Reaparece, un siglo después, el aspecto de la fachada posterior de una de las casas que creó Gaudí

Uno de los grandes atractivos para todo aquel que vista Barcelona es adentrarse en una de las joyas de Antoni Gaudí como es la Casa Batlló. Es una de sus obras maestras, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2005, máximo exponente del modernismo y que por todo ello recibe casi dos millones de visitantes al año, sobre todo italianos, españoles, estadounidenses y franceses.

A partir de ahora, semejante joya cuenta con un incentivo más para visitarla. Y es que, después de más de un siglo, se ha culminado uno de los proyectos más ambiciosos de la historia de la obra, como es la restauración de la fachada posterior y el patio privado ubicado en la Planta Noble, antigua vivienda de la familia Batlló, con lo que se ha logrado recuperar el diseño original que concibió el propio Gaudí en 1906.

El problema fue que, durante décadas, desde 1915, la fachada se vio afectada por alteraciones en el color y la desaparición de elementos como las jardineras y la pérgola del patio. Pero los máximos responsables de la Casa Batlló pusieron su empeño y, gracias a una rigurosa investigación, una inversión de 3,5 millones de euros y un año de intervención, se ha dado por concluida la restauración, en la que han participado artesanos locales expertos en forja, vidrio, madera y cerámica, historiadores y arquitectos. Y el resultado salta a la vista.

Un gran esfuerzo artesanal

La mencionada restauración se ha llevado a cabo de forma paralela tanto en la Casa Batlló como en diferentes talleres artesanales, preservando técnicas centenarias y adaptándolas a las exigencias actuales, lo que reivindica el valor de la artesanía como un patrimonio vivo. Además, el resultado de la ardua restauración coincide con el año en el que se celebra el 20 aniversario de la inscripción de Casa Batlló como Patrimonio Mundial de la UNESCO debido a su valor universal excepcional.

Lo restaurado es un espacio íntimo y exterior, ubicado junto al comedor de la vivienda, un lugar dedicado originalmente a la relajación de la familia rodeado de elementos que evocaban un jardín. Según Gary Gautier, director general de Casa Batlló, “es un privilegio seguir desvelando la genialidad de Gaudí para futuras generaciones y hacerlo poniendo en valor las maestrías de los saberes artesanales”.

En las paredes de la fachada se ha restaurado el estuco y el trencadís de vidrio y cerámica de los laterales y el coronamiento. En los balcones se han recuperado las rejas de hierro forjado, las ventanas y balconeras de madera, además del mosaico del pavimento, reforzando también la estructura que presentaba un estado muy deteriorado.

Mientras, en el patio privado se han reproducido elementos desaparecidos con el tiempo, como las jardineras ubicadas junto a los patios de ventilación y una pérgola de brezo en forma de parábola situada originalmente en el centro del patio.