Los chimpancés muestran habilidades de ingeniería al diseñar herramientas según su flexibilidad

Tienen fuerza para partir nueces con una piedra y habilidad para deslizarse por los árboles a toda velocidad, pero lo más sorprendente está en cómo piensan. Durante años se asumió que los chimpancés utilizaban herramientas de forma básica, sin aplicar criterios técnicos complejos. Una visión incompleta para una especie que comparte casi el 99 % del ADN con los humanos.

Sin embargo, esa idea ha empezado a tambalearse. La ingeniería no es exclusiva de quienes diseñan puentes o aviones. En plena selva también se seleccionan materiales por su flexibilidad o rigidez para resolver problemas prácticos. Lo que parecía instinto resulta tener mucho más de conocimiento técnico de lo que se pensaba.

Elegir una rama no es cuestión de suerte, sino de criterio

En una investigación reciente, un equipo internacional liderado por Alejandra Pascual-Garrido estudió cómo los chimpancés del Parque Nacional de Gombe, en Tanzania, seleccionan ciertos materiales para fabricar utensilios con los que atrapar termitas. No escogen cualquier planta. Analizan, comparan y optan por las que mejor se ajustan a los túneles irregulares de los termiteros. Las que ofrecen la resistencia justa sin llegar a romperse. Es decir, aplican una lógica muy parecida a la que sustenta la ingeniería.

Los datos del estudio, publicado en la revista iScience, mostraron que los chimpancés evitan las ramas demasiado rígidas, aunque pertenezcan a la misma especie que otras que sí utilizan. De hecho, según los autores, “los implementos derivados de especies vegetales no utilizadas por los chimpancés eran más rígidos en un 175 % que los de las especies preferidas”.

Y lo más interesante no es solo lo que eligen, sino cómo lo hacen: tras probar con más de 500 muestras vegetales, se comprobó que los palos seleccionados combinaban un índice EI más bajo y un módulo elástico menor, dos indicadores esenciales para medir la capacidad de flexión sin rotura.

Aprender mirando: así se transmite el conocimiento entre chimpancés

Sin duda no se trata de un impulso instintivo ni de una acción automática. La elección responde a criterios específicos que se aprenden observando a otros. Los jóvenes pasan años viendo cómo sus madres y otros miembros del grupo manejan estas herramientas.

A menudo las reutilizan, o incluso las toman prestadas en plena faena. Esa observación activa es lo que permite que los conocimientos pasen de una generación a otra, lo que encaja con lo que los investigadores definen como transmisión cultural.

Uno de los detalles más sorprendentes es la repetición de elecciones incluso a larga distancia. Plantas como la Grewia forbesii se utilizan para fabricar estas herramientas en comunidades de chimpancés separadas por más de 5.000 kilómetros. Esto sugiere que las decisiones no responden únicamente a la disponibilidad local, sino a criterios funcionales compartidos.

Según recoge el artículo, la “selección de materiales para herramientas basada en propiedades físicas específicas ya ha sido descrita en el uso de herramientas de piedra por primates no humanos”.

Sin huellas ni fósiles, pero con lógica técnica

Este tipo de hallazgos aporta pistas sobre cómo pudieron desarrollarse las primeras tecnologías humanas, ya que revela que los chimpancés son capaces de fabricar herramientas funcionales a partir de materiales blandos que no dejan restos arqueológicos. Si ellos aplican criterios técnicos para seleccionar ramas adecuadas, es posible que nuestros antepasados también lo hicieran, aunque esas herramientas no se hayan conservado.

La conclusión es sencilla, aunque nada obvia: no hace falta una forja para demostrar conocimiento técnico. A veces, basta con elegir bien una rama.