Ana Camarasa: “Esto no es el Ebro, es un sistema de barrancos secos que reacciona en muy poco tiempo, en horas”
El Centre Cultural Rambleta acoge este jueves la jornada “Inundaciones intensas y cambio climático en un contexto metropolitano. Los casos del Túria, el Poyo y el Carraixet”, una cita que aborda estos aspectos desde la perspectiva concreta del territorio valenciano y con las lecciones que deja la trágica experiencia de la DANA del 29 de octubre de 2024, un episodio que arrasó gran parte de la provincia de Valencia con un balance de 232 personas fallecidas.
Bajo el título “El escenario del riesgo en el área metropolitana de València. ¿Está preparado el territorio para un episodio similar al del 29 de octubre de 2024?”, Iván Portugués, profesor de la Universitat de València y autor de una tesis sobre el Plan Sur, y Ana Camarasa, catedrática de Geografía de la misma institución, han intervenido como ponentes en la primera mesa de la tarde. Camarasa ha resaltado que la red de drenaje es idéntica en cualquier cuenca: “Cada vez que toquemos algo en el sistema, va a afectar a todo el sistema fluvial”. Asimismo, ha señalado las peculiaridades del entorno autonómico: “Esto no es el Ebro, es un sistema que reacciona en muy poco tiempo, en horas, y el tiempo que tenemos para reaccionar es fundamental; no tenemos tiempo, tenemos que tener un plan”.
“Un cauce seco no es un cauce muerto, sino que cada vez que llueve se convierte en un gran colector, y lo hemos ocupado”, ha advertido la catedrática, quien ha incidido en la relevancia estratégica de los avisos a la población, dado que “el agua que precipita, escurre e inunda”. A su juicio, los hechos registrados en el entorno del barranco del Poyo se podrían repetir en la cuenca del Carraixet, en la comarca de l'Horta Nord: “Si el tren de tormentas se hubiera anclado al sur de la Calderona, se podría haber producido lo mismo en el Carraixet, porque la geografía es muy parecida, aunque en esa zona la ocupación del territorio no es la misma, obviamente”.
En relación con la dinámica del agua durante el desastre, Camarasa ha explicado que se formó “un frente de ola marrón, cargado de sedimentos, que parecía responder a la apertura de una presa, aunque no hay embalses en el Poyo; donde sí que hay una presa es en el Magro”. La experta ha atribuido este fenómeno al funcionamiento torrencial de estos barrancos, “que no actúan como ríos en los que el agua sube de nivel de forma gradual, sino que la crecida se produce de golpe”.
Por su parte, Portugués, quien concibe el Plan Sur como “el primer gran bocado” a la huerta de València, ha afirmado que el cauce actual del Túria se ajusta a una geografía que no le es propia, fruto de un “reajuste forzoso” que modificó los cauces de los barrancos con un fuerte impacto en la vertebración del territorio. También ha comentado que la morfología de las ramblas desaconseja la ubicación de presas en las ramblas, porque por sus comportamientos trasladan muchos sedimientos y se colmatarían rápidamente.
De forma previa, Laura Tanco, comisaria de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar, ha abierto la jornada con una reflexión sobre la gestión de emergencias: “Si queremos dominar a la naturaleza, primero hay que conocerla; es decir, en este caso, saber por qué se producen las inundaciones”. Tanco ha subrayado que el riesgo depende de tres factores —la peligrosidad, la exposición y la vulnerabilidad— y ha llamado a poner el foco en la probabilidad de ocurrencia y en los daños potenciales sobre la población, “porque el riesgo cero no existe”. “Los efectos del cambio climático ya son muy visibles y tendremos que convivir con ellos, aunque los riesgos no dependen únicamente del clima”, ha concluido.
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