La radiografía de un cuadro revela cómo se ocultaron símbolos nazis tras la caída del Tercer Reich
Durante décadas, una pintura del artista alemán Erich Mercker conservó a simple vista una imagen aparentemente compatible con la Alemania de posguerra. Sin embargo, bajo la superficie permanecían ocultos varios elementos directamente relacionados con el nazismo. Ahora, un equipo de investigadores ha demostrado mediante técnicas de fluorescencia de rayos X, incluyendo análisis micro-XRF y XRF confocal, que el cuadro fue modificado después de la Segunda Guerra Mundial para ocultar símbolos del régimen de Adolf Hitler. El trabajo, pubicado en npj Heritage Science (2026), aporta la primera prueba concluyente de un repintado de este tipo en la obra conocida de Mercker y ofrece una ventana singular a la forma en que parte del legado visual del Tercer Reich fue transformado tras su derrota.
El protagonista de la investigación es Die Stätte des 9. November (“El lugar del 9 de noviembre”), una obra vinculada a uno de los espacios simbólicos más importantes del nazismo en Múnich. El título hacía referencia al fallido golpe de Estado protagonizado por Hitler en 1923 y a un monumento erigido posteriormente junto a la Feldherrnhalle para homenajear a los participantes muertos en aquella intentona. El memorial incluía un águila y una esvástica, estaba custodiado por miembros de las SS y se convirtió en un lugar cargado de significado político durante los años del régimen nazi.
Mercker fue un pintor de gran éxito en Alemania entre las décadas de 1920 y 1970. Aunque gran parte de su producción estuvo dedicada a paisajes, escenas urbanas y representaciones industriales, alcanzó una notable popularidad durante el periodo nazi, cuando sus obras fueron exhibidas en importantes muestras oficiales y adquiridas por instituciones del Estado. Entre las aproximadamente 3.000 pinturas que produjo a lo largo de su carrera, solo una pequeña parte contenía iconografía nazi explícita, pero precisamente esas piezas constituyen hoy una valiosa fuente para estudiar la relación entre arte, propaganda y memoria histórica.
Lo que escondía la pintura
Las sospechas sobre la obra surgieron cuando los investigadores analizaron una versión conservada por una familia alemana desde la década de 1960. A simple vista, el cuadro mostraba una bandera bávara y carecía de algunos de los elementos más evidentes del monumento nazi original. Sin embargo, ciertos detalles llamaron la atención de los especialistas. Entre ellos figuraban restos de pintura rojiza alrededor de la bandera y la presencia parcial del memorial, algo difícil de conciliar con la cronología histórica, ya que la estructura había sido destruida poco después de la capitulación de Alemania en 1945.
Para esclarecer el origen de esas anomalías, el equipo recurrió a técnicas de fluorescencia de rayos X capaces de analizar capas de pintura sin dañar la obra. El método permitió identificar elementos químicos presentes tanto en la superficie visible como en estratos ocultos bajo ella. Gracias a esta tecnología, los investigadores pudieron reconstruir parcialmente la imagen original y comprobar que la composición había sufrido modificaciones significativas después de haber sido terminada.
Los resultados revelaron que la actual bandera bávara ocultaba en realidad una bandera roja asociada al nazismo. También aparecieron coronas ceremoniales, figuras identificadas como soldados y varios brazos levantados realizando el saludo nazi. Muchas de estas imágenes habían sido cubiertas mediante gruesas capas de pintura blanca y otros pigmentos aplicados posteriormente. Los mapas químicos obtenidos mediante rayos X permitieron seguir el rastro de esos elementos ocultos y confirmar que no formaban parte de simples correcciones artísticas, sino de una intervención deliberada destinada a ocultar referencias políticas concretas. Los investigadores comprobaron además que no todos los elementos vinculados al nazismo fueron eliminados, ya que parte del monumento original permaneció visible tras el repintado.
Un repintado realizado después de la guerra
El estudio también aporta indicios sobre cuándo pudo realizarse la modificación. El análisis de las inscripciones y numeraciones conservadas en la parte posterior del cuadro sugiere que la obra original fue pintada en noviembre de 1934. Los autores consideran que el repintado tuvo que producirse después de 1945, cuando la exhibición pública de símbolos nazis pasó a estar prohibida en Alemania. La intervención habría tenido lugar antes de 1966, año en que la pintura fue entregada como regalo de boda a la familia que la conservó durante décadas sin conocer su origen ni su título original.
Los investigadores no han podido determinar con absoluta certeza quién realizó el repintado. Una de las hipótesis plantea que el propio Mercker modificó la obra para adaptarla al nuevo contexto político de la posguerra y facilitar su comercialización. Otra posibilidad es que el encargo partiera de un propietario posterior. En cualquier caso, los autores consideran que el hallazgo trasciende la historia concreta del cuadro. El hecho de cubrir los símbolos nazis, sostienen, refleja una actitud presente en parte de la Alemania posterior a la guerra: eliminar los elementos más comprometidos políticamente sin destruir necesariamente las obras que los contenían. De este modo, la pintura se convierte en un testimonio material de cómo una sociedad trató de gestionar la herencia visual de uno de los periodos más oscuros de su historia.