Las muertes de animales en El Rocío se acercan a las peores cifras de la historia
La romería del Rocío de este año vuelve a dejar una importante cifra de animales muertos, en una lista que todavía no está cerrada, ya que las últimas hermandades volverán a sus localidades de origen a finales de esta semana. A esto se une la premisa de que solo se conocen los datos transmitidos por la Junta de Andalucía, que deja de informar sobre este tipo de sucesos cuando terminan los caminos, sin saberse oficialmente si mueren más caballos o bueyes por agotamiento cuando ya termina su trabajo.
Los datos que se conocen los transmite el veterinario responsable de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible al Plan Romero, que a su vez lo envía a la prensa, con algunos cambios en el protocolo de este año, ya que normalmente se han enviado dos comunicados de prensa en cada día de la romería (a primera hora de la mañana con el resumen de la noche y por la noche con el resumen de la jornada), pero este año no ha sido así. Aleatoriamente, la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias ha cambiado esa norma, y en jornadas como la del pasado sábado solo se emitió una nota de resumen.
Atendiendo a los datos oficiales de esta entidad, son 18 los animales fallecidos hasta ahora en esta edición de la romería almonteña, en la que no hay datos oficiales sobre cuántos caballos participan, y sí se habla de “miles”.
Entre los cambios en la dinámica informativa, este año no se ha incluido en la nota de prensa la justificación sobre que hay muchos animales en la romería, y mueren pocos en comparación con la cifra final. En cambio, se ha incluido un párrafo en el que se informa por primera vez de la causa de muerte de algunos caballos, por “cólico”, dando apariencia de muerte natural y no por agotamiento de los équidos, cuando no siempre es así.
Se llaman en argot cólicos por torsión, y hacen que el estómago del animal se anude. Pueden estar provocados por múltiples factores: un gran esfuerzo puntual o continuado, un cambio de alimentación, falta de agua o por cuestiones genéticas incluso.
Si es por falta de alimentación o agua, tiene solución. A los caballos hay que hidratarlos antes de salir, incluso refuerzos de potasio, darles descanso cada dos horas, e incluso en esos descansos quitarles la silla. Es además imprescindible que el descanso se haga en zonas de sombra. No hay forma de controlar, sobre todo en las monturas de alquiler, si se ha dado o no el descanso adecuado a los animales.
Muertes desde antes de la romería
Las muertes de caballos este año se iniciaron antes incluso de que los peregrinos se pusieran en marcha. Los dos primeros fallecían en una cuadra de Huelva capital, donde estaban preparados para salir hacia los caminos. Luego, ocho mulas perecían en el traslado desde Almonte en el incendio del camión que las transportaba. Solo una se salvó.
A partir de ahí, comenzaron a llegar los resúmenes de prensa con los escuetos párrafos que aludían a las muertes de animales, y no siempre concretando, porque a veces se hablaba solo de “équidos”.
Para intentar tener más datos, elDiario.es Andalucía se ha puesto en contacto con el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, pero todavía sigue sin haber un cierre oficial de la cifra, explica esa fuente. Con todo, dos caballos murieron en la aldea el jueves, un buey y un caballo el viernes, un buey y un caballo el sábado, una yegua el domingo, y un caballo el miércoles. En medio, hay dos días sin datos, pero solo las cifras hasta ese momento apuntan a 18 muertes.
Las cifras son más que preocupantes, y tirando de hemeroteca se localizaban hasta ahora en los 13 muertos en 2014, 23 en 2023, 13 en 2012, 11 en 2011, 23 en 2009 o 25 en 2008. En 2002 la Junta de Andalucía llegó a felicitarse porque aquel año murieron siete, cuando el año anterior habían caído 18. En 2025 fueron, con los datos comunicados por el Plan Romero, siete.
“El servicio veterinario del Plan Romero ha informado de la muerte de dos animales más: un buey de la hermandad de Triana que murió en el recinto de los bueyes, y un caballo en la Avenida de los Ánsares tuvo que ser sacrificado por un cólico”, cita un párrafo de una nota de prensa. Otro indica: “Los servicios veterinarios del Plan Romero han comunicado el fallecimiento en las últimas horas de una yegua en el barrio de Las Gallinas, a consecuencia de un cólico digestivo”. Dos cólicos en otros tantos animales, sin más explicación.
Igualmente, no hay explicación para lo que se definen como “actuaciones vinculadas al bienestar animal (31)”, en la nota de prensa del pasado domingo. Tampoco hay más detalles cuando se afirma que “la Unidad Adscrita de Policía Nacional ha desarrollado numerosas actuaciones en materia medioambiental (…), inspecciones de protección animal, identificación de personas y control de vehículos, además de diversos auxilios a ciudadanos”. Desarrollar la cifra de 31 para concretar en que consistieron esas inspecciones no ha sido posible. Al día siguiente eran 38, y al otro, 59. Más de 200 durante todo El Rocío sin saber las conclusiones finales de esas inspecciones.
“Las cifras solo son una parte de la realidad”
Desde el Partido Animalista y con el Medio Ambiente (Pacma), su portavoz en Andalucía Occidental, Clara Márquez, cree que estas cifras reflejan únicamente una parte de la realidad, y alerta especialmente de la falta de transparencia durante la operación retorno. “No existirán cifras oficiales sobre los animales que puedan morir de vuelta tras días de agotamiento extremo, altas temperaturas y sobreesfuerzo. Muchos animales ya reventados físicamente podrían seguir muriendo sin que jamás trascienda públicamente y no contabilicen”, señala.
Márquez alerta además de la situación de emergencia provocada por los incendios forestales en el Parque Nacional de Doñana, “pocas horas después del paso de las hermandades gaditanas”, e insiste en que las tradiciones “no pueden seguir justificando el sufrimiento animal ni el deterioro de espacios naturales protegidos que nos pertenecen a todos”.
Por ello, la formación política reclama el fin del uso de animales en El Rocío y la adopción de alternativas libres de explotación animal, además de un aumento de los efectivos destinados al control de los desplazamientos por zonas especialmente sensibles. “Ya es hora de replantearse con seriedad y sin complejos un cambio radical de los caminos de la romería del Rocío si no queremos perder nuestro patrimonio natural”.
La misma portavoz cree que no tiene lógica que haya casos de maltrato, como “atar a los bueyes en corto a un palo al sol sin agua ni alimentos, que lo vea miles de personas y que nos manden fotos, pero nadie sancione a quien lo hace”.
Otros sucesos con animales
Aparte de las muertes de los animales, la romería almonteña deja este año algunos sucesos más relacionados con ellos. Este martes, los bomberos fueron activados por un accidente de tráfico en la A-49, con dos vehículos y de los cuales, uno transportaba un remolque con dos caballos en el que este último había volcado lateralmente. Aparentemente, los dos animales no sufrieron heridas graves.
En la aldea, un caballo se desbocó y acabó atrapado en el fango sobre su jinete. La Guardia Civil los rescató a ambos. Igualmente, este cuerpo logró controlar a dos bueyes de una hermandad que se habían desbocado en la aldea, dejando una persona herida con una luxación en un hombro y provocando daños en uno de los vehículos oficiales.
Sobre estos dos últimos sucesos, Clara Márquez pide una última reflexión: “Se está incumpliendo continuamente la Ley de Protección Animal y se tiran cohetes aunque haya animales que puedan salir corriendo asustados. Un caballo o un buey no se desbocan porque sí, sino porque hay un motivo”.
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