El transgresor cuadro pintado por un amante de Caravaggio que desafió la moral de su época
La influencia en la historia del arte de Michelangelo Merisi, más conocido como Caravaggio, está más que demostrada. Con su uso de la luz y el realismo de sus obras, influyó de forma definitiva en el Barroco y, tras él, surgió toda una generación de artistas que siguieron y consolidaron su estilo. Entre ellos se incluye Francesco Boneri, cuya vinculación con Caravaggio va más allá de ser un simple seguidor. Conocido como Cecco del Caravaggio, fue amigo, modelo y alumno de Caravaggio, y según los especialistas, también fue su amante.
Antes de iniciar su propia trayectoria como artista, Cecco (diminutivo de Francesco) mantuvo una estrecha relación con el Merisi. Una relación que queda en evidencia en muchas de las obras que pintó Caravaggio, en las que Boneri aparece como modelo principal. Entre estas, destaca por encima de todas el famoso Amor Vincit Omnia (El amor todo lo vence), en el que vemos a un joven desnudo y sonriente con grandes alas de ángel que posa de forma pícara y desinhibida mirando directamente al espectador.
Modelo de Caravaggio
De Francesco Boneri se desconocen muchos datos, como, por ejemplo, donde nació y cuando murió. Pero podemos reconocerlo en muchas de las obras de Caravaggio pintadas en su etapa romana. Además del famoso cuadro del Amor, lo vemos gritando en el Martirio de San Marcos, como ángel en La conversión de San Pablo, como el hijo en El sacrificio de Isaac o como David con la cabeza de Goliat, por mencionar algunos. Hoy está aceptado que Boneri fue, además de modelo, sirviente y amante del pintor, algo que quedaría demostrado incluso con su apodo, Cecco del Caravaggio.
En este sentido, existe una crónica de la época firmada por el viajero Richard Symonds, que asegura que el joven que aparece de Cupido en el cuadro de Caravaggio “era el cuerpo y el rostro de su propio chico o sirviente”. En su texto, Symonds concluye su nota con la expresión “that laid with him” solo traducible por “que se acostaba con él”.
Un cuadro enigmático y transgresor
Además de sirviente y modelo, Boneri se desarrolló como pintor. Como caravaggista, los expertos señalan su calidad como artista, a pesar de las dificultadesde conocer su obra puesto que sus cuadros no están firmados. Aún así, se le han atribuido varias obras como la Expulsión de los mercaderes del templo, Muchacho con instrumentos musicales o su obra más famosa y enigmática, Cupido en la fuente.
En este cuadro no cuesta ver la influencia de Caravaggio, tanto en el estilo como en el tema. En el lienzo vemos una figura masculina con alas oscuras (que remite al joven Cupido antes mencionado) que se inclina a beber agua en una fuente. Lo que más llama la atención es la forma del surtidor, marcadamente fálico, y que veamos al hombre arrodillado y en una posición que sugiere una felación. Por esto, son muchos los críticos e historiadores del arte, entre ellos el máximo especialista en Cecco, Gianni Papi, que han interpretado el cuadro como un diálogo autorreferencial con una carga homoerótica explícita, algo inédito en la época.
Para Papi, este cuadro funciona como un espejo biográfico y una autoafirmación de identidad que hay que contextualizar en la relación íntima que mantuvieron los dos hombres.
Peter Robb, en su libro M. El enigma de Caravaggio, desarrolla esta cuestión. Otros especialistas han profundizado también en la relación entre Cecco y Caravaggio para interpretar Cupido en la fuente como un homenaje directo de Francesco Boneri a quien fue su amante y mentor, que había muerto poco antes, en 1610, cuando solo tenía 39 años.
Incluso el famoso crítico italiano Roberto Longhi, gran especialista y redescubridor de la escuela caravaggista en el siglo XX, se fijó en esta tela singular para definirlo como un “auténtico cañonazo” por su potencia visual y su crudeza realista. Longhi también señaló sus “enigmas figurativos”, que hoy se interpretan como una de las primeras obras de la historia que muestran abiertamente una manifestación homoerótica.