Así vive el sapo de Surinam, el anfibio capaz de detectar a sus presas con las yemas de los dedos

En las aguas turbias de los ríos Amazonas y Orinoco habita un sapo muy particular que durante años ha llamado la atención de los investigadores. El anfibio, que carece de lengua y captura a sus presas con una succión rápida, cuenta con unas estructuras lobuladas en las puntas de los dedos cuya función apenas se había investigado. Hasta ahora.

Un nuevo estudio ha descubierto que esas estructuras son mucho más que una característica llamativa de su anatomía. Las puntas de los dedos del sapo de Surinam (Pipa pipa) están repletas de pequeños receptores capaces de detectar estímulos de movimiento, entre ellos las alteraciones que produce una presa al desplazarse por el agua.

Los investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles analizaron con detalle la anatomía de estas estructuras y encontraron una concentración muy elevada de pequeñas papilas sensoriales. En los extremos de los dedos, su densidad alcanza unas 142 por milímetro cuadrado, casi cuatro veces más que en la piel situada alrededor. 

Pero lo llamativo no está solo en los dedos. El estudio también reveló que el cerebro de estos anfibios dedica una cantidad enorme de espacio a recibir información procedente de esas pequeñas zonas de sus dedos. Aunque las puntas representan solo una pequeña parte de la superficie de sus patas delanteras, ocupan aproximadamente un tercio de la representación cerebral de las extremidades.

Detectar el movimiento de las presas

En el estudio, los autores explican que los dedos del sapo de Surinam se pueden definir como órganos sensoriales altamente desarrollados que funcionan de manera similar a los ojos táctiles, lo que les permite evaluar a sus posibles presas y detectarlas sin verlas directamente. Por esta razón, los investigadores hablan de una especie de “fóvea somatosensorial”.

Los experimentos realizados durante el estudio aportaron además información sobre cómo el animal utiliza este sistema. Los investigadores observaron al sapo mientras cazaba y descubrieron que podía iniciar el movimiento de captura antes de que la presa en cuestión llegara a acercarse del todo y tocara sus dedos. 

Los datos obtenidos concluyen que sus dedos les permiten detectar “perturbaciones hidrodinámicas a corta distancia” producidas por una presa situada a unos cinco milímetros. Así, las pequeñas extremidades del sapo de Surinam les permiten ver a corta distancia en las aguas turbias donde habita, un complemento perfecto para sus ojos, pequeños y orientados hacia arriba.