Es una de las “primeras pinturas verdaderamente abstractas” de la historia y se ha vendido por una cifra récord
¿Cuánto cuesta un cuadro que fue pintado por Jackson Pollock? Es una pregunta difícil de contestar, aunque la última subasta de una de sus obras puede ayudarnos a hacernos una idea. Descrito como una de las “primeras pinturas verdaderamente abstractas” de la historia, el cuadro Número 7A, 1948 se ha vendido en Nueva York por 181 millones de dólares.
La venta, que se hizo a través de la prestigiosa casa de subastas Christie’s, consiguió batir varios récords. Casi triplicó el récord anterior de la obra del difunto artista estadounidense alcanzado en una subasta (hace cinco años, por 61,2 millones de dólares en Sotheby’s), y además se convirtió en la cuarta obra de arte más cara jamás vendida en una venta de este tipo.
“Con esta obra, Pollock finalmente se libera de las ataduras de la pintura de caballete convencional y produce una de las primeras pinturas verdaderamente abstractas en la historia del arte”, se lee en la descripción de la pieza en línea. Su éxito fue inmediato: la venta se completó tras una puja de apenas siete minutos celebrada en el Rockefeller Center.
La obra pertenecía al magnate editorial Samuel Irving Newhouse, fallecido en 2017, un coleccionista de arte que a lo largo de su vida también se interesó por obras de artistas como Pablo Picasso o Mark Rothko. Su colección también incluía una escultura de bronce del artista rumano Constantin Brancusi, que se vendió por 107,6 millones de dólares, la segunda cantidad más alta jamás alcanzada por una escultura en una subasta.
El negocio de las subastas de arte
Ni las crisis económicas ni los conflictos armados han conseguido frenar el negocio de las subastas en los últimos años. Así lo reveló Forbes en un artículo del año pasado, en el que recordaba cómo en 2022, el año en el que comenzó la guerra en Ucrania tras la invasión rusa, las dos principales casas de subastas del mundo, Christie’s y Sotheby’s, lograron sus récords absolutos de negocio, tanto en subasta pública como en ventas privadas.
Cada año son miles las obras que salen a subasta, siendo esta una de las vías principales a través de las que los coleccionistas pueden hacerse con piezas de enorme valor creadas por algunos de los artistas más importantes de la historia. En el caso de Pollock, por ejemplo, sus obras no salen al mercado con frecuencia, pero cuando lo hacen, se hacen pujas muy competitivas.
En 2025, el cuadro de Gustav Klimt, Retrato de Elisabeth Lederer, se convirtió en la obra de arte moderno más cara de la historia. Se vendió por un total de 236 millones de dólares en Sotheby's en Nueva York, y supuso un récord tanto para el pintor austriaco como para esta casa de subastas.