El tejido de un rinoceronte lanudo hallado en el estómago de un lobo de la Edad de Hielo da pistas sobre su extinción

Un tejido de rinoceronte lanudo encontrado de los restos congelados de un lobo de la Edad de Hielo, descubierto en el permafrost cerca de la aldea de Tumat (noreste de Siberia) ha revelado nuevos datos sobre la evolución y extinción de estos enormes mamíferos, una especie común en Europa y el norte de Asia durante la época del Pleistoceno y que sobrevivió hasta el último periodo glacial. 

Según una investigación publicada en la revista Genome Biology and Evolution, el genoma muestra que los rinocerontes lanudos se mantuvieron genéticamente sanos hasta el final de la última Edad de Hielo. Esto indica que la especie probablemente se extinguió debido a un rápido colapso de la población y no por un lento declive demográfico.

“Nunca antes se había secuenciado el genoma completo de un animal de la Edad de Hielo hallado en el estómago de otro animal”, destaca Camilo Chacón-Duque, autor del estudio y hasta hace poco investigador del Centro de Paleogenética, donde trabaja conjuntamente personal de la Universidad de Estocolmo y el Museo Sueco de Historia Natural.

Un hallazgo excepcional y casual 

Mapear el genoma a partir de este tipo de material es extremadamente difícil, recuerdan los investigadores. Los motivos: el ADN antiguo suele estar degradado y se encuentra en cantidades muy pequeñas. Tampoco es habitual la presencia de ADN en un depredador como el lobo. Esto hacía impensable un hallazgo como este, pero terminó por ser posible y revelador

La muestra del rinoceronte proviene de los restos congelados de un lobo de la Edad de Hielo, descubierto en el permafrost cerca de la aldea rusa de Tumat. Se localizó en el estómago y se realizó una datación por radiocarbono, según explica la Universidad de Estocolmo en un comunicado. 

La datación reveló que el tejido tenía aproximadamente 14.400 años de antigüedad, y la secuenciación de ADN lo identificó como un rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), un animal que podía llegar a medir hasta cuatro metros y pesar más de dos toneladas. Además, se le calificó como uno de los especímenes más jóvenes descubiertos.

Descifrando al rinoceronte lanudo

El equipo de investigación comparó el genoma del rinoceronte de Tumat con otros dos genomas de alta calidad de especímenes más antiguos, datados en torno a 18.000 y 49.000 años atrás, respectivamente. 

Según explican, esto les permitió obtener valiosa información: si la diversidad genómica, los niveles de endogamia y el número de mutaciones perjudiciales cambiaron a lo largo del tiempo durante la última Edad de Hielo. 

Y los datos que obtuvieron fueron reveladores: no se encontraron indicios de deterioro genético a medida que la especie se acercaba a la extinción, lo que indica que la especie probablemente se extinguió debido a un rápido colapso de la población. Nada de un lento deterioro. 

“Nuestros resultados muestran que los rinocerontes lanudos tuvieron una población viable durante 15.000 años después de que los primeros humanos llegaran al noreste de Siberia, lo que sugiere que el calentamiento climático, más que la caza humana, causó la extinción”, concluye el profesor de genómica evolutiva en el Centro de Paleogenética, Love Dalén.