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Exportar aceite de oliva importando turistas

Oleícola San Francisco decidió hace cuatro años convertirse en una almazara visitable para crear nuevos consumidores a partir de un mejor conocimiento de las cualidades del aceite.

En tres campañas se han consolidado en nueve mercados internacionales, entre ellos Estados Unidos, Japón, Australia o Nueva Zelanda.

Los propietarios de la empresa son dos hermanos que trabajan en puestos directivos en la empresa y, además, ejercen como guías para las visitas, que se ofrecen en español, francés e inglés.

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José Antonio JIménez (a la derecha) y su hermano Manuel, gerente y maestro de almazara, respectivamente de Oleícola San Francisco.

José Antonio JIménez (a la derecha) y su hermano Manuel, gerente y maestro de almazara, respectivamente, de Oleícola San Francisco.

"No podíamos coger la maleta e irnos a vender nuestro producto, así que empezamos a pensar en actividades atractivas para fomentar el turismo y que vinieran a vernos". Esa es la decisión que hace unos cuatro años adoptaron José Antonio Jiménez y su hermano Manuel al hacerse cargo de la almazara familiar, Oleícola San Francisco en Begíjar (Jaén). Tenían claro que buscaban un producto "de excelencia" y que gran parte de su mercado potencial se localizaba fuera de España.

En lugar de explorar mercados cantando las virtudes del aceite, han hecho campaña en su propio terreno, convirtiendo su fábrica de aceite en un espacio en el que producción y turismo conviven durante todo el año. Eso les llevó a adaptar la fábrica para que fuera visitable con comodidad y sin interferir en el trabajo de los operarios en época de producción, adaptada además para hacerla visitable a personas con cualquier tipo de discapacidad.

La afluencia de público ha ido en aumento. Desde que comenzara el proyecto de oleoturismo, hace tres años, han recibido más de 7.500 visitas, la mitad de turistas extranjeros procedentes de 42 países. Para 2015 ya tienen más de 1.800 reservas de touroperadores que incluyen este punto en el itinerario por España. Lo que ofrecen es una visión global de todo el proceso de producción aceitera, desde el árbol al envase con una cata dirigida para que aprecien mejor las cualidades del producto. El tour se hace en español, francés e inglés y son los dos propietarios -gerente y maestro de almara respectivamente- quienes explican todo el proceso. En plena campaña pueden ver cómo se trabaja en la fábrica, en primavera la floración u otras tareas agrícolas.

Todo eso ha ido generando interés entre los visitantes hasta el punto que algunos de sus distribuidores en Bélgica, Francia o Alemania son turistas que un día recalaron en la fábrica para conocer algo más sobre la producción de aceite. La experiencia más reciente ha sido un grupo de japoneses que, tras visitar la almazara, han establecido un canal de distribución para vender aceite en ese país. Lo que más valoran es esta ante "algo excepcional" porque conocer el recorrido completo del producto, la trazabilidad, desde el origen hasta el envase.

Consolidado en nueve mercados internacionales

Lo primero que les ha garantizado este sistema es que la mayor parte de su producción se vende envasada –el objetivo es llegar al 100%- en sus versiones de aceite ecológico, virgen y virgen extra. Se trata de una almazara pequeña que moltura unos tres millones de kilos de aceituna, por lo que su producción no llega al millón de kilos de aceite. Eso sí, han logrado que el 40% pueda considerarse virgen extra –la media está en un 20%-, al anticipar al máximo la recogida. De hecho ahora, cuando la campaña acaba de empezar en buena parte de la provincia, ellos ya han finalizado ese proceso.

A los agricultores a los que le compran la producción les piden que anticipen al recogida para asegurar "un aceite de alta gama" el que comercializan bajo sus marcas o la de los agricultores que deseen envasar por separado su propia cosecha. José Antonio Jiménez señala que en su entorno son cada vez más quienes comprenden que "la calidad se puede defender bien" porque "tiene su precio y su mercado".

Este año saben que les faltará aceite, en parte por la baja cosecha y en parte porque este mecanismo de difusión les ha ido garantizando clientes que encargan el producto por teléfono o internet. Han establecido mecanismos de distribución y han aprovechado que, desde el comienzo, crearon una tienda on line para distribuir el producto allí donde lo demandaran.

El esfuerzo –la inversión para hacer visitable la almazara, mantener el doble esfuerzo de comercialización en el sector agroalimentario y el turístico- está dando resultados. Darse a conocer ha situado la producción de Oleícola San Francisco de forma estable en nueve mercados distintos del español en poco más de tres años. Entre ellos se cuentan paises como Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Australia o Alemania.

Además, la excelencia por la que apostaron desde el origen les está aportando reconocimientos internacionales para afianzar su producto. Dentro de dos semanas recibe en Roma el reconocimiento como Almazara revelación de 2014, en Los Ángeles EE UU) su aceite Esencial Olive ha logrado la medalla de oro en una competición internacional de vírgenes extra y es uno de los aceites finalistas en Jaén Selección. Son las credenciales de una fábrica con casi 30 años de historia que, en poco más de 3, ha cambiado el rumbo de su producción con una fórmula sencilla: si no puedes ir a la montaña, que ella venga a tí.

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