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El efecto Casimiro y la larga travesía que se avecina

La decisión de no incluir imputados en las listas aboca al PSOE a la pérdida de más apoyos electorales de los que ya tenía computados

Casimiro Curbelo terminará presentándose por la Agrupación Socialista Gomera, partido que ya tiene registrado

Pero el siguiente será Aurelio Abreu, candidato al Cabildo, imputado por el pago de un proyecto que jamás apareció en Buenavista del Norte

Solo La Palma puede frenar en algo la debacle occidental al recuperar la militancia los hombres y mujeres de Anselmo en cuanto rompan con el PP

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Casimiro Curbelo en una foto de archivo

Casimiro Curbelo en una foto de archivo.

Hay purgantes que deben tomarse a pesar de los efectos inicialmente catastróficos que provocan. El PSOE no termina de recuperar el pulso pese al relevo en la cúpula, que  ha sido generacional y de estilo, pero insuficiente ante la avalancha de escándalos que terminan por salpicar a todos los que desde Podemos llaman “la casta”. A Pedro Sánchez hay que reconocerle que desde su llegada ha tenido interesantes gestos de reconciliación con esa inmensa masa de votantes cabreados que han dado la espalda a su partido. Ha imprimido un nuevo estilo de hacer las cosas y, en su afán por aportar cada día una propuesta, ha metido la pata con más frecuencia de la deseable. El hombre anda intentándolo como puede sin que las encuestas y el cada vez más exigente mester de progresía de este país se lo reconozca definitivamente. Tendrá que sufrir las consecuencias de tantos y tantos años de acomodo de su partido, de tantas y tantas decisiones que lo han desdibujado ideológicamente. Su penúltimo compromiso con la gente indignada que puebla la izquierda ideológica ha sido impedir que los imputados –o al menos los imputados con un determinado perfil – no puedan presentarse a las elecciones. Se trata de una nueva vuelta de tuerca que va más allá de la imposición inicial de que fuera necesaria la apertura de juicio oral para la irradiación del afectado. Con un añadido muy puñetero: el criterio a aplicar en cada caso, a cada imputado, en función de la gravedad del delito que se le investigue.  ¿Quién pone el corte? ¿Cómo se mide la gravedad de un delito? ¿A partir del soborno o basta una querella catalana de un ciudadano con malas pulgas para apartar a cada interfecto de la política? En Canarias parece que el primer damnificado se llama Casimiro Curbelo. Pero no será el último, ni el único de cierto relumbrón, ya lo verán.

 

 

Una jugada de Julio Cruz

Casimiro Curbelo, presidente perpetuo del Cabildo de La Gomera, valor electoral indudable del PSOE canario, ha acusado directamente a su compatriota Julio Cruz, secretario de Organización regional, de haber puesto su expediente en la punta de arriba del montón para que la Ejecutiva Federal de Pedro Sánchez calce por él. A Curbelo lo investiga la justicia por aquel famoso y lamentable episodio a la salida de un bar de alterne en Madrid y por la denuncia de un exsocio que le acusa de haberse enriquecido ilícitamente en La Gomera. El primer asunto, que causó un auténtico escándalo en el partido, va camino de sustanciarse de una manera que nadie se espera, con el ex senador (dimitió automáticamente tras pasar una noche en comisaría) completamente exonerado y con algunos agentes del Cuerpo Nacional de Policía imputados por detención ilegal y algunas otras lindezas que Curbelo ha conseguido endilgarles en Madrid. El segundo asunto se presenta más complejo, pero el presidente del Cabildo asegura tenerlo controlado. Contra él, sin embargo, se ha urdido una operación que poco tiene que ver con sus imputaciones, y sí con el movimiento de alcaldes gomeros que tratan de desplazarlo del poder en la isla con el respaldo de Julio Cruz, que quiere regresar a su tierra natal para relevar al eterno secretario general en todo lo que pueda. O al menos en todo lo bonito que pueda.

