Raquel Welch, Mike Oldfield y otras estrellas que acabaron rodando en nuestro volcán más admirado
El Parque Nacional del Teide es todo un escenario legendario para el cine, acogiendo a estrellas que han dejado una huella imborrable. Uno de los momentos más icónicos ocurrió en 1966, cuando la actriz Raquel Welch llegó a las Islas Canarias para rodar Hace un millón de años entre las rocas volcánicas. Ataviada con un bikini de piel que se convertiría en símbolo de la década, la intérprete enfrentó condiciones extremas que muchos espectadores desconocen. Aunque la película muestra un verano prehistórico, Welch sufrió un invierno gélido donde la nieve y las bajas temperaturas fueron sus constantes compañeras. Décadas después, su imagen sigue ligada al volcán, apareciendo incluso como un homenaje oculto en la famosa película Cadena Perpetua.
La influencia del Teide va más allá de la gran pantalla, alcanzando la música internacional a través de figuras legendarias como el músico Mike Oldfield. En 1985, el artista británico decidió rendir un tributo personal al gigante tinerfeño al incluir una canción titulada “Mount Teide” en su recopilatorio. Esta pieza instrumental captura la majestuosidad de un paisaje que ha inspirado a creadores de diversas disciplinas a lo largo de las décadas. Pero Oldfield no fue el único en encontrar refugio creativo en las cumbres más altas de la isla canaria de Tenerife. Brian May, el guitarrista de Queen, también pasó tiempo en la zona de Izaña y las Cañadas durante sus años como estudiante. Mientras realizaba sus estudios de astronomía, May analizó los fenómenos celestes y compuso el famoso himno de rock “Tie Your Mother Down”.
El Hollywood más moderno también se ha rendido ante los encantos del Teide, utilizando sus cráteres para recrear mundos mitológicos de proporciones épicas. Entre 2010 y 2012, el parque sirvió como set principal para las superproducciones de Furia de titanes y su secuela protagonizada por grandes estrellas internacionales. Estas cintas trajeron a actores de la talla de Liam Neeson, Ralph Fiennes y Sam Worthington al corazón de la isla para filmar batallas. El proyecto de Warner Bros supuso una operación logística masiva que involucró a cientos de personas y dejó un impacto económico muy relevante. Las localizaciones en las Minas de San José fueron especialmente valoradas por su capacidad para transportar al espectador a las alturas del Olimpo. Gracias a estas películas, la silueta del Teide ha sido vista por millones de personas.
La adrenalina de las grandes sagas de acción también ha encontrado un hogar entre las coladas de lava y las sinuosas carreteras del parque nacional. En el año 2013, el equipo de Fast & Furious 6, liderado por el actor Vin Diesel, se trasladó a la isla para rodar secuencias de alta velocidad. Mientras muchas escenas ocurrieron en el Anillo Insular, el Teide aportó el fondo visual imprescindible para los planos exteriores que definieron la cinta. Años más tarde, otro icono del género como Sylvester Stallone llegó a Tenerife para filmar parte de la película Rambo V: Last Blood. Acompañado por la actriz española Paz Vega, Stallone utilizó el accidentado terreno para simular los paisajes fronterizos entre los países de Arizona y México.
Estas producciones confirman que el parque no es solo un lugar para la fantasía, sino un terreno ideal para el suspense. La presencia de estas estrellas ha consolidado la reputación de Tenerife como un destino de rodaje versátil. En los últimos años, el auge de las plataformas de contenido ha traído series de prestigio como The Witcher y Doctor Who al entorno del Teide. La producción de Netflix, protagonizada por Henry Cavill, utilizó el corazón volcánico de Tenerife para dotar a su trama de una atmósfera mágica. Por otro lado, la legendaria serie británica Doctor Who ha visitado el volcán en múltiples ocasiones para representar planetas lejanos y alienígenas. El equipo de producción de la BBC ha declarado que el paisaje del Teide es perfecto porque parece pertenecer a un mundo totalmente distinto.
La relación entre el Teide y las cámaras no comenzó con las superproducciones modernas, pues existe una larga historia de pioneros que exploraron su potencial. Ya en 1909, la casa francesa Gaumont se desplazó a la isla para documentar la erupción del volcán Chinyero, captando imágenes en movimiento pioneras. Durante las décadas de los años 20 y 30, las productoras alemanas como la UFA estuvieron muy activas filmando más de treinta documentales. Títulos como La Habanera utilizaron la luz única de la isla y su variedad paisajística para cautivar a los espectadores europeos de la época. Estos primeros cineastas ya destacaban los cielos azules y el clima estable como las razones principales para elegir Tenerife como estudio.
Beneficios económicos
La transformación del Teide en el gran plató del Atlántico ha traído un prestigio significativo y beneficios económicos para toda la isla de Tenerife. Se estima que una sola superproducción puede dejar más de dos millones de euros en la economía local en tan solo unas pocas semanas. Estos ingresos provienen de la contratación de servicios de transporte, catering y la participación de cientos de extras y técnicos de la zona. Además, la visibilidad del parque en éxitos globales sirve como una herramienta de promoción turística incomparable para el archipiélago canario.
Y es que actualmente hay usuarios de plataformas digitales que buscan el Teide con el mismo interés que muestran por el Taj Mahal o las grandes pirámides de Egipto. Este equilibrio entre la conservación ambiental y el desarrollo industrial es la clave del futuro del parque como referente mundial. Mientras sus cumbres sigan tocando el cielo, el Teide será el volcán favorito de aquellos que desean contar grandes historias.