Por qué el entrenador de Flipper se convirtió en un fiel defensor de la libertad de los delfines

Varios animales han sido auténticos protagonistas del celuloide. Actores y actrices, a lo largo de la historia del cine, han compartido escenas con perros, gatos, cerdos, osos, leones o monos. Alguno, incluso, ha llegado a estar presente en la gala de los Premios Oscar, como hizo Messi el año pasado. Pero sin duda un animal que hizo las delicias de los espectadores fue el delfín Flipper. 

Tanto en una película como en la exitosa serie de televisión, varios delfines hicieron de Flipper, una idea que tuvo el cineasta Ricou Browning. Pero para llevar a cabo dicha idea, que un delfín fuera protagonista de una serie, Browning necesitaba un entrenador de delfines. Y ese fue Richard O’Barry. Lo que mucha gente no sabe es que O’Barry pasó de entrenarlos a defenderlos, ya que se hizo todo un activista contra la cautividad y a favor del bienestar de todos los animales, no solo los delfines.

Mitzi, Suzy, Patty, Scotty, Squirt y Kathy fueron los seis delfines que fueron pasando por delante de la cámara de Browning. Pero finalmente el delfín que más actuó fue Kathy, que empezó a acumular horas de trabajo y numerosas escenas. Tantas que, al final, pasó de ser un delfín alegre a uno triste y deprimido. Incapaz de aguantar el ritmo de trabajo, el delfín llegó a hundirse en el fondo de un estanque, se negó a respirar y murió en el Miami Seaquiarium en 1968. Y lo hizo en presencia de su entrenador.

De entrenador a activista

La serie ya estaba rodada. Pero ese trágico final fue la razón por la que O’Barry decidió emprender el rumbo del activismo en pro de los animales. El entrañable y famoso Flipper había muerto y luchar por la libertad de los delfines en cautiverio fue, para su entrenador, el mejor homenaje que podía hacerle, tras fallecer en las mismas aguas en las que tantas horas había pasado entrenando y actuando.

De ese activismo nació la entidad The Dolphin Project, organización que creó el propio O’Barry para exigir la puesta en libertad de todo animal que se encuentre en cautiverio. Y no solo eso. El que fuera entrenador de la fallecida Kathy también realizó un documental, titulado The Cove, con el que trató de denunciar la caza de delfines en emigración en la costa japonesa de Taiji.

Los trucos, los saltos y las peripecias de Flipper siguieron apareciendo en la pantalla, gracias a las sucesivas reposiciones de la serie. Pero ya sin la colaboración ni el visto bueno del que había sido el entrenador del ejemplar que más escenas rodó junto al resto de protagonistas de la serie. El que fue nombrado “delfín más famoso del mundo” tenía detrás una triste historia a pesar de la capacidad que había tenido para entretener a grandes y pequeños.