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Condenado a 7,5 años de prisión por apuñalar a su ex novia en Arrecife

TENÍA ORDEN DE ALEJAMIENTO Y LA ABANDONÓ SANGRANDO EN PLENA CALLE

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Un hombre de 35 años ha sido condenado a 7,5 años de prisión por apuñalar varias veces a su ex novia con clara intención de matarla, pues la abandonó sangrando con diversidad de heridas incisas consciente de que no podía pedir ayuda porque era sordomuda.

La sentencia hecha pública este martes por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias considera al acusado, Rufino Hassler Montero Sánchez, natural de Santo Domingo, culpable de un delito de homicidio en grado de tentativa y otro de quebrantamiento de orden de alejamiento.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas considera probado que el acusado se personó en la calle Honduras de Arrecife, donde su ex pareja Ana María B.R. esperaba a una amiga en el coche.

El agresor, a pesar de que tenía prohibido acercarse a ella, se metió en el coche y le puso un cuchillo en el costado, por lo que la mujer comenzó a conducir, hasta que el acusado se lo clavó, momento en el que paró el coche y salió, aunque fue perseguida por el acusado.

Con la intención de acabar con su vida, le clavó el cuchillo una decena de veces, lo que le produjo heridas en la línea media de la columna dorsal, en el flanco renal derecho y en el muslo, entre otras.

Laceración renal, hematomas profundos, sección del nervio ciático derecho, lo que le produjo anestesia y abolición de reflejos, y pérdida del conocimiento fueron algunas de las consecuencias de las cuchilladas del agresor, que abandonó a Ana María en el lugar.

Los forenses determinaron que las heridas hubieran producido su muerte si no llega a ser porque los vecinos la encontraron rápidamente y por la inmediata actuación médica, a pesar de lo cual tardó un mes en curar de las heridas, aunque le quedaron como secuelas la parálisis del nervio ciático y diversidad de cicatrices.

La legislación vigente detalla que son tres los elementos que determinan la voluntad de matar de un agresor, lo que queda desvelado por el tipo de arma que se usa en el ataque, en este caso un cuchillo, la zona donde se clava el arma, coincidente con las áreas vitales, y la intensidad de los golpes.

En este caso, además de que puñaladas fueron reiteradas y con suficiente fuerza como para alcanzar sus órganos, se suma que dejó a la mujer abandonada y era consciente de sus dificultades para pedir auxilio toda vez que era sordomuda.

Además, agrega la sentencia, si no llegó a causar la muerte fue por su creencia de que lo que había hecho era más que suficiente para lograr su muerte, lo que hubiera sido así de no ser por la asistencia inmediata que recibió.

Por todo ello, la sala lo considera culpable de homicidio en grado de tentativa y no de un delito de lesiones como pedía la defensa y, además de pasar 7,5 años de prisión, deberá indemnizar a su víctima con 40.000 euros y no acercarse a ella a menos de un kilómetro durante diez años.

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