Con baños árabes, castillo mudéjar y calles blanqueadas, en este pequeño pueblo se dice que Jorge Manrique escibió gran parte de su obra

Es toda una joya medieval situada en el epicentro del parque natural más extenso de España, ofreciendo una estampa inolvidable a más de mil cien metros de altitud sobre el nivel del mar. La villa de Segura de la Sierra, en la provincia de Jaén, es definida justificadamente como de los pueblos más bellos de todo el territorio nacional, de los que cautiva al visitante con su fisonomía de tiempos pasados y sus silenciosas callejuelas que conservan el encanto de la arquitectura tradicional de Andalucía. El entorno natural que la rodea, dominado por inmensas extensiones de pinos y olivares, define la identidad de una comarca donde la tierra parece hablar a través de sus paisajes montañosos y sus cumbres emblemáticas como la del Yelmo. 

Al adentrarse en su casco urbano, el viajero descubre un patrimonio histórico que ha sido declarado legítimamente como Conjunto Histórico-Artístico y Paraje Pintoresco por su singular valor. La silueta del inexpugnable castillo mudéjar corona el cerro de la localidad, sirviendo como un eterno vigía que domina visualmente toda la amplia serranía del Segura. Esta fortaleza, levantada originalmente por los almohades sobre restos de una atalaya romana, fue un punto estratégico fundamental durante la Reconquista antes de pasar a manos cristianas a mediados del siglo XIII. Actualmente, el recinto ha sido restaurado para albergar un centro de interpretación donde se pueden visitar espacios tan significativos como la imponente torre del homenaje o su adarve cubierto. Las vistas panorámicas desde sus torres son, sencillamente impagables, permitiendo divisar el trazado urbano del pueblo y la exuberante vegetación del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.

En el barrio bajo del municipio se localizan los antiguos baños árabes, un testimonio excepcional de la época de máximo esplendor islámico cuando la población era conocida como Saqura. Estos baños, fechados entre los siglos XI y XII, son de los pocos que se conservan íntegramente en la provincia de Jaén junto a los de la propia capital. Su estructura interior se divide en tres naves longitudinales que corresponden a las tradicionales salas fría, templada y caliente, esenciales para la higiene y la reunión social. Las bóvedas de medio cañón con sus características claraboyas y los dobles arcos de herradura transportan al visitante a una atmósfera de espiritualidad y pureza heredada del legado andalusí.

La historia literaria española tiene un vínculo indisoluble con este rincón jienense, pues se dice que el célebre poeta Jorge Manrique escribió aquí gran parte de su obra. Su padre, Rodrigo de Manrique, desempeñó el cargo de comendador de Segura de la Sierra, lo que permitió al autor de las “Coplas a la muerte de mi padre” crecer y vivir en este entorno inspirador. En la plaza de la Encomienda todavía se puede contemplar la casa señorial que habitó la familia, cuya fachada exhibe con orgullo el escudo nobiliario de armas de los Figueroa. Segura de la Sierra no solo fue el hogar del poeta, sino que sus cimas y horizontes sirvieron para iluminar algunas de las mejores letras que dio el Renacimiento castellano.

Caminando por sus calles blanqueadas, el visitante se topa con el ayuntamiento, un edificio que representa un auténtico paradigma del estilo renacentista en la región de la Sierra de Segura. Antiguamente este inmueble sirvió como casa de la Compañía de Jesús y destaca por su arco adintelado flanqueado por elegantes pilastras y columnas de orden dórico. No muy lejos de allí se alza la iglesia parroquial de Santa María del Collado, construida en el siglo XVI sobre un antiguo templo románico y restaurada tras la invasión napoleónica. En su interior se custodian tesoros iconográficos de gran relevancia, como la delicada talla de alabastro de la Virgen de la Peña que sobrevive dignamente al paso de los siglos.

Frente a la parroquia se ubica la monumental Fuente Imperial de Carlos V, una pieza que refleja la transición artística entre el final del gótico y el inicio del renacimiento. Datada en el año 1517, su gran frontón dividido en tres calles muestra el escudo de armas del emperador y está adornado con columnas jónicas y motivos heráldicos. Otro de los monumentos más curiosos de la villa es su plaza de toros rectangular, situada en lo que antiguamente fue el patio de armas y las caballerizas del castillo. Al ser una de las más antiguas de toda la península y carecer de gradas convencionales, constituye un espacio arquitectónico extraño pero fascinante para cualquier entusiasta de la historia local.

Flora, deporte y tradiciones

La naturaleza se manifiesta en su máxima expresión dentro de todo el término municipal, que forma parte integrante del mayor espacio natural protegido de todo el país. La gran diferencia de altitud permite el desarrollo de una flora diversa que incluye desde el pino carrasco en zonas bajas hasta el longevo tejo en la media montaña. Los cielos de Segura son el dominio de aves rapaces como el águila y el buitre leonado, mientras que los densos bosques albergan ejemplares de ciervo, gamo y jabalí. El entorno es ideal para actividades de turismo activo como el senderismo por el GR-247 o la práctica de deportes aéreos que tienen su cita anual en el festival del Yelmo.

La vida social de los segureños está marcada por tradiciones profundamente arraigadas, entre las que destaca la jota serrana, una danza popular con una personalidad única en la provincia. Durante las festividades de invierno, es costumbre encender hogueras o luminarias en días señalados como San Vicente, el patrón de la localidad, o la festividad de Santa Lucía. Las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, celebradas cada mes de octubre, ofrecen procesiones emotivas y competiciones tradicionales de bolo serrano. Incluso se realiza un vía crucis viviente interpretado por los propios vecinos del pueblo, utilizando los impresionantes escenarios naturales de la sierra como telón de fondo para la representación.