El arte de engañar al ojo: Girona te propone un viaje fascinante a los orígenes del cine

El cine nació oficialmente en 1895, cuando los hermanos Lumière presentaron en público una sorprendente invención, el cinematógrafo. Pero ese aparato no surgió de la nada. Durante siglos, la humanidad había buscado la manera de atrapar imágenes en movimiento. Y para ello, se habían desarrollado infinitud de aparatos y dispositivos que trataban de engañar el ojo y crear una ilusión visual.

El Museo del Cine de Girona permite conocer e incluso poner a prueba algunos de esos aparatos, para entender la evolución de los mecanismos ópticos que culminaron, a finales del siglo XIX, con la invención del cine. Inaugurado el 8 de abril de 1998, este museo es una institución pionera y de referencia en España en su especialidad. Pero, es, principalmente, un espacio para entender la evolución de la imagen en movimiento y como, en realidad, se basa en una ilusión.

Un fenómeno óptico

Hasta llegar a la invención del cine, muchos científicos e inventores pusieron a prueba mecanismos y aparatos que experimentaban con la óptica, la física de la luz y la anatomía de la visión humana. Para entender porque vemos imágenes en movimiento, resulta interesante conocer la llamada la persistencia retiniana y el fenómeno Phi: la capacidad del ojo y el cerebro humano para retener una imagen durante una fracción de segundo y proyectar continuidad sobre una secuencia rápida de imágenes fijas e independientes.

El Museo del Cine de Girona nos permite recorrer esta evolución científica y técnica a través de dispositivos fascinantes, como las cajas ópticas, las linternas mágicas p el zootropo, entre otros. Entre los mecanismos más antiguos, destacan las sombras Chinas y las cajas ópticas, basadas en juegos de luces y siluetas con las que se creaban narrativas visuales. Estas tecnologías primitivas evolucionaron hacia la cámara oscura, auténtica antecesora de la fotografía y el cine.

Podemos conocer también el mecanismo de las Linternas Mágicas, que fueron el primer gran espectáculo visual proyectado de la historia. Para ello, se usaban fuentes de luz y lentes, además de unas placas de vidrio con imágenes, que se proyectaban en la pared creado efectos visuales impactantes.

En el siglo XIX surgieron juguetes ópticos como el Zootropo y el Taumatropo. Eran aparatos giratorios con ranuras en los que se colocaban dibujos que, al girar, simulaban movimiento.

Todos estos aparatos sirvieron como pasos progresivos hasta llegar a la invención del Praxinoscopio y, finalmente, del Cinematógrafo, con el que finalmente se consiguieron registrar y proyectar las anheladas imágenes en movimiento.

A lo largo de la visita por el museo, no vemos estos aparatos en vitrinas, sino que tenemos la oportunidad de manipularlos, experimentar con la luz y comprobar con nuestros propios ojos como los mecanismos visuales nos engañan.

El origen de la colección

Este curioso y recomendable museo se lo debe todo a un hombre, Tomàs Mallol i Deulofeu, ingeniero, fotógrafo y publicista que convirtió su pasión en una de las actividades centrales de su vida. Nacido en 1923, con solo ocho años ya construyó su primer proyector casero. Formado como perito industrial, desarrolló su carrera en la fotografía, la publicidad y el cine amateur. Pero con lo que destacó más fue con su impresionante colección, que sirvió de base para el Museo del Cine de Girona.

A mediados de los años 1960, Mallol empezó a buscar aparatos científicos e históricos que explicaran cómo la humanidad aprendió a representar la imagen en movimiento antes y después del invento del cine. Dedicó más de 25 años a reunir todos los aparatos y mecanismos que hoy podemos ver y disfrutar en el museo. En 1994, el Ayuntamiento de Girona adquirió la Colección Tomàs Mallol, para garantizar su conservación y divulgación.

El museo dispone actualmente de casi 8.000 objetos y aparatos precinematográficos, 10.000 imágenes fijas (grabados, fotografías, carteles), 800 películas históricas y otras piezas curiosas, como la colección de cine infantil Cine NIC o aparatos de cine amateur de paso estrecho (8mm, 9.5mm, 16mm).