No son los osos: el animal que más conflictos provoca con los humanos es este mamífero que vive en Norteamérica
Canadá tiene una de las redes de Parques Nacionales más grandes del mundo. En estas áreas naturales protegidas, los visitantes no solo tienen la oportunidad de disfrutar de la naturaleza y los impresionantes paisajes de este país, sino también de los animales silvestres que campan a sus anchas.
Hablamos de osos, ciervos, lobos, bisontes y cabras, entre muchas otras especies, que viven en libertad en estas zonas y que, por tanto, pueden llegar a interactuar con las personas. Las recomendaciones siempre son claras: hay que mantener las distancias con estos animales, lo que pasa también por no darles de comer. Sin embargo, los enfrentamientos entre humanos y animales son muy comunes en estos parques canadienses.
De manera generalizada, uno puede pensar que el oso pardo es el animal más peligroso con el que uno puede cruzarse en un sitio así. Sin embargo, un nuevo estudio publicado por la Universidad de York ha revelado que existe otro mamífero por el que deberíamos estar más preocupados. Se trata del uapití o ciervo canadiense, una especie bastante parecida a un alce que destaca por tener las astas delgadas y ramificadas.
El estudio
Publicado en Frontiers in Conservation Science, el estudio analizó cerca de 3.000 conflictos entre humanos y vida silvestre registrados por los Parques Nacionales de Canadá entre 2010 y 2023. Los datos revelaron que los uapitís estuvieron involucrados en el 62% de todos los encuentros agresivos.
Los osos grizzly (una subespecie del oso pardo) representaron el 14%, seguidos por los osos negros americanos (oso más común en Norteamérica) con el 13%, los ciervos mulos (especie de ciervo que debe su nombre a sus largas orejas, parecidas a las de una mula) con el 7%, y los coyotes (solo se encuentran en América del Norte y América Central) con el 3%.
Los ciervos canadienses son animales herbívoros que viven en manadas y no inspiran la sensación de miedo de forma tan inmediata como lo hace un carnívoro, ya sea un oso o un coyote. Esto hace que algunos visitantes puedan subestimar su agresividad, que también puede llegar a ser peligrosa.
“Cada especie desempeña un papel ecológico diferente, por lo que perciben la amenaza humana de manera distinta. Los uapitís a veces evitan a los humanos, pero en otras ocasiones utilizan su presencia como refugio contra los depredadores. Esta imprevisibilidad podría explicar por qué encabezan la lista de especies con mayor número de encuentros agresivos”, explicó Shashank Balakrishna, biólogo de la Universidad de York y autor principal del estudio.
La investigación también reveló que, lejos de lo que uno puede pensar, los conflictos entre humanos y animales salvajes rara vez tienen lugar durante la realización de actividades de riesgo. De hecho, el 25% de los incidentes registrados ocurrió mientras las personas hacían actividades de bajo impacto como senderismo, mientras que el 22% tuvieron lugar cerca de zonas pobladas.