Los amantes de los viajes culturales están de enhorabuena. Las puertas de la biblioteca del Palacio Nacional de Mafra, a 20 kilómetros de Lisboa (Portugal), acaba de reabrir sus puertas tras seis meses cerrada al público para llevar a cabo un conjunto de trabajos de restauración y conservación. Esta biblioteca, considerada toda una joya monumental, es una de las más espectaculares de Europa, y también una de las más bellas. El Palacio que alberga este espacio reservado a la lectura y al conocimiento también incluye una basílica, un antiguo convento y las dependencias reales, además de los espectaculares jardines que rodean los edificios.
El Palacio Nacional de Mafra, datado en el siglo XIII, fue un encargo del rey Juan V de Portugal en la época de esplendor de la monarquía portuguesa. El conjunto, que cuenta con 40.000 metros cuadrados y en su época de esplendor albergó más de 1.200 habitaciones, fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2019, reconociendo el valor de su patrimonio histórico, admirado tanto dentro como fuera de Portugal tanto por visitantes locales, como turistas e investigadores por su colección bibliográfica, de más de 40.000 volúmenes que van de las ediciones clásicas portuguesas, a documentos datados siglos atrás, bulas papales o ediciones poco comunes y difíciles de conseguir.
Pero, sin duda, una de sus mayores curiosidades es el sistema natural que tienen para proteger a los libros: colonias de murciélagos que habitan en los rincones del techo de la sala y en sus cornisas y que al alimentarse de pequeños insectos y polillas mantienen a salvo los volúmenes y pergaminos de la sala. Sin embargo, la altura del edificio —y que son animales nocturnos— hace que no sean tan visibles para el visitante.
La arquitectura de este espacio le confiere a la biblioteca un ambiente mágico, con sus estanterías de estilo rococó cargadas de libros encuadernados en cuero y oro y sus suelos de mármol, convirtiéndola en una obra de arte; un tesoro de la cultura que no deja indiferente a sus usuarios y visitantes. Así que si vas coleccionando bibliotecas y museos en tus viajes y tienes prevista una escapada a Portugal, no puedes dejar de incluir el Palacio de Mafra en tu programa.
Si partes de Lisboa, tienes un trayecto en coche de unos 45 minutos, aunque puedes acceder a la localidad también en autobús. La visita al Palacio se puede realizar todos los días, excepto los martes, de 9.30 a 17.30 horas; mientras que se puede hacer uso de la biblioteca de lunes a viernes (menos el martes) de 9.30 a 13.00 horas y de 14.00 a 17.30, según se indica en la página de Turismo de Lisboa. Se recomienda verificar con antelación si es necesario hacer alguna reserva para visitar alguna exposición en concreto, así como si has planificado contratar un guía para hacer un tour por todo el recinto. En total, el recorrido por todo el conjunto puede llevarte entre una hora y media o dos.
Si haces el recorrido de forma libre, por tu cuenta, no olvides visitar además de la biblioteca, las salas reales y los apartamentos de la corte —en los que podrás hacerte una idea de la vida que llevaba en su interior la nobleza de la época—, la basílica del palacio —en la que destacan sus seis órganos y su campanario—, así como su convento, donde es fácil disfrutar de exposiciones de arte sacro.
En el mismo Palacio se encuentra también el Museo Nacional da Música, donde se encuentra una de las colecciones de instrumentos más valoradas de Europa, con más de mil piezas que datan desde el siglo XII al XIX.
Cultura, naturaleza y actividades al aire libre
Si programas una visita al Palacio Nacional de Mafra, puedes aprovechar un día entero para hacer tu escapada más completa y disfrutar de una jornada de cultura, naturaleza y actividades al aire libre. Justo en el mismo entorno del Palacio, a unos 10 minutos escasos, encontrarás la Tapada Nacional de Mafra, un antiguo coto de caza real de 800 hectáreas que es perfecto para hacer rutas de senderismo tanto a pie como en bicicleta y observar la fauna y flora local. Antes de visitarlo, es aconsejable visitar su página web, donde podrás informarte de si en esas fechas hay programada alguna de las experiencias que tienen previstas para dar a conocer algún aspecto de su biodiversidad.
Una vez terminada la visita a la Tapada Nacional de Mafra, y aunque dentro de la costa de esta localidad también hay playas muy agradables, otra opción para seguir recorriendo la zona es moverse hasta la vecina Ericeira, una aldea de pescadores considerada la capital mundial del Surf y a solo unos 12 km y 15 minutos en coche aproximadamente, aunque también se puede hacer el recorrido en autobús.
Algunas de sus playas, como Ribeira d'Ilhas, son sede de campeonatos internacionales de surf. Así que si eres un amante de esta práctica deportiva, sus olas se convertirán en otro aliciente para el viaje. Y si no eres un experto pero te apetece probar, en algunas playas encontrarás escuelas de surf para iniciarte de la mano de monitores profesionales. En cualquier caso, y en cualquier época del año, pasear por sus playas y disfrutar de sus paisajes de arena dorada y acantilados es una experiencia en sí misma.
El pueblo de Ericeira, además, mantiene todo el encanto de las villas pesqueras portuguesas, con sus calles estrechas y sus casas tradicionales. Además, al pasear por sus calles te encontrarás con sus mercados de pescado fresco y sus restaurantes con una carta muy rica y variada de marisco que no te puedes perder para difrutar de la experiencia de saborear la rica gastronomía portuguesa para poner la guinda gastronómica a tu visita.