Esta maqueta de la Luna construida en 1969 y de casi dos metros de diámetro pertenece a la NASA pero está expuesta en Lleida

Cuando uno se adentra en el Parc Agrobiotech de la ciudad de Lleida puede descubrir una de las piezas más singulares y valiosas de la carrera espacial del siglo XX, una impresionante maqueta esférica que representa la cara visible de la Luna, con un diámetro de 1,8 metros y construida íntegramente por la NASA en 1969. Aunque esta joya cartográfica es propiedad de la agencia espacial estadounidense, permanece depositada en la ciudad catalana como testimonio tangible del relevante legado del bioquímico leridano Joan Oró. Su presencia en las instalaciones del parque tecnológico evoca la conexión entre la investigación local y la exploración espacial.

Nacido en Lleida en 1923, el doctor Joan Oró comenzó su fructífera colaboración con la NASA en 1963, convirtiéndose en una figura clave para el programa espacial. En vísperas del histórico viaje del Apolo 11, la agencia estadounidense diseñó esta maqueta tridimensional para que los astronautas memorizaran con exactitud el relieve lunar. Gracias a sus extraordinarios detalles topográficos, los tripulantes pudieron familiarizarse con la superficie y localizar los puntos de aterrizaje más adecuados. De este modo, la maqueta cumplió una función didáctica y práctica imprescindible antes de que la humanidad pisara por primera vez el suelo de la Luna.

La vigencia educativa de este artefacto ha continuado renovándose con el paso de los decenios mediante valiosas iniciativas. Recientemente, la maqueta ha incorporado seis placas tridimensionales que señalan los lugares de aterrizaje de las misiones Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17. Este trabajo ha sido realizado en colaboración con Smart School Lleida, permitiendo que las nuevas generaciones comprendan mejor la evolución tecnológica espacial. La combinación del relieve clásico con señalizaciones modernas transforma esta esfera en un recurso didáctico de primer orden para estudiantes y visitantes.

A pesar de ser propiedad formal de la NASA, la maqueta fue cedida al científico como reconocimiento a sus extraordinarias aportaciones en misiones emblemáticas. Entre sus mayores logros figura su trabajo fundamental en el análisis de datos de las sondas Viking enviadas a Marte, decisivo para determinar la ausencia de vida en la superficie marciana. Tras el fallecimiento del investigador en 2004, la Fundación Oró depositó la pieza en el mencionado parque tecnológico de Lleida. Esta custodia simboliza el orgullo de una comunidad que recuerda con admiración a uno de sus ciudadanos más ilustres e internacionales.

Además de su valor contemplativo, la escultura lunar forma parte activa del proyecto educativo denominado Vivo a l'espai, desarrollado por Ponent 2002. Esta plataforma integra la tecnología tridimensional con el sistema Liquid Galaxy de Google Inc, firma de la que la empresa leridana es proveedora oficial. Gracias a esta convergencia tecnológica, los usuarios pueden comparar los métodos de cartografía manual de hace cuatro décadas con las herramientas digitales contemporáneas. Esta colaboración fomenta también el desarrollo de aplicaciones avanzadas por parte de estudiantes de la Universitat de Lleida.

Divulgación del legado

Ubicada en el edificio principal del Parc Agrobiotech, la maqueta sirve como emblema de la filosofía de investigación que define a este ecosistema agroalimentario. El parque, impulsado por el ayuntamiento de la ciudad y su universidad, alberga a más de noventa entidades y cerca de 1.500 profesionales de alta cualificación. Entre sus proyectos destaca la creación del AgroLivingLab y del Centro de Innovación Digital, iniciativas orientadas a posicionar a Lleida como la capital AgroBioTech del sur de Europa. En este entorno, la esfera de la NASA sintetiza el verdadero espíritu de transferencia tecnológica.

Con motivo del centenario del nacimiento del bioquímico en 2023, la ciudad celebró el Año Joan Oró con más de cien actividades divulgativas, de ahí que la maqueta de la Luna constituyera uno de los grandes atractivos, integrándose en una ruta autoguiada que recorre los lugares más significativos de su trayectoria vital. Desde su fabricación en plena carrera espacial hasta su exhibición en tierras ilerdenses, este mapa tridimensional continúa inspirando a quienes sueñan con el conocimiento. Su permanencia en Lleida garantiza que el legado del sabio bioquímico siga vivo entre la ciencia y las estrellas.