Andalucía registra siete de las 64 denuncias por desaparecidos en el accidente de trenes de Urda
Andalucía ha registrado hasta este mediodía siete de las 64 denuncias por desaparecidos en el trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que han perdido la vida 69 personas que viajaban desde Madrid con destino a Sevilla.
Este dato, por sí solo, no permite concluir que siete de las 64 víctimas aún sin identificar fueran andaluzas o residieran en Andalucía, pues todavía se desconoce cuántos eran pasajeros de ida y vuelta (residentes en Madrid) y cuántos iban de regreso (residentes en Sevilla u otras provincias andaluzas).
No obstante, fuentes de la Delegación del Gobierno señalan que lo habitual es denunciar una desaparición en el lugar donde reside la persona desaparecida. Por eso, las siete denuncias registradas en Andalucía pueden dar una primera idea del impacto del accidente en la comunidad, aunque no permita determinar aún cuántas de las víctimas eran andaluzas. Esto es relevante porque Santa Justa era la estación a la que se dirigían los más de 500 pasajeros afectados por la colisión entre un AVE y un tren de Iryo a la altura de Urda.
La Guardia Civil habilitó cuatro oficinas para atender a los familiares de primer grado de las víctimas del accidente ferroviario, situadas en Toledo, Madrid, Córdoba y Sevilla. Desde que se produjo el siniestro, la prioridad ha sido identificar a las personas desaparecidas y recoger muestras de ADN que permitan cotejar los restos hallados con el material genético de sus familiares.
Las siete denuncias presentadas en Andalucía se han recopilado en el cuartel de Eritaña, en Sevilla, lo cual no significa que todos los familiares que han acudido a estas dependencias residan en la provincia sevillana, según precisan fuentes de la Guardia Civil.
Cómo se recogen las muestras de ADN
El procedimiento comienza con la presentación de la denuncia por desaparición y la cumplimentación de una ficha con los datos de la persona buscada. En ella se detallan características físicas que puedan facilitar su identificación, como tatuajes, cicatrices, quemaduras o implantes, según explican fuentes de la Guardia Civil.
A continuación, los agentes recogen muestras biológicas de los familiares mediante un kit específico, que permite obtener material genético a partir de la saliva acumulada en el interior de la mejilla. Las muestras se introducen en sobres precintados y se trasladan a Madrid, bajo los protocolos de cadena de custodia, para su análisis en el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
Una vez allí, el ADN de los familiares se coteja con el obtenido de los restos de las víctimas para tratar de establecer su identidad. Para facilitar la identificación, las autoridades priorizan la recogida de muestras de familiares de primer grado, como padres, hijos o hermanos, cuyo perfil genético puede ayudar a confirmar los vínculos biológicos.