Nace una nueva cría del caballo de Przewalski, los “últimos caballos salvajes” que están en peligro de extinción
El zoológico del Bronx, en Estados Unidos, ha dado la bienvenida a un nuevo ejemplar del caballo de Przewalski, una especie en peligro de extinción que los conservacionistas llevan años intentando recuperar mediante programas de cría en cautividad y reintroducción en su hábitat natural.
“El potrillo ya puede verse entre su manada”, anunció el zoo estadounidense a través de un comunicado. Se trata de una muy buena noticia para esta especie que, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), está en peligro y aparece en su Lista Roja de Especies Amenazadas. Se estima que actualmente existen menos de 2.000 ejemplares en todo el mundo.
Según la UICN, esta especie habitó durante mucho tiempo en Europa y Asia, pero la actividad humana (como la caza), la pérdida de hábitat y la competencia con el ganado doméstico los llevó al borde de la extinción. De hecho, en 1960, esta especie fue declarada extinta en estado salvaje, y la última población conocida vivió en el desierto de Gobi, en el sur de Mongolia.
Sin embargo, no todo estaba perdido para los Przewalski. Un pequeño número de estos caballos seguía sobreviviendo en zoológicos, que empezaron a organizar programas de cría en cautividad con el objetivo de salvar la especie. A partir de ahí, diferentes organizaciones conservacionistas están trabajando por su reintroducción en libertad.
¿Una especie salvaje?
Los caballos de Przewalski se parecen a los caballos domésticos, aunque suelen ser más robustos y tener las patas un poco más cortas. Su pelaje es de un color blanco tostado, mientras que sus crines presentan un tono marrón más oscuro. Normalmente cuando se habla de ellos se dice que son los últimos descendientes de caballos salvajes, es decir, los únicos vivos que nunca fueron domesticados.
Sin embargo, diversas investigaciones recientes han puesto en duda esto. Un estudio publicado en la revista Science analizó ADN antiguo de caballos de distintas épocas y regiones y concluyó que los caballos de Przewalski no serían, en sentido estricto, los últimos caballos salvajes nunca domesticados, sino que probablemente descienden de poblaciones antiguas que sí pasaron por un proceso de domesticación.
El trabajo comparó material genético de caballos actuales y de restos arqueológicos con una antigüedad de hasta 5.000 años, incluyendo los llamados caballos Botai, una de las primeras poblaciones domesticadas en el norte de Asia Central. Los resultados mostraron que existe una relación directa entre estos caballos Botai y los caballos de Przewalski actuales.