Durante décadas, las extensas llanuras del sureste de la provincia de Badajoz estuvieron dominadas por la aridez y el terreno ondulado. Los pueblos de la comarca de La Serena y de La Siberia organizaron su vida en torno a la agricultura de secano y la ganadería ovina, que aprovechaba los pastizales naturales para producir uno de los productos más reconocidos de la región: el queso de La Serena. En estas tierras, el agua era un recurso limitado y variable, y los ríos que atravesaban la comarca presentaban un caudal irregular que condicionaba tanto la producción agrícola como la vida cotidiana de sus habitantes.
El paisaje que hoy muestra un horizonte de agua extenso y continuo no existía hace apenas unas décadas. La construcción de una gran presa sobre el río Zújar transformó radicalmente el territorio, inundando antiguos campos de cultivo y pastos y dando lugar a un embalse de dimensiones inusitadas en el interior peninsular. Lo que antes era un territorio seco y homogéneo se convirtió en un espacio con una línea de costa dulce que se extiende durante kilómetros, modificando la relación de los municipios con el agua y redefiniendo el territorio.
Más allá de su impacto físico, el embalse ha alterado también las dinámicas de la comarca. La disponibilidad de agua regulada ha permitido diversificar actividades y abrir nuevas oportunidades tanto para la agricultura como para el ocio y el turismo. Hoy, esta infraestructura es un referente del paisaje de interior de Extremadura, donde confluyen la historia de un territorio rural con la ingeniería moderna, la conservación ambiental y los usos recreativos que genera la gran lámina de agua.
El embalse de La Serena
El embalse de La Serena se sitúa sobre el río Zújar, en la provincia de Badajoz, y es reconocido por su tamaño y capacidad. Con un almacenamiento de hasta 3,21 billones de litros de agua y una superficie que alcanza las 13.949 hectáreas, se trata del mayor embalse de España y el tercero más grande de Europa (el primero es el de Alqueva, en Portugal). Su construcción se llevó a cabo entre 1985 y 1989, y la inauguración oficial tuvo lugar en febrero de 1990. La obra supuso un hito en la ingeniería hidráulica española, permitiendo la regulación del caudal del río Zújar y garantizando el abastecimiento de agua en toda la región.
El embalse se levantó sobre gran parte del antiguo embalse del Zújar. La Serena tiene como función principal la regulación y almacenamiento de agua para el posible riego de unas 14.000 hectáreas de cultivo. Además, abastece de agua a poblaciones cercanas y contribuye a la generación de energía hidroeléctrica mediante el aprovechamiento del desnivel creado por la presa. Esta multifuncionalidad lo convierte en un elemento estratégico para la comarca y para la gestión de recursos hídricos en la región.
El entorno del embalse está formado por grandes llanuras de terreno ondulado y desarbolado, donde predominan pastizales que sostienen la ganadería ovina tradicional. Las localidades que rodean el embalse incluyen pueblos de la comarca de La Serena, como Cabeza del Buey, Capilla, Castuera y Peñalsordo, y municipios de La Siberia, entre ellos Esparragosa de Lares, Garlitos, Puebla de Alcocer, Risco, Sancti-Spíritus y Siruela. La construcción de La Serena, junto con la del Zújar años antes, transformó un territorio seco y árido en lo que hoy se denomina un “mar de interior”, generando el mayor número de kilómetros de costa dulce de España en la comarca de La Siberia.
El embalse también tiene un valor ambiental destacado. La Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) que abarca su perímetro atrae a amantes de la naturaleza y observadores de fauna, que encuentran aquí un hábitat adecuado para diferentes especies de aves. Este entorno combina la lámina de agua con áreas de dehesa y pastizales, generando un mosaico ecológico donde la biodiversidad convive con las infraestructuras hidráulicas.
Además de sus funciones de regulación y conservación, el embalse ofrece espacios habilitados para el baño y actividades deportivas. Se practican deportes acuáticos como el piragüismo y el paddle surf, y se realizan rutas en barco turístico que permiten recorrer algunas de las zonas más espectaculares del embalse. Su ubicación en el corazón de la comarca de La Siberia Extremeña, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2019, refuerza su relevancia tanto como infraestructura hidráulica como elemento integrado en un territorio de alto valor natural y paisajístico.