Hay países que es mejor no visitar si te preocupa la privacidad

A finales de la semana, el ministro de Seguridad Pública de la República Popular China anunció que empezarán a tomar las huellas de todos los extranjeros entre 14 y 70 años que pasen por el aeropuerto internacional de Shenzhen Bao. “La recogida de huellas se ha convertido en una práctica común para las autoridades de control de fronteras en todo el mundo”, decía el comunicado. Lamentablemente, tiene razón.

La lista de países que requieren datos biométricos a la entrada y salida de sus fronteras es gigantesca. En el último año, se han unido Singapur, Indonesia y China. En Reino Unido y Canada, se pedirá la huella a aquellos que viajen con un visado. En EEUU, hasta los pasajeros que están en tránsito hacia otros países deben dejar sus huellas dactilares, además de un escaneo de retina.

Sumado a la orden ejecutiva que Donald Trump firmó hace tres semanas, modificando la Ley de Privacidad para despojar a los ciudadanos que no son estadounidenses de cualquier derecho, EEUU se ha convertido en uno de los peores países para viajar. La semana pasada, el secretario de Seguridad Nacional sugirió que empezarán a pedir claves criptográficas, datos bancarios y las contraseñas del correo y las redes sociales. “Si no quieren cooperar –explicó John Kelly– que no vengan”.

Técnicamente, hay al menos un lugar peor desde el punto de vista de la privacidad. En noviembre de 2015, el Parlamento de Dubai aprobó la recogida obligatoria de muestras de ADN a todos los extranjeros que cruzan el país. En la mayor parte del mundo, las muestras de ADN se reservan para los que son sospechosos en una investigación criminal, y requiere una orden judicial.

Otro problema añadido son los polémicos escáners de cuerpo completo, que además de vulnerar la intimidad del pasajero, podrían ser un problema añadido para su salud.

La tendencia creciente del reconocimiento facial

Esta nueva implementación del registro biométrico en China complementa el proyecto de seguridad pionero que empezó el verano pasado con el debut de su sistema de reconocimiento facial en todos los aeropuertos del país. El sistema fotografía la cara de los pasajeros que cruzan el arco de seguridad y los conecta a su tarjeta de embarque. Cuando el pasajero se sube al avión, su rostro es escaneado de nuevo para comprobar que su identidad corresponde a su asiento.

Ni la empresa que ha producido la tecnología, Shanghai Doudian Technologies, ni el Ministerio de Seguridad Pública han aclarado si la base de datos que se genera será compartida con otras agencias gubernamentales o con las de otros países.

Es el primer caso de registro biométrico facial obligatorio en un aeropuerto, pero no será el último. El Departamento de Seguridad Nacional de EEUU está probando sus propios sistemas de reconocimiento facial en dos de sus mayores nodos: el Dulles de Washington y el JFK de Nueva York.

La tendencia es que todos los aeropuertos implementarán sus propios sistemas de reconocimiento facial en los próximos cinco años, incluyendo sistemas optativos que ofrecen al viajero comodidad y servicios a cambio de su privacidad.

Pasos automatizados de frontera

En Europa, más de 30 aeropuertos han instalado el escáner de reconocimiento facial para control de acceso de la compañía portuguesa Vision-Box, un sistema que integra verificadores documentales, lectores de DNI-e, lectores de impresiones dactilares y cámaras que registran la información de los parámetros biométricos del viajero y la contrastan con las bases de datos de la policía. El programa piloto incluyó siete aeropuertos españoles, y no es obligatorio. Tampoco se sabe con quién comparte la empresa esa base de datos, ni qué nivel de seguridad la protege.

En teoría y de momento, los viajeros pueden optar por hacer cola y enseñar su documentación en lugar de someterse al registro biométrico. No será así para los que crucen cualquiera de los 12 pasos automatizados de frontera de La Línea de la Concepción entre España y Gibraltar. Este es otro piloto que Indra y el Cuerpo Nacional de Policía, junto con la Dirección Técnica de la Secretaría de Estado de Seguridad, han aprobado para puestos fronterizos. Es importante recordar que las leyes de protección de datos no se aplican a todos los viajeros por igual.