo a escala real a finales de 2027 y contempla una posible entrada en servicio desde comienzos de la década de 2030, aunque JetZero ha evitado fijar una fecha comercial.

La apuesta llega después de varias décadas de retroceso para la fabricación estadounidense de grandes aviones de pasajeros, un sector que llegó a estar dominado por tres gigantes industriales capaces de producir alrededor del 90% de los aparatos del mundo.

Boeing ha quedado como el único gran fabricante comercial de Estados Unidos, de modo que el intento de JetZero aspira a devolver competencia nacional a un mercado que ha perdido a los otros grandes constructores del país.

El respaldo económico impulsa la futura fabricación del avión

El proyecto ha ganado apoyo financiero después de que JetZero alcanzara un acuerdo preliminar con el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos para un préstamo de hasta 3.000 millones de dólares destinado a levantar su primera fábrica.

La empresa asegura además contar con el respaldo de unas 20 aerolíneas, entre las que figuran Delta Air Lines y Alaska Airlines. United Airlines también apoya la iniciativa, una base empresarial que acerca la fabricación industrial del Z4, aunque el paso decisivo seguirá dependiendo de que el prototipo demuestre que su nueva arquitectura puede cumplir las exigencias de certificación y operación comercial.