Un multimillonario indio ofrece acoger 80 hipopótamos del narco Pablo Escobar y abre una salida frente al sacrificio
Pocas trayectorias criminales alcanzaron el nivel de violencia y control que ejercía Pablo Escobar, ya que su red no se limitaba a traficar drogas, sino que utilizaba asesinatos, atentados y sobornos para someter a instituciones enteras y eliminar a cualquier rival o autoridad que se interpusiera.
El narcotraficante colombiano convirtió el miedo en una herramienta diaria, con ataques que afectaban tanto a políticos como a jueces, periodistas o ciudadanos, y con una capacidad económica que le permitía financiar grupos armados y alterar decisiones del Estado. Ese dominio simultáneo de recursos, fuerza armada y control sobre el territorio explica por qué se le consideraba uno de los delincuentes más peligrosos del mundo.
En paralelo, su forma de vida incluía decisiones que rompían cualquier lógica común, como traer animales salvajes desde África para instalarlos en su finca privada, lo que dejó consecuencias que siguen activas décadas después.
Anant Ambani propone trasladar hipopótamos desde Colombia a India
Un empresario indio ha planteado una alternativa para evitar la muerte de decenas de esos animales que siguen en Colombia, ya que Anant Ambani ha ofrecido trasladar 80 hipopótamos a su centro Vantara en Gujarat, según recoge BBC News al detallar el plan de acogida permanente.
La propuesta incluye captura con supervisión veterinaria y transporte hasta unas instalaciones diseñadas para mantenerlos de forma estable. El propio Ambani explicó en un comunicado que “estos 80 hipopótamos no eligieron dónde nacieron, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan”.
También añadió que “si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo”, una posición que presenta el traslado como alternativa a la eutanasia.
El centro Vantara ofrece espacio para acoger grandes especies
La iniciativa parte de ese centro de conservación, que ya reúne miles de animales y cuenta con infraestructuras amplias para albergar especies de gran tamaño. Vantara ocupa más de 1.400 hectáreas y alberga elefantes, tigres, leones, leopardos y cocodrilos, además de otros animales rescatados.
Ambani defiende que el lugar dispone de medios suficientes para cuidar a los hipopótamos durante toda su vida, aunque el proyecto ha generado críticas por parte de especialistas que cuestionan si el clima cálido de Gujarat resulta adecuado para ciertas especies, tal como ha señalado BBC News al recordar protestas previas por el traslado de animales enfermos.
Los hipopótamos se expandieron sin control tras 1993
El origen del problema se remonta a la década de los 80, cuando Escobar introdujo varios hipopótamos en su finca Hacienda Nápoles, situada a unos 250 kilómetros de Bogotá. Tras su muerte en 1993, los animales quedaron sin control y comenzaron a desplazarse por la cuenca del río Magdalena, donde encontraron un entorno favorable para reproducirse. Con el paso del tiempo, esa pequeña población inicial creció hasta formar una de las mayores concentraciones de hipopótamos fuera de África.
El crecimiento se aceleró porque el entorno colombiano ofrecía agua abundante y vegetación suficiente, pero sobre todo porque no existen depredadores capaces de frenar su expansión. Esa ausencia permitió que los animales se multiplicaran sin obstáculos, mientras los intentos de control mediante castración no lograron reducir el ritmo de aumento.
Las previsiones apuntan a que, si no se actúa, la población podría alcanzar cifras cercanas a los 1.000 ejemplares en 2035, según cálculos del Ministerio de Ambiente. Ese aumento ya ha tenido consecuencias claras en el entorno natural y en la vida cotidiana de las comunidades cercanas al río.
El Instituto Humboldt advirtió en un informe de 2022 que estos animales alteran los ecosistemas acuáticos y ponen en riesgo especies locales como el manatí. Además, la periodista independiente Audrey Huse explicó a CBS News que “porque no tienen depredadores naturales aquí, como sí ocurre en África, la población está creciendo y está afectando al ecosistema local”. También señaló que “consumen grandes cantidades de vegetación y producen residuos que terminan contaminando los ríos”, lo que agrava el problema.
El Gobierno colombiano decidió sacrificar ejemplares ante la falta de opciones
Ante esa situación, el Gobierno colombiano decidió sacrificar a 80 ejemplares como medida de control, después de años buscando alternativas. La entonces ministra Irene Vélez defendió la decisión al señalar que ningún país había aceptado hacerse cargo de los animales hasta ese momento, lo que dejó la eutanasia como opción disponible para reducir riesgos y frenar el crecimiento de la población.
El centro propuesto como destino presenta ventajas logísticas por su tamaño y experiencia con fauna salvaje, pero también concentra críticas por el número de animales que recibe y por el tipo de instalaciones que ofrece. Expertos han advertido que la llegada continua de especies, incluidas algunas en peligro, exige controles rigurosos para evitar problemas de adaptación o bienestar, especialmente en un clima que alcanza temperaturas muy altas durante el verano.
El traslado tampoco resulta sencillo desde el punto de vista económico, ya que operaciones similares han estimado costes cercanos a 3,5 millones de dólares para mover a estos animales a otros países. Esa cifra, unida a la complejidad de capturarlos y transportarlos con seguridad, explica por qué la solución no se ha aplicado antes, pese a que el problema lleva años sobre la mesa.