La edificación de València declarada Monumento Nacional hace casi un siglo y que vuelve a abrir tras ser rehabilitada
En el corazón de València, un elemento histórico que formó parte del sistema defensivo medieval de la ciudad ha reabierto sus puertas al público después de varios meses cerrado por obras de conservación. Las Torres de Quart, una de las entradas principales de la antigua muralla, han recuperado su accesibilidad tras una intervención destinada a preservar la arquitectura original y garantizar la seguridad de los visitantes. La reapertura permite recorrer un espacio que combina historia, arquitectura y urbanismo, ofreciendo una visión directa del gótico militar que caracterizó la expansión urbana valenciana durante el siglo XV.
El Conjunto Histórico de la Ciudad de València es reflejo del largo pasado de la ciudad, su diversidad y su riqueza. Este conjunto incluye más de 20 bienes declarados de interés cultural de todas las épocas, así como numerosos edificios y lugares históricos que no se pueden omitir al visitar la ciudad. Las Torres de Quart se integran en este entramado patrimonial como uno de los elementos defensivos más representativos, conservando la memoria de la muralla medieval y de las funciones que desempeñaron estas estructuras a lo largo de los siglos.
Estas torres, ubicadas en la plaza Santa Úrsula, se construyeron entre 1441 y 1460 bajo la dirección del maestro Pere Bonfill. Su emplazamiento coincide con la vía que conducía al pueblo de Quart de Poblet, al que hace referencia el nombre la construcción. Originalmente concebidas como puerta fortificada, formaban parte de un sistema de murallas destinado a controlar el acceso a la ciudad. Durante los siglos siguientes, las Torres de Quart tuvieron distintos usos, incluyendo almacén de pólvora, prisión y punto de defensa frente a los ataques napoleónicos en la Guerra de la Independencia. Hasta el siglo XIX también se las conoció como Torres de la Cal, por ser la entrada obligatoria del comercio de este mineral.
Declaradas Monumento Nacional en 1931 y Bien de Interés Cultural (BIC), las edificaciones constituyen junto a las Torres de Serranos los únicos vestigios conservados de la muralla medieval de la ciudad. La fachada presenta aún las marcas de bombardeos y huellas de uso militar, testimonio directo de su historia bélica y de la función que desempeñó en la defensa urbana durante los siglos XVII y XIX, incluyendo su uso como prisión de mujeres y prisión militar.
Restauración y reapertura de las Torres de Quart
El Ayuntamiento de València ha completado recientemente un proceso de restauración que se ha prolongado durante cuatro meses y medio. Los trabajos se han centrado en intervenir sobre más de 350 metros cuadrados de superficie afectada por el paso del tiempo, sin alterar la arquitectura original del edificio. Entre las actuaciones se incluyó la eliminación de hongos y microorganismos presentes en la base inclinada de las torres, el sellado de juntas para prevenir filtraciones de agua y la reparación de revestimientos en planta baja y accesos a la primera planta. Además, se recuperaron las gamas cromáticas históricas de los muros interiores, manteniendo las tonalidades originales que caracterizan el gótico militar del siglo XV.
La intervención también abordó aspectos de seguridad y accesibilidad. Se retiraron instalaciones eléctricas obsoletas, se optimizó el sistema de evacuación de la escalera de acceso y se consolidaron elementos estructurales para garantizar la estabilidad del monumento. Estos trabajos permitieron mantener visibles los elementos históricos de las torres y detalles constructivos originales, así como las huellas de modificaciones y restauraciones previas. La combinación de conservación arquitectónica y seguridad permite ahora recorrer el interior de las torres sin riesgo para los visitantes.
Tras la rehabilitación, las Torres de Quart han vuelto a abrir sus puertas, permitiendo a los visitantes recorrer los espacios interiores y observar los muros y estructuras originales del monumento. Los elementos defensivos se mantienen como testimonio del diseño de Pere Bonfill, inspirado en construcciones contemporáneas como las torres del Castell Nuovo de Nápoles, encargadas también por Alfonso el Magnánimo.
La historia de las Torres de Quart refleja los cambios en la ciudad y sus sistemas de defensa a lo largo del tiempo. La construcción ha cumplido funciones diversas, incluyendo el control de accesos, almacenamiento militar, prisión y defensa frente a ataques. En la fachada aún se observan los impactos de proyectiles correspondientes a la Guerra de la Independencia, los cuales se han respetado durante las labores de limpieza para conservar la memoria histórica del monumento. La restauración ha permitido mantener estas evidencias, al mismo tiempo que asegura que la estructura cumpla con los criterios de conservación.
Con la reapertura de las Torres de Quart, València vuelve a poner a disposición de la ciudadanía y del turismo un recurso patrimonial de gran valor histórico y arquitectónico. El acceso a las Torres de Quart se organiza de lunes a sábado entre las 10:00 y las 19:00 horas, mientras que los domingos y festivos la visita está disponible desde las 10:00 hasta las 14:00 horas.
Durante la temporada invernal, el cierre se ajusta al horario de luz natural, permitiéndose la entrada hasta 20 minutos antes de la hora límite. Por motivos de seguridad, las torres no abren en jornadas de lluvia y la entrada general tiene un coste de 2 euros, mientras que grupos, estudiantes, personas jubiladas, familias numerosas y niños mayores de siete años pueden acceder por 1 euro. Las visitas son gratuitas los domingos y festivos.
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