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El PSOE busca evitar otra debacle en Castilla y León ante una nueva prueba en la relación entre PP y Vox

CandidatosCyL

Aitor Riveiro / Irene Castro / Alberto Ortiz

26 de febrero de 2026 22:13 h

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Este viernes arranca la campaña de las terceras elecciones autonómicas en menos de tres meses. Tras Extremadura y Aragón llega el turno de Castilla y León, donde Alfonso Fernández Mañueco confía en repetir victoria para el PP. El PSOE busca evitar otra debacle. Y Vox mantiene una estrategia puramente estatal que busca ensanchar su hueco en la derecha del tablero, aunque sea a costa de tener empantanados la mitad de los gobiernos que comparte con el PP. En la izquierda, nadie confía en nada más que salvarse de la destrucción con la renuncia de Yolanda Díaz reciente.

Pedro Sánchez parte con unas expectativas mucho más optimistas que en Extremadura, donde el PSOE cosechó su peor resultado histórico, y que en Aragón, donde su apuesta por la ya exministra Pilar Alegría fracasó más de lo que esperaban en Ferraz. Los socialistas sueñan que Carlos Martínez sea el candidato más votado. 

¿En qué se basan para esa aspiración? Fundamentalmente en que Castilla y León es uno de los territorios en los que Vox tiene una mayor fortaleza. Fue, de hecho, la primera comunidad en la que el PP tuvo que pactar un gobierno de coalición con la extrema derecha. La idea de los socialistas es que cuanto más fuerte esté Vox, más se debilita al PP y consideran que Mañueco es un candidato especialmente malo y más aún tras la gestión de los incendios de este verano. 

Martínez, que ha sido casi dos décadas alcalde de Soria con mayoría absoluta, llegó a plantear el debate de que gobierne la lista más votada que tanto ha reclamado el PP y que los socialistas rechazan rotundamente. El planteamiento lo hizo ante la creencia de que podría llegar a esa situación y situar a los de Feijóo en una situación complicada. “Cada territorio tiene su autonomía y sus peculiaridades”, justificaban en Ferraz situando a Martínez como una especie de ‘verso suelto’. 

Sin embargo, fuentes de la dirección reconocían en los últimos días que no habían percibido el “frenazo” de Vox que han dibujado las últimas encuestas. “No lo detectamos, pero son 'trackings' no recientes. Puede ser que en Castilla y León haya más voto conservador tradicional”, reflexiona una dirigente socialista, que al mismo tiempo considera que en esa comunidad hay “cansancio” con el PP y que ellos tienen “opción de ganar”. La euforia, no obstante, se ha desinflado con los últimos sondeos, que apuntan a que el PSOE se mantendrá más o menos igual que hace cuatro años. 

Mañueco, pendiente de Vox

El PP afronta en Castilla y León la misma situación paradójica que está viviendo en Extremadura y Aragón. El triunfo de su candidato, Alfonso Fernández Mañueco, se da por descontado. No se descarta, además, un buen resultado comparado con las elecciones previas

En 2019, Mañueco perdió los comicios. El apoyo de Ciudadanos y de Vox, en lo que la derecha llama “un pacto de perdedores”, le permitió gobernar. En 2022 apenas sacó 1,4 puntos al PSOE. Vox rozó el 18%. Y Castilla y León fue la primera comunidad donde el PP metió a la ultraderecha en el Gobierno.

En el PP temen que se repita el esquema de lo que les está ocurriendo a María Guardiola y Jorge Azcón. Ambos barones convocaron elecciones con la excusa de la falta de acuerdo para aprobar los presupuestos. Los dos ganaron, y por mucho. Suman más que toda la izquierda y solo necesitan una abstención de los ultras para gobernar. Pero ninguno está cerca de tener atado el apoyo.

El desencuentro principal está en Extremadura, donde Abascal quiere cobrarse la cabeza de María Guardiola. La bronca, pública, ha escalado a las direcciones nacionales. Pero la intervención del todopoderoso secretario general del PP, Miguel Tellado, no ha tenido el efecto que esperaban sus compañeros de la dirección. La reunión prevista para esta semana se ha suspendido. Y no se sabe cuándo se celebrará.

La ruptura llega a pocos días del debate de investidura, que todo el mundo da por perdido. El 3 de marzo será la primera votación. El 5, la segunda. Y se abrirán dos meses de plazo para cerrar un acuerdo o Extremadura volverá a elecciones. Es un escenario muy parejo al de Aragón, donde el mismo martes 3 se celebrará la sesión constitutiva de las Cortes, que pone en marcha el contador para la repetición. Este mismo jueves, Jorge Azcón descartó en declaraciones a la prensa que pueda pactar nada con Vox en tan poco tiempo, pese a que, dijo, ya se han producido “reuniones” sin informar a los aragoneses.

La campaña de Mañueco se producirá así en un ambiente de enfrentamiento directo y televisado con quien, teóricamente, deberá ser su aliado para formar gobierno, ya sea en coalición o con apoyos externos. Y no será con el candidato de Vox con quien mantendrá ese diálogo público, sino con el líder del partido, Santiago Abascal, quien otra vez asume el protagonismo absoluto de la campaña ante el ninguneo de su candidato, Carlos Pollán.

La izquierda vuelve dividida a las urnas

No fue posible en Aragón y tampoco en Castilla y León: la izquierda volverá dividida a las urnas. Esta vez en dos papeletas, la de Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Verdes-Equo, por un lado, y la de Podemos y Alianza Verde por el otro. Si las opciones de lograr un procurador eran ya bajas con la fórmula Unidas Podemos (que logró 1 escaño en 2022), las encuestas dan escasas posibilidades de que ninguna candidatura logre representación. Todo apunta a que la izquierda desaparecerá de las Cortes castellanas y leonesas.

Quien tiene alguna posibilidad de entrar es la coalición encabezada por IU, a la que el CIS otorga un porcentaje que ronda el 5% y una amplia horquilla de entre cero y cuatro escaños. La candidatura liderada por Juan Gascón presentó este jueves su lema, ‘Defender lo común; el orgullo de quedarnos’. Se pone así el foco en el ‘abandono’ a la ciudadanía de Castilla y León.

Podemos tiene según la encuesta del CIS un 3,1% del voto. Su candidato, Miguel Ángel Llamas, no conseguiría entrar en el Parlamento autonómico y su formación saldría de las Cortes una década después de lograr 10 escaños y más del 12% de los votos. Ambas candidaturas se han peleado en los últimos días por los tiempos de publicidad electoral en los medios públicos. Podemos reclamaba que IU no tuviera minutos y finalmente la Junta Electoral los ha repartido equitativamente, 5 para cada uno. 

La nueva pugna entre las izquierdas autonómicas se produce en mitad de un proceso de profunda reorganización de la izquierda estatal. Los partidos de Sumar en el Gobierno, Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns lanzaron el pasado fin de semana una nueva coalición para las generales, a la que Podemos de momento no quiere incorporarse. Esta será la primera campaña para la izquierda después de que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anunciase que descarta volver a presentarse como candidata

Las elecciones del 15 de marzo tendrán otra variable a tener en cuenta: los partidos de ámbito provincial. Unión del Pueblo Leonés, Por Ávila y Soria ¡Ya! pugnan por lograr representación en sus respectivos territorios. Y cada uno tiene una incidencia distinta. La formación leonesa preocupa más al PSOE, mientras los abulenses aspiran a mantener representación tras escindirse del PP hace ya unos años. Las opciones del partido soriano son más escasas, según las encuestas, pero puede arañar votos esenciales en un escenario igualado.

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