Un volcán lunar oculto aporta nuevas pistas de una época en la que la Luna pudo parecerse magnéticamente a la Tierra

Héctor Farrés

2 de octubre de 2026 16:41 h

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Las zonas claras que serpentean por la superficie lunar podrían acabar teniendo una utilidad de interés para futuras misiones, porque el remolino de Dewar coincide con una anomalía magnética capaz de desviar parte del viento solar. Xi Yang, doctorando del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de ETH Zurich y autor principal del estudio, vinculó en CNN esas zonas con una posible protección para futuras misiones. “La principal hipótesis es que estas anomalías magnéticas desvían el viento solar y protegen la superficie de su desgaste”, dijo.

El remolino de Dewar podría proteger futuras misiones

Una estructura enterrada bajo el cráter Dewar aporta nuevas pruebas de que la Luna joven pudo generar un campo magnético mediante una dinamo alimentada desde su interior hace unos 4.200 millones de años. El trabajo, publicado el pasado septiembre en Science Advances, sitúa bajo la región una masa de roca densa y muy magnetizada, compatible con magma antiguo que ascendió y se solidificó antes de alcanzar la superficie.

La investigación llegó a esa estructura al estudiar conjuntamente observaciones orbitales de gravedad y magnetismo, una estrategia que permite limitar mejor qué tipo de cuerpo rocoso produce ambas señales. El equipo utilizó datos de Lunar Prospector, Kaguya y la misión GRAIL de la NASA.

Anna Mittelholz, geofísica y profesora del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de ETH Zurich, destacó en CNN que ambas mediciones permiten identificar mejor el cuerpo enterrado. “Juntas nos permiten delimitar una estructura enterrada real, en vez de una señal que podría proceder de muchas configuraciones de roca magnetizada”, detalló la experta.

Las rocas traídas por las misiones Apollo habían alimentado desde la década de 1970 una discusión todavía abierta sobre la existencia y duración de aquella antigua dinamo lunar. Mittelholz situó en CNN el consenso tradicional aproximadamente entre hace 4.250 y 3.500 millones de años, aunque análisis recientes de muestras Apollo no hallaron señal magnética en partes de ese periodo: “Algunos investigadores han llegado incluso a cuestionar que existiera una dinamo temprana”. El calentamiento, los impactos y la manipulación también pueden alterar el registro magnético de las muestras después de abandonar su contexto geológico.

La formación subterránea alcanza unos 60 kilómetros

El cuerpo enterrado bajo Dewar mide alrededor de 60 kilómetros de ancho y se prolonga unos nueve kilómetros bajo la superficie, dimensiones compatibles con un antiguo complejo volcánico solidificado. Su contenido estimado de hierro permitió calcular qué campo mínimo necesitó la roca mientras se enfriaba lentamente. La coincidencia espacial de las anomalías gravitatoria y magnética permitió examinar el interior lunar sin depender de rocas recogidas en superficie.

La intensidad mínima calculada para el antiguo campo en Dewar alcanza 11,4 microteslas, frente a los cerca de 50 microteslas del campo terrestre actual. La posición de la región reduce la plausibilidad de que un gran impacto hubiera producido allí la magnetización observada, por lo que el equipo favorece una fuente prolongada en el interior lunar. El mecanismo sigue abierto porque la Luna posee un núcleo pequeño y los investigadores tampoco pudieron determinar cuánto tiempo permaneció activa la dinamo.

Las preguntas sobre la duración y evolución de esa dinamo mantienen abiertas varias líneas de investigación que necesitarán nuevas observaciones de la superficie y el interior lunar. Claire Nichols, profesora asociada de geología de procesos planetarios en la Universidad de Oxford y ajena al trabajo, vinculó en CNN esas dudas con las próximas campañas lunares: “Este estudio aporta más motivos para seguir ampliando las observaciones en próximas misiones como Artemis y Chang'e”.

Marte y Mercurio podrían beneficiarse del método

Marte figura entre los destinos donde esta estrategia podría aplicarse más adelante, aunque las observaciones disponibles todavía carecen del detalle necesario para reproducir el análisis realizado en Dewar.

Isaac Narrett, doctorando del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT y autor de un estudio independiente de 2025, consideró en CNN que los datos orbitales abren nuevas vías para estudiar la evolución planetaria también en Mercurio.

El hallazgo lunar deja así una herramienta preparada para futuras mediciones sobre las condiciones que permiten a cuerpos pequeños generar campos magnéticos.