La gran arboleda de Portugal que ha sido declarada como el primer bosque “terapéutico” de la Península Ibérica

La Mata do Bussaco se extiende por más de un centenar de hectáreas en el distrito portugués de Aveiro, dentro del municipio de Mealhada. Situada en el extremo noroeste de la sierra de Bussaco, esta gran zona arbolada reúne vegetación, senderos y distintas construcciones históricas repartidas por el recinto. A su valor natural y patrimonial se suma ahora una distinción que también amplía la forma de entender algunas de las actividades que pueden desarrollarse en este entorno para quienes recorren hoy este enclave portugués.

El bosque nacional de Bussaco se ha convertido en el primer bosque terapéutico certificado de la Península Ibérica. Con este reconocimiento pasa a formar parte de un grupo integrado por solo cuatro espacios de estas características en todo el mundo. El enclave portugués se une así a Benediktinerstift, en Austria, y a los bosques alemanes de Lahnstein y Bad Nauheim, los otros lugares que disponen de esta certificación.

La declaración llega a una arboleda de unas 105 hectáreas que ya destaca por la variedad de su patrimonio vegetal. En Bussaco crecen cerca de 250 especies de árboles y arbustos, una diversidad que ha permitido reunir una de las colecciones dendrológicas más relevantes de Europa. A este interés forestal se añaden distintos elementos arquitectónicos relacionados con las etapas por las que ha pasado el recinto, entre ellos portales, fuentes, escalinatas y el edificio que hoy funciona como hotel.

Qué supone ser un bosque terapéutico certificado

El concepto de bosque terapéutico no se limita a disponer de una zona amplia cubierta de vegetación. Estos espacios están preparados para acoger programas y actividades relacionados con el bienestar y con determinadas aplicaciones terapéuticas. Para ello pueden contar con profesionales cualificados que acompañan ejercicios o intervenciones concretas, planteadas como un apoyo dentro de procesos en los que también pueden intervenir otros tratamientos convencionales.

La certificación exige que el entorno cumpla una serie de condiciones. Entre ellas figura la presencia de elementos naturales que ayuden a reducir el impacto del ruido, limitar determinadas molestias visuales y ofrecer protección frente al viento. También deben existir recorridos adaptados a distintos niveles de exigencia física, para que los usuarios puedan desplazarse por zonas adecuadas a sus capacidades y al tipo de actividad que vaya a realizarse.

A estas características se añaden espacios destinados específicamente a ejercicios de relajación o a otras prácticas vinculadas con los programas que se desarrollan dentro del bosque. Por tanto, la certificación no se concede únicamente por el valor paisajístico o por la cantidad de árboles presentes, sino que también valora cómo se organiza el terreno y si reúne las condiciones necesarias para utilizarlo con una finalidad terapéutica concreta.

Bussaco cumple estos requisitos dentro de una superficie que permite combinar distintos tipos de recorrido. Su extensión y la variedad de ambientes presentes en la arboleda facilitan la creación de itinerarios con diferentes grados de dificultad, además de disponer de áreas más resguardadas. La nueva consideración añade así otro uso posible a un lugar que hasta ahora estaba relacionado principalmente con visitas de carácter natural, histórico y patrimonial.

Más de 100 hectáreas entre árboles y construcciones históricas

Uno de los principales rasgos de la Mata do Bussaco es la diversidad de especies que concentra dentro de un espacio relativamente reducido. Sus cerca de 250 variedades de árboles y arbustos forman una colección desarrollada con el paso del tiempo y repartida por diferentes zonas del recinto. Este patrimonio vegetal es uno de los elementos que han convertido al bosque en un punto de interés dentro de esta zona del centro de Portugal.

La visita no se limita, sin embargo, a los caminos que atraviesan la vegetación. Dentro de la propiedad aparecen también fuentes, portales y escalinatas que forman parte de la historia del lugar. Estas construcciones se reparten por diferentes puntos del terreno y ayudan a entender que Bussaco no ha funcionado únicamente como una masa forestal, sino también como un espacio ocupado y transformado durante distintos periodos.

Entre sus edificios sobresale el hotel levantado a finales del siglo XIX. Su presencia incorpora una construcción de gran tamaño en medio de la arboleda y forma parte del conjunto patrimonial que conserva el recinto. Junto con el resto de elementos, permite entender la relación que se ha mantenido durante siglos entre la vegetación y los diferentes usos humanos desarrollados dentro de sus límites.

La Mata do Bussaco cuenta además con la clasificación portuguesa de Monumento Nacional, una protección que reconoce el valor histórico y patrimonial del conjunto. Ahora, la certificación como primer bosque terapéutico de la Península Ibérica añade una nueva dimensión a este espacio. La visita puede seguir centrada en sus árboles, caminos y edificios, pero incorpora también un uso relacionado con programas específicos de bienestar y acompañamiento terapéutico, una condición que actualmente comparte con solo otros tres bosques certificados en el mundo.