El espacio natural protegido de Catalunya perfecto para un paseo entre hayas y formaciones geológicas únicas
Entre las comarcas de Osona y el Ripollès se encuentra el Bisaura, una pequeña subcomarca del interior de Catalunya formada por cinco municipios: Sant Quirze de Besora, Montesquiu, Sora, Santa Maria de Besora y Vidrà. Por su territorio pasan numerosos caminos que atraviesan bosques, cursos de agua y zonas de montaña, de modo que buena parte de las posibilidades para conocer la zona están relacionadas con el senderismo.
Las rutas se distribuyen entre los diferentes municipios y ofrecen recorridos bastante distintos entre sí. Algunos caminos siguen rieras hasta llegar a cascadas, mientras que otros se adentran en zonas rocosas donde las grietas y cavidades del terreno tienen un mayor protagonismo. De esta forma, es posible elegir entre itinerarios de diferente duración y dificultad sin abandonar esta misma área geográfica.
El aspecto del paisaje también varía según la época del año. Durante los meses más cálidos, la presencia de agua y las zonas de bosque acompañan buena parte de las excursiones, mientras que en otoño la vegetación cambia de color. Ríos, arroyos, cascadas y formaciones rocosas aparecen en unos itinerarios que permiten recorrer a pie distintos rincones del Bisaura.
Dos rutas entre cascadas desde Vidrà y Santa Maria de Besora
Una de las excursiones comienza en Vidrà y lleva hasta el Salt del Molí. El punto de partida se sitúa junto al polideportivo del municipio, donde hay espacio para dejar el coche. Desde allí se avanza primero por una pista ancha que pasa cerca de una depuradora antes de continuar hacia el bosque. El camino está señalizado y las indicaciones hacia el Salt del Molí por el puente románico permiten llegar hasta uno de los puntos destacados de la ruta.
Antes de alcanzar la cascada, el itinerario cruza un pequeño puente de origen románico y pasa junto a los restos del antiguo molino, actualmente cubiertos en buena parte por la vegetación. Desde esa zona hay que superar un tramo con bastante pendiente antes de llegar al Salt del Molí, donde el agua cae desde unos 20 metros de altura. La excursión puede completarse siguiendo un trazado circular, aunque también se puede volver por el mismo camino utilizado a la ida.
Otra de las rutas relacionadas con el agua se encuentra en Santa Maria de Besora y conduce hasta el Salt del Mir. El recorrido comienza detrás de la Cabanya del Mir y llegar hasta la cascada requiere aproximadamente media hora caminando. Durante el descenso se pasa primero junto a los restos de un antiguo molino harinero antes de continuar hasta el salto.
El Salt del Mir tiene unos 35 metros de altura. Después de llegar hasta la cascada, la vuelta se hace siguiendo el mismo itinerario, por lo que toca recuperar el desnivel perdido durante el descenso. Al tratarse de una ruta más corta que otras del Bisaura, puede completarse sin necesidad de dedicarle una jornada entera, aunque las pendientes del terreno siguen siendo un aspecto a tener en cuenta.
Els Bufadors de Beví, una ruta marcada por la roca y el viento
Desde Santa Maria de Besora también se puede llegar hasta la Serra dels Bufadors, donde comienza una excursión bastante distinta a las anteriores. Para alcanzar el inicio hay que atravesar el municipio y continuar unos tres kilómetros por carretera hasta encontrar el desvío señalizado hacia Mas Veí y Sant Moí. Allí hay una zona en la que es posible dejar el vehículo antes de comenzar a caminar. La ruta completa es circular y tiene menos de seis kilómetros.
El principal atractivo del itinerario son los llamados Bufadors de Beví. En esta zona, la roca presenta numerosas grietas, huecos y cavidades por las que circula el aire. Cuando el viento atraviesa estas aberturas puede producir diferentes sonidos, una característica que distingue esta excursión de las rutas centradas en las cascadas. El camino discurre además por una zona de bosque desde la que pueden observarse de cerca estas formaciones distribuidas por la sierra.
Completar toda la vuelta requiere algo más de precaución. Según la descripción del recorrido, el tramo posterior a los Bufadors presenta una mayor dificultad, por lo que quienes hagan la excursión con niños pueden optar por regresar desde ese punto siguiendo el camino de ida. Quienes continúen por el trazado completo llegarán también a un mirador situado en la Serra dels Bufadors, aunque está junto a una caída considerable y no cuenta con elementos de protección.
Estas tres excursiones permiten conocer algunas de las características más representativas del paisaje del Bisaura a través de recorridos diferentes. El Salt del Molí pasa por una zona boscosa, restos patrimoniales y una cascada de 20 metros; el Salt del Mir conduce hasta un salto de mayor altura mediante un trayecto más corto; y los Bufadors de Beví cambian el agua por las formaciones rocosas y las corrientes de aire que atraviesan sus cavidades. Las tres opciones se reparten entre Vidrà y Santa Maria de Besora, dos de los cinco municipios que integran esta subcomarca situada entre Osona y el Ripollès.