Teresa Peramato afronta su primer gran pulso ante la cúpula fiscal con una batería de 19 nombramientos
Tres meses después de tomar posesión tras la histórica sentencia que inhabilitaba a su predecesor, la nueva fiscal general del Estado, Teresa Peramato, afronta este viernes su primer gran pulso ante la cúpula del Ministerio Público. El Consejo Fiscal, que ejerce como órgano asesor y tiene mayoría conservadora, se pronunciará sobre la provisión de 19 plazas, si bien la última palabra sobre esas designaciones la tendrá Peramato. Fuentes fiscales dan por hecho que ascenderá a antiguos colaboradores de Álvaro García Ortiz, aunque también nombrará a independientes y miembros de la mayoritaria y conservadora Asociación de Fiscales.
Peramato se enfrenta al reto de construir su liderazgo en un escenario complejo y tras una época marcada por la oposición a la cúpula de la Fiscalía por parte de los sectores más conservadores del Ministerio Público. Esa oposición la han encarnado, entre otros, los fiscales que ejercieron la acusación en el juicio del procés, que mantuvieron un enfrentamiento abierto con García Ortiz prácticamente desde su llegada a la cúpula de la Fiscalía.
Ahora, dos de ellos —Jaime Moreno y Consuelo Madrigal, que fue fiscal general del Estado con Mariano Rajoy (PP)— optan a ocupar alguno de los tres puestos de fiscal de Sala jefe de la Sección Penal del Tribunal Supremo. Por ese ascenso competirán, entre otras siete personas, con Ana García León, que fue fiscal jefa de la Secretaría Técnica con García Ortiz y una de las personas de máxima confianza del ex fiscal general. Tras su cese, García León fue sustituida por Julio Cano, que ejercía como fiscal superior en Baleares.
En uno de esos puestos aspira a mantenerse Javier Huete, que fue uno de fiscales de la máxima categoría que firmó un escrito que pedía formalmente la dimisión de García Ortiz tras su declaración como investigado en la causa abierta contra él por revelación de secretos tras la querella del comisionista Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. Esa misiva, entre otras, llevaba también las firmas de los cuatro fiscales del procés.
Entre los aspirantes a una de esas jefaturas está también Álvaro Redondo, el fiscal que hizo el informe que descartaba que hubiera base para perseguir por terrorismo a Carles Puigdemont en el caso Tsunami Democrátic. Redondo, que pertenecía a la conservadora Asociación de Fiscales, se dio de baja después de que los seis vocales de esa asociación votaran en contra de otorgarle el amparo por los ataques que recibió de la prensa tras trascender el dictamen en el que descartaba el delito de terrorismo y la imputación de Puigdemont y que fue rechazado por la mayoría de los fiscales de lo Penal del Supremo.
Esas tres jefaturas han quedado vacantes debido al puesto que dejó Peramato al asumir la plaza de fiscal general, a la próxima jubilación de otro de los fiscales del procés, Fidel Cadena, y a la finalización del mandato de Huete, que opta a la reelección.
Colaboradores de García Ortiz
Del Consejo Fiscal de este viernes también saldrán tres nuevos fiscales del Supremo, en este caso sin categoría de jefe. A uno de esos puestos aspira Diego Villafañe, que fue teniente fiscal de la Secretaría Técnica con García Ortiz y a quien Peramato mantuvo en ese puesto. Villafañe, que estuvo imputado en la causa abierta tras la querella de la pareja de Ayuso y que declaró como testigo en el juicio, ha sido uno de los más estrechos colaboradores de García Ortiz.
A una de esas plazas también concurre la fiscal jefa de la Comunidad de Madrid, Almudena Lastra, enfrentada a García Ortiz. De hecho, ambos se lanzaron severos reproches durante la vista oral, en la que ella compareció como testigo y afirmó que sospechó desde el principio del entonces fiscal general como autor de la filtración del correo electrónico vinculado al empresario González Amador.
También se renueva la Fiscalía de Sala de Discapacidad, en la que será renovada su actual titular, la ex fiscal general María José Segarra, que es la única aspirante al puesto. Segarra, que fue la primera fiscal general nombrada por el Gobierno de Pedro Sánchez, también firmó la carta en la que se pedía la dimisión de García Ortiz tras su declaración en el Supremo en enero del año pasado. También sale a concurso la Fiscalía de Sala de Medio Ambiente tras la jubilación de su anterior representante, Antonio Vercher.
En la sesión de este viernes se resolverán, asimismo, destinos en las Fiscalías Anticorrupción, Antidroga, ante el Tribunal Constitucional y en la Audiencia Nacional, además de varias jefaturas provinciales. En la relación de aspirantes aparecen otros tres integrantes de la Secretaría Técnica, lo que evidenciará hasta qué punto la nueva fiscal general opta por ascender a perfiles vinculados a la figura de su predecesor apenas tres meses después de afirmar que su voluntad era contar con “todos” los miembros del Ministerio Público para tratar de “sanar” la “profunda herida” generada por la condena a García Ortiz.
0