Un viaje entre los pueblos amurallados y los bosques de una de las regiones más ricas y diversas de Salamanca
Organizar un viaje por Salamanca es adentrarse en una de las provincias con mayor dinamismo cultural y patrimonial de España. Más allá del color dorado de las dos catedrales de su capital, de la imponente Plaza Mayor o de las míticas torres de la Clerecía, para captar la verdadera diversidad de esta tierra, es necesario salir de la capital e ir hacia el sur. Esta ruta es un viaje fascinante entre los pueblos amurallados y las densas masas forestales que conectan el señorío defensivo de Ciudad Rodrigo con el entorno montañoso de Béjar.
Ciudad Rodrigo: palacios entre murallas
Conocida como Miróbriga, Ciudad Rodrigo emerge al suroeste de la provincia como una de las plazas fuertes más imponentes de la frontera salmantina. Su fisonomía es un reflejo de su doble condición: un baluarte defensivo inexpugnable y, al mismo tiempo, el señorial hogar urbano de los grandes linajes de la nobleza castellana.
El alma de la ciudad está ligada a su Muralla, un recinto medieval que se cierra en su punto más alto con el Castillo de Enrique II, un imponente alcázar que hoy funciona como Parador Nacional. Tras la Guerra de Sucesión, el perímetro se reformó por completo, dando lugar a su característica forma estrellada con fosos, revellines y cañoneras. Para cruzar este muro defensivo, la villa conserva seis de sus puertas históricas:
- Puertas del Conde y de la Colada: la primera conecta con el arrabal y alberga el Centro de Interpretación de Fortificaciones; la segunda mira hacia el río y conserva los mecanismos del puente levadizo medieval.
- Puertas del Sol y de Santiago: la del Sol debe su nombre a su orientación a levante y servía para avisar de los encierros taurinos; la de Santiago, al sur, se ubicaba junto a la antigua sinagoga hebrea.
- Puerta de Amayuelas y de Sancti-Spiritus: amayuelas fue el escenario de la célebre brecha pequeña en los combates contra Napoleón, mientras que la de Sancti-Spiritus destaca por su sencilla bóveda de ladrillo.
Cruzando las murallas, el plano urbano se organiza en torno a la Plaza Mayor, presidida por el Ayuntamiento, un magnífico edificio renacentista del siglo XVI con galerías de arcos carpaneles y torrecillas blasonadas. Al pasear por sus calles empedradas, destaca un impresionante despliegue de palacios que comparten dos señas de identidad únicas: las ventanas labradas en esquina y los escudos inclinados a la valona. Estas mansiones señoriales se pueden agrupar en tres grandes estilos:
- Joyas Platerescas y Renacentistas: destacan el Palacio de los Águila (con un imponente patio plateresco interior), el Palacio de Cerralbo, la Casa de la Cadena y el Palacio de los Montarco.
- Casas Solariegas Adaptadas: la Casa de los Vázquez, que destaca por su alfiz gótico y su ventana en esquina, funciona hoy como la oficina de Correos; mientras que el Palacio de Moctezuma acoge la Casa de la Cultura, y la Casa de las Cuatro Calles sorprende por su portada abierta en ángulo.
- Fantasías Neogóticas y Clásicas: el Palacio de la Marquesa de Cartago destaca con su estética neogótica con garita almenada, que contrasta con la sobriedad del Palacio de los Nieto de Silva.
Más allá de palacios y murallas, el pasado más remoto de Ciudad Rodrigo se refleja en sus monumentos de piedra. Es el caso del Puente Mayor, una obra de origen romano que aún conserva sus ojos medievales. Además, la propia entrada de la ciudad está custodiada por las Tres Columnas, un monumento romano del siglo I d.C. que hoy da forma al escudo de la villa. El viaje en el tiempo termina frente al castillo, donde descansa el Verraco, una escultura de granito esculpida por los vetones, el pueblo prerromano de cultura celta que habitó el occidente de la península ibérica durante la Edad del Hierro, que se alza como el vestigio más antiguo de la comarca.
Béjar: oasis verde de salamanca
Enclavada en el sur de la provincia de Salamanca y estratégicamente ubicada en el Camino de la Plata, Béjar emerge como un auténtico oasis castellano. Su identidad ha sido forjada por el paso de vetones, romanos, visigodos, árabes y judíos.
Este pasado señorial ha dejado una huella imborrable en el carácter de Béjar, una ciudad que ostenta con orgullo los títulos históricos de 'Muy Noble, Leal y Heroica'. Pero más allá de los blasones, lo que de verdad impacta al llegar es su enclave geográfico privilegiado. Configurada como un auténtico oasis verde al sur de Salamanca, la localidad emerge rodeada de aguas cristalinas, frondosos campos y las imponentes cumbres de la Sierra de Béjar, cuyas cumbres nevadas custodian la ciudad durante gran parte del año. El pasado de Béjar se lee de forma directa a través de su arquitectura defensiva, su industria histórica y su judería:
- La Muralla Medieval: conserva un tramo transitable a través de su adarve, con accesos desde el Parque de la Antigua o la Calle Ronda de Viriato. Caminar por ella ofrece unas vistas espectaculares del conjunto histórico, las cumbres de la sierra y el entramado de las antiguas fábricas textiles situadas a orillas del río Cuerpo de Hombre, el gran motor económico local gracias a su histórica tradición lanera.
- Museo Judío David Melul: ubicado en una casa solariega a la espalda del antiguo palacio de los Duques de Béjar, este espacio rinde homenaje a la comunidad sefardí. En su interior se pueden contemplar piezas únicas como el Fuero de Béjar (el documento que regulaba la convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos), lápidas medievales, maquetas de la ciudad y documentos históricos sobre los conversos o el bufón Don Francés de Zúñiga. El paseo por este barrio noble se completa con la Iglesia de Santa María la Mayor, viviendas burguesas y las imponentes fachadas de las antiguas fábricas textiles.
El calendario de Béjar combina la religiosidad con la cultura popular, destacando la Fiesta del Corpus Christi, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2019. Su procesión está protagonizada por los legendarios Hombres de Musgo, una tradición que evoca el siglo XII, cuando los cristianos se camuflaron con la vegetación para reconquistar la ciudad de manos musulmanas.
Béjar forma parte de la Reserva de la Biosfera de las Sierras de Béjar y Francia, un territorio declarado como tal por la UNESCO donde destacan especialmente las vistas espectaculares de este espacio natural, la Sierra de Francia y el entorno de Las Quilamas. Este paisaje, rodeado de robles, encinas y castaños que ofrecen un espectáculo de tonos dorados durante el otoño, cuenta con imponentes altitudes como La Ceja y El Calvitero, además de albergar la estación de esquí de La Covatilla. Para contemplar este entorno, la zona cuenta con una red de miradores estratégicos entre los que destacan el Mirador de la Peña de la Cruz, junto a los miradores de Olivillas, del Buen Duque, de la Fuente del Lobo, de la Virgen y de los Navarejos.