La gran ciudad lunar tiene un problema enorme: un millón de habitantes podría agotar su agua en poco más de un siglo
Los módulos presurizados tendrían que mantener una atmósfera respirable durante años, con sistemas capaces de detectar y corregir pérdidas. Vivir en la Luna exigiría además producir oxígeno, obtener agua, cultivar alimentos, generar energía y proteger los espacios habitados de la radiación, el polvo y los micrometeoritos.
Una colonia capaz de durar durante generaciones también tendría que fabricar repuestos, tratar residuos y conservar reservas suficientes para afrontar averías sin depender siempre de cargamentos terrestres. La permanencia indefinida exigiría reducir al mínimo las pérdidas de recursos y resolver efectos de la baja gravedad sobre el cuerpo humano que todavía carecen de experiencia a escala de toda una vida.
El agua limitará el crecimiento de las ciudades lunares
La principal limitación cuantificada por Martin Elvis, astrónomo del Smithsonian Astrophysical Observatory, y Jonathan McDowell, astrofísico y especialista en sostenibilidad espacial, aparece en el agua disponible para una gran población lunar. Su estudio, publicado en Frontiers in Space Technologies, calcula que una ciudad de un millón de habitantes agotaría en pocos años una reserva inicial de 1.000 millones de toneladas si no reciclara el agua.
Incluso con una recuperación del 98%, similar a la lograda en la Estación Espacial Internacional, esa reserva duraría algo más de un siglo. McDowell explicó a ABC News que “hay límites físicos para la magnitud que puede alcanzar una sociedad lunar”.
La electricidad presenta un problema distinto porque los bordes de algunos cráteres polares reciben luz solar durante periodos muy prolongados y podrían albergar grandes instalaciones fotovoltaicas. Elvis y McDowell estiman que torres de un kilómetro cubiertas con paneles podrían generar tres gigavatios, suficientes para sostener una gran infraestructura lunar. También consideran posible fabricar paneles en la propia Luna gracias a la presencia de silicio, mientras una población de varios millones acabaría necesitando energía nuclear.
Los cráteres polares conservan hielo desde hace miles de millones de años
Las posibles salidas al problema hídrico pasan por recuperar una proporción todavía mayor del agua utilizada, reducir el consumo agrícola y localizar depósitos adicionales bajo la superficie. Los autores plantean agricultura vertical y dietas con menos carne, además de importar agua desde asteroides accesibles.
Elvis advirtió en ABC News de que alcanzar una recuperación todavía mayor “será difícil de lograr y de mantener”. La búsqueda de nuevas reservas resulta relevante porque las técnicas actuales apenas alcanzan unos metros de profundidad, mientras el regolito puede extenderse mucho más.
La explotación de esos recursos también plantearía una cuestión de acceso entre países y programas que aspiren a instalarse cerca de los polos lunares. Elvis y McDowell piden cooperación internacional para gestionar el agua frente a una carrera por asegurar reservas.
Elvis declaró a ABC News que “sin cooperación entre China y Estados Unidos, o entre los socios de Artemis y los de la estación internacional de investigación lunar, lo único que queda es una carrera sin reglas”.
Los depósitos conocidos se concentran en regiones permanentemente sombreadas de los polos, donde algunos cráteres permanecen a temperaturas extremadamente bajas durante periodos inmensos. El Jet Propulsion Laboratory de la NASA sitúa gran parte del hielo lunar en estas zonas, que nunca reciben luz del Sol. Parte de ese agua habría llegado con asteroides que bombardearon la Luna tras su formación y quedó retenida en trampas frías durante escalas de miles de millones de años.
SpaceX y la NASA preparan proyectos condicionados por el agua
El tamaño de una colonia cambia por completo la presión sobre esas reservas, porque una población pequeña puede mantenerse durante mucho más tiempo que una gran ciudad. El trabajo calcula que un asentamiento de unas 1.000 personas podría usar agua lunar durante varios siglos, mientras una población de 100.000 exigiría una gestión mucho más estricta. Los autores señalan que una estimación de 1.000 millones de toneladas ya es muy optimista y que las cifras actuales podrían ser unas 30 veces menores.
Los planes empresariales y públicos muestran hasta qué punto estas limitaciones afectan a proyectos que ya se formulan con horizontes relativamente próximos. Elon Musk, fundador y consejero delegado de SpaceX, publicó en X que la empresa había desplazado su atención hacia una ciudad lunar autosuficiente, mientras la NASA ha expuesto planes para una base que dependería en gran medida de tecnología de SpaceX.
Las próximas misiones hacia el polo sur buscarán agua en una región donde vivir durante generaciones dependerá de conocer cuánta existe, dónde está y cuánto puede extraerse sin agotarla.