 

Curbelo irá por la Agrupación Socialista Gomera

 El estropicio que Julio Cruz y los alcaldes gomeros pueden hacerle al PSOE terminará perjudicándoles seguramente. No sólo porque el votante acostumbra a castigar a los partidos políticos que en fase pre-electoral se convierten en jaulas de grillos, sino también porque no es lo mismo Casimiro Curbelo que Julio Cruz, por mucho que el primero haya visto cómo disminuyen sus seguidores lentamente, y por mucho que el segundo pretenda presentarse como la renovación. Ejem. Bastará con que Curbelo se presente a las elecciones para frustrar cualquier expectativa de sus compañeros -y sin embargo adversarios- por acercarse lo más mínimo a sus históricos resultados. Y todo hace pensar que el presidente eterno piensa presentar candidatura en mayo de 2015. Se lo veía venir y desde el incidente que le obligó a abandonar el Senado hizo que le registraran un partido con un nombre nada sutil: Agrupación Socialista Gomera. Según el registro correspondiente del Ministerio del Interior, Curbelo utilizó para inscribir este partido a varias personas de su confianza, los padres de un consejero del Cabildo y la administrativa del PSOE en la isla. Y para que no falte de nada, ya está circulando una interesante encuesta que no deja títere con cabeza. La que algunos han perdido tratando de matar al padre.

 

Aurelio Abreu, en capilla

Tras Casimiro Curbelo, el siguiente que aparece en la lista de imputados socialistas de imposible presentación a las elecciones (o sea, impresentables) es el actual vicepresidente del Cabildo de Tenerife y candidato a esa Corporación en 2015 Aurelio (Yeyo) Abreu.  Su imputación, de la que hace tiempo que no se sabe nada, tiene que ver con un proyecto urbanístico encargado al compañerito arquitecto Ramiro Cuende por el que el Ayuntamiento de Buenavista del Norte pagó un pastón sin el menor sometimiento a las exigencias administrativas. Pasado el tiempo siguen sin aparecer ni el proyecto ni el dinero. Pero en Tenerife hay más aspirantes a perder el tren del nuevo PSOE. Algunos ya lo han visto venir (o se lo han hecho ver venir) y han optado por la retirada a tiempo, como los alcaldes de Icod y de Candelaria, pero pronto el código ético tocará a la puerta de Macario Benítez (El Rosario), o de Fidela Velázquez (ex alcaldesa de San Juan de la Rambla). Llámenlo renovación forzosa, si quieren; o nuevos tiempos en el PSOE, que también se admite. Pero la sacudida electoral será importante. Falta desde luego por saber si estas purgas de imputados servirán para que el PSOE recupere la confianza de su electorado o si, como muchos temen, nada de lo que se haga ahora tendrá una respuesta positiva hasta dentro de unos años. Diez, calculaba un veterano militante socialista tinerfeño este viernes. “Y espero disfrutarlo en vida”.

 

Ruptura inminente en La Palma

Ya se podrán imaginar el panorama que con la necesaria regeneración y la tolerancia cero al imputado se le está presentando a la candidata del PSOE, Patricia Hernández. A muchos de sus compañeros de Tenerife tendrá que verlos irse del partido, mientras que presenciará en primera fila el descalabro de La Gomera. Sólo la isla de La Palma puede dar una pequeña satisfacción a los dirigentes socialistas que siempre opinaron que al PSOE se le fue la mano expulsando tan expeditivamente a los consejeros del Cabildo por haber pactado con el PP. La decisión se mantiene firme pero, como adelantamos hace algunas semanas, se ha abierto un resquicio para el arreglo. Si los hombres y mujeres de Anselmo Pestana rompen con el PP en la primera corporación de la isla, sus expedientes de expulsión se frenarán más de lo que ya se frenaron estas últimas semanas. Y la ruptura parece cantada. No solo porque en el ánimo de todas las partes en presencia está arreglar el cisma socialista palmero, sino también porque a seis meses de las elecciones no parece que pueda haber daño a la institución por que un solo partido gobierne en minoría. Luego, después de mayo, ya veremos quien pacta con quien.

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