¿La Comedia é finita?
En cualquier país normal es difícil imaginar que un cómico, incluso popular como Beppe Grillo, podría llegar a las elecciones sin partido político, sin programa electoral, sin apoyo del mundo empresarial y aún así conquistar el 25,5% de los votos. Este fenómeno social inaudito que llevó al líder de la SPD alemana, Peer Steinbrück, a decir que los italianos habían elegido esta vez a dos payasos, Berlusconi y Grillo, es un hecho político importante que trasciende las fronteras de Italia y afecta al futuro de Europa en su conjunto.
Antes de abordar el fondo del problema, creo útil hacer un pequeño repaso sobre quién es Beppe Grillo y cómo nace su Movimiento 5 Estrellas.
Hace más de 30 años que conozco profesionalmente a Beppe –personalmente le he visto solo en dos ocasiones– y os puedo asegurar que es un gran comunicador, una mezcla entre el Gran Wyoming, Jordi Évole y Los Morancos. Sus espectáculos-mítines, donde puede reunir hasta 20.000 personas él solo, son acontecimientos muy viscerales. Se le puede ver entre el público robando un móvil para llamar al presidente de la República (una vez le contestó en directo) o, un instante después, sacar de una carpeta informaciones reservadas sobre un magnate poderoso y, entre carcajadas, dar nombre y apellido de los políticos sobornados por él.
