A pocos minutos de Galicia: la pequeña aldea portuguesa rodeada por uno de los espacios naturales más ricos de la península
En el nordeste de Portugal, cerca de la frontera con Galicia y Castilla y León, se encuentran territorios de montaña donde pequeños asentamientos se han distribuido, a lo largo de la historia, de manera dispersa por toda la región de Trás-os-Montes, caracterizada por su altitud y por un relieve que condiciona la forma y la extensión de estos núcleos urbanos, muchos de ellos integrados en espacios naturales protegidos.
Entre estos territorios se localizan aldeas de pequeño tamaño, cuyo trazado urbano y arquitectura reflejan la adaptación al medio y la conservación de la construcción tradicional del norte montañoso. La presencia de calles empedradas, casas de granito y tejados de pizarra son elementos recurrentes que vinculan el paisaje humano con el natural y que se mantienen en núcleos como Montesinho.
El entorno natural que rodea estas localidades ha definido su relación con el territorio y con los visitantes. La existencia de rutas y senderos facilita la conexión entre aldeas y permite recorrer los paisajes montañosos y protegidos del norte de Portugal, donde la naturaleza ocupa un papel central y la actividad humana se integra de forma directa con el espacio circundante.
Un pueblo de 30 habitantes en el corazón de Trás-os-Montes
Montesinho cuenta con aproximadamente 30 habitantes y forma parte de los 91 núcleos de población que se encuentran dentro del Parque Natural de Montesinho. Su reducido tamaño refleja la dispersión típica de los asentamientos de Trás-os-Montes, dentro del distrito de Braganza, donde la presencia humana se adapta al relieve montañoso y a la altitud de la región.
El pequeño casco urbano está compuesto por casas de granito y pizarra, con tejados oscuros y balconadas de madera. Las callejuelas empedradas y empinadas recorren la aldea siguiendo la pendiente del terreno, mientras que los balcones de madera y la disposición de las viviendas conservan la arquitectura tradicional del norte montañoso portugués.
La altitud y la ubicación de Montesinho la colocan en un entorno privilegiado, rodeada por un paisaje que combina sierras, valles y áreas naturales extensas. Esta localización ha influido en la manera en que se organizan los caminos y en la adaptación de las viviendas al terreno montañoso. El entorno ha convertido a Montesinho en un punto de partida utilizado como campamento base para senderistas. Desde la aldea se puede acceder a múltiples rutas que atraviesan la zona, conectando el núcleo con otros caminos y puntos del parque natural, lo que permite recorrer su territorio y descubrir distintos paisajes.
El Parque Natural de Montesinho
Reconocido oficialmente en 1979, el Parque Natural de Montesinho abarca cerca de 75.000 hectáreas distribuidas entre los municipios de Braganza y Vinhais. En su interior conviven 91 aldeas que, en conjunto, suman alrededor de 9.000 habitantes, integrando la presencia humana con un entorno natural protegido y de gran extensión. El relieve del parque se caracteriza por sierras que alcanzan los 1.486 metros de altitud y por áreas poco transformadas. La geografía define la disposición de los asentamientos y la forma en que se conectan a través de caminos y senderos, manteniendo la relación entre población y paisaje.
La naturaleza se manifiesta en senderos serpenteantes, ríos cristalinos y espacios casi vírgenes, permitiendo recorrer distintos rincones del territorio. La presencia de estas características hace que la experiencia de recorrer el parque sea directa, conectando aldeas y áreas naturales mediante una red de senderos. Las rutas que atraviesan el parque permiten explorar su extensión y diversidad, conectando aldeas, sierras y valles. Este sistema de caminos facilita la movilidad a pie y estructura la forma en que los visitantes y residentes acceden a los distintos elementos que conforman el Parque Natural de Montesinho.
0