Un quebrantahuesos, varios mamuts o 30.000 libros: lo que uno puede encontrar en este museo natural cuya sede es un instituto murciano
Entrar en el Instituto Alfonso X el Sabio de Murcia supone adentrarse en todo un legendario edificio que alberga una joya científica en forma de museo. Fundado en 1837, este centro educativo es considerado el tercero más antiguo de toda España y ha sabido preservar un patrimonio acumulado durante casi dos siglos de vida. Y es que tras la apariencia de institución educativa se esconde el Museo Alfonso X el Sabio (MUSAX), santuario de la sabiduría que custodia piezas de gran trascendencia. Lo que comenzó como un gabinete para la instrucción se ha convertido hoy en una referencia cultural de primer orden en la región murciana. Es una institución educativa de gran magnitud, de libre acceso para todos los murcianos y para docentes de otras comunidades autónomas.
La sección de Ciencias Naturales deja boquiabierto a cualquiera con su variada colección de especies disecadas y restos fósiles que cuentan la historia física de la tierra. Entre sus estantes destacan los restos de mamuts que una vez caminaron por el Puerto de la Cadena, mucho antes de la llegada de las civilizaciones coloniales. El museo también exhibe el último ejemplar de quebrantahuesos de las sierras de la región, un gigante del aire que parece querer levantar el vuelo bajo el techo del instituto. Estas piezas no son solo objetos inertes, sino testimonios mudos de una fauna que habitó estas tierras y que hoy se pueden contemplar de cerca. Es una colección excepcional integrada por ricas muestras de mamíferos, aves, peces, reptiles, minerales y fósiles históricos de valor incalculable.
Uno de los mayores atractivos del museo es, sin duda, el legendario diente de un narval, pieza que en la Edad Media se identificaba con el cuerno mágico de un unicornio. Este colmillo de marfil en espiral, que puede medir hasta tres metros, alimentó mitos de curaciones imposibles y fue codiciado por reyes y aristócratas de toda Europa. En el MUSAX se conserva para el regocijo de la ciencia junto a otras extrañas anomalías, como un cordero siamés nacido con cuatro patas traseras. También se puede encontrar un lobo autóctono hoy extinguido. Cada vitrina es una sorpresa que mezcla la realidad biológica con la leyenda romántica, atrapando la curiosidad de los visitantes actuales.
La impresionante biblioteca del instituto custodia cerca de 30.000 volúmenes que forman parte esencial de la historia bibliográfica de la Región de Murcia. Este espacio tiene su origen en la primera biblioteca pública de la ciudad, abierta hacia 1859, y atesora volúmenes que datan incluso del siglo XVI. Entre sus anaqueles se encuentran joyas procedentes de conventos que fueron desamortizados y legados de ilustres científicos que quisieron donar su saber al centro. Destaca el libro titulado “De Sacra Philosophia”, editado en 1587, como uno de los ejemplares más valiosos de esta colección histórica murciana. La biblioteca se divide actualmente en tres secciones: Fondo Histórico, Biblioteca General y Biblioteca Escolar, constituyendo un acervo significativo preservado a través de los años.
El área dedicada a la Física y la Química es considerada la más relevante de España en su clase, gracias a la gestión de figuras colosales como el catedrático Olayo Díaz. A finales del siglo XIX, el gabinete ya contaba con más de quinientos ingenios científicos, entre los que figuran rayos X de Roentgen y teléfonos de Bell. Estos aparatos llegaron a Murcia pocos años después de ser inventados, situando al instituto a la vanguardia tecnológica de la época decimonónica. Olayo Díaz, quien registró la temperatura más alta de España en 1876, logró que los alumnos vieran las leyes físicas manifestarse ante sus ojos. Hoy, esta colección de instrumentos de precisión permite reconstruir la evolución tecnológica con una claridad que asombra a los expertos y estudiantes de la actualidad.
Este inmenso patrimonio no existiría sin la pasión de hombres como el doctor Ángel Guirao Navarro, alma máter de las ricas colecciones de historia natural del instituto. Con un entusiasmo contagioso, Guirao impulsó la creación de un gabinete que, con la ayuda de Francisco Cánovas Cobeño, reunió tesoros de los cinco continentes. Cánovas aportó su colección particular de minerales y fósiles, dotando al museo de una calidad que le valió premios nacionales en exposiciones de la época. Juntos levantaron un espacio donde la belleza de las vitrinas realza la importancia científica de cada pieza conservada. El esfuerzo de estos profesores ha permitido que el legado científico de la región permanezca y siga siendo hoy una herramienta didáctica de primer orden.
Referente cultural
En la actualidad, el MUSAX cuenta con una nueva sede dentro del propio recinto, edificio de arquitectura vanguardista que se organiza en cuatro áreas bien definidas: Ciencias Naturales, Física y Química, Biblioteca Histórica y el área de Imagen. Cada planta ofrece un recorrido didáctico donde el objeto real se presenta como una realidad concentrada para estimular el gozo intelectual de los visitantes. La institución apuesta por el concepto de aprendizaje continuo, abriendo sus puertas no solo a escolares, sino a todo el público interesado en el saber. Dispone además de un aula de proyecciones y una terraza para trabajos de astronomía, adaptándose a las exigencias de la museografía del presente.
El museo es hoy un testimonio vivo de su propia historia, desde su creación hasta el presente día. Es un orgullo para la ciudad contar con un centro que ha sabido proteger un patrimonio tan valioso frente a robos, guerras y traslados difíciles. La labor desinteresada del profesorado sigue siendo el motor de este proyecto que aspira a consolidarse como un gran referente cultural a nivel nacional. Visitar sus salas es una experiencia interesante que permite conocer la historia científica de España sin salir de las aulas de un instituto murciano.