Ojo, trampa: quieren que las feministas nos volvamos racistas
Mirad, entre las cosas preocupantes que nos cercan, voy a hablaros de algo muy grave, pero que está en nuestra mano evitar. Y, si lo logramos, echaremos un buen freno al neofascismo. Se trata de la trampa que la ultraderecha y la derecha radicalizada nos están tendiendo a las feministas para volvernos racistas. Quieren embaucarnos con mentiras porque saben que cuando nos movilizamos somos poderosas. Y su objetivo es redirigir nuestro foco para que, en vez de combatir al machismo discriminador, abusador, maltratador y violador, al sistema patriarcal global, nos volvamos contra los inmigrantes a los que el fascismo etiqueta, sin pruebas y en conjunto, como “delincuentes sexuales”.
Lanzo la alarma: la estrategia funciona. Doy testimonio, por mi entorno directo, de que el miedo al inmigrante, como potencial enemigo, peligro para las mujeres, violador, cala incluso entre mujeres muy listas, progresistas, comprometidas con los derechos sociales y humanos. Compañeras que dicen que “el miedo es libre” y ven lógico que las ceutíes teman ataques sexuales y violaciones por parte de las decenas de miles de inmigrantes que siguen en la calle tras la numerosísima entrada del 30-31 de julio.
¡Pero si esta entrada ha sido en la que han llegado más mujeres y niñas! ¡Si seguimos sin protegerlas, ni a ellas ni a chiquillos y adolescentes, solos y tirados en la calle, a merced de lo que les haga cualquier desalmado, extranjero o español! Hermanas que huyen de un Marruecos aún más machista que España, donde el maltrato se silencia más y hay hasta matrimonios infantiles forzados.
El mantra racista de que los inmigrantes son potenciales violadores está calando incluso entre muchas de nosotras, feministas. Una venenosa mentira inoculada por los fascistas para restar nuestro empuje de la defensa de tantas mujeres, niñas y chavales, hermanas y hermanos nuestros, que han sufrido en Marruecos y sufren violencias también en Ceuta.
Por supuestísimo es injustificable que el gobierno central y el ceutí, dos meses después, sigan sin ubicar a los inmigrantes bajo techo, que las demás autonomías no reciban, como Navarra, a parte de los recién llegados, que el presidente Vivas no acepte la oferta del Ministerio de Infancia de traer a 500 niñas a península… Porque la población de Ceuta tiene derecho a vivir sin el sobresalto de gente que vaga, con hambre, sed, heridas, frustraciones, haciendo sus necesidades y buscándose el sustento como pueden.
Pero, que no nos confundan. En la vivienda la derechona usa el mantra de los okupas, que son una cantidad mínima, para tapar a los verdaderos culpables que son los especuladores, fondos buitres y plataformas de alquiler turístico. Y en la migración usa el mantra del violador, y hace numeritos con botes de gas pimienta, para tapar que, con una diferencia numérica abismal, son los inmigrantes quienes sufren violencias salvajes.
Abusos ultraderechistas a menores
Quien era responsable de redes sociales de Vox tuvo que dejar el partido este diciembre acusado de agresión sexual por un chaval afiliado de 16 años y ese mismo mes se imputó al alcalde del PP de un pueblo de Castellón por agresión sexual a dos menores; en enero condenaron a 9 años de cárcel al ex portavoz de Vox en Huércal (Almería) por agresión sexual a una menor; entre los nuevos diputados regionales del AfD alemán hay neonazis, una explotadora sexual y un condenado por robo; Israel usa la violencia sexual sistemática contra las y los palestinos… ¿Qué nos va a contar de violaciones la internacional reaccionaria cuando su jefe máximo, el amoral de Trump, ha sido obligado, por un juez federal, a pagar 5,8 millones de euros por abuso sexual a la escritora E. Jean Carroll?
El gobierno PSOE-Sumar tiene que atajar ya, sin que pase un día más, las palizas y ataques químicos de soldados españoles contra inmigrantes indefensos, incluidos menores de edad. Porque, en caso contrario, estará siendo cómplice del racismo fascista que aplican estos militares.
Aquí en España, en Ceuta, se está perpetrando violencia institucional, gaseos y palizas del ejército que dirige la socialista Margarita Robles, contra las personas inmigrantes, incluidos niños. Este periódico está publicando los vídeos de los apaleamientos y en la última semana ha comprobado hasta tres ataques con gas pimienta o lacrimógeno de cuyos efectos, en la piel y ojos de los menores de edad, todos hemos podido ver fotos.
¿Cuántas horas van a pasar hasta depurar responsabilidades de forma ejemplar? Igual que no se puede tolerar, en un gobierno de coalición PSOE-Sumar, la violencia del desahucio de Maricarmen Abascal, a sus 87 años, hay que parar estas agresiones ya, y hacer que caiga el peso de la ley sobre los soldados que están imponiendo entre los vulnerables inmigrantes de Ceuta el terror de los ataques físicos y químicos.
Violentos reaccionarios y migrantes faro
El neofascismo quiere extender la violencia por todos lados. Telaraña para atraparnos. Lanzan violencia verbal, con amenazas de “cárcel por traición” al presidente Sánchez, a las ONG a quienes Vox apunta diciéndoles “ya saben el futuro que les espera cuando Vox gobierne, incluidas las de la Iglesia”, pasando a los ataques a sedes como la de Cruz Roja en Ferrol, al linchamiento, en su coche, de una diputada autonómica ceutí y dos abogados…
Crean el clima, intolerante, machista, racista e islamófobo en el que, en nuestras calles, el pasado 11-S se atacó a dos vecinos de Oviedo al grito de “¡Rojos de mierda!” y el sábado pasado, en Tavernes (Valencia) dieron una brutal paliza a un chaval chillándole “¡Vete a Marruecos!” porque tenía “rasgos magrebíes”, que vete a ver de dónde es, ¿verdad? y como si, caso de ser marroquí, eso permitiera golpearle.
Yo, querida amigas feministas, queridas y queridos conciudadanos demócratas, creo que hay que temer a estos neonazis sueltos, impunes y envalentonados. Violentos que nos tienen aterrorizados a inmigrantes y españoles, racializados, musulmanes, LGTBIQ+ o a quienes, a ojo vista, nos identifiquen como progres y feministas.
La ultraderecha, que practica la violencia, verbal y física, es la que asusta y la historia prueba que debemos temerla y frenarla. En cambio, las y los inmigrantes que he conocido esta década son gente inspiradora y que devuelven la fe en la especie humana.
A ellos es a quienes temer, no a la gente inmigrante. Que habrá de todo, como en cualquier colectivo, claro. Pero yo sólo puedo decir cosas buenas de mi experiencia de estos últimos diez años en los que, por avatares del trabajo y la vida, he entrevistado, frecuentado y acabado siendo amiga de tantas personas que emigraron a España, algunos en avión, la mayoría a pie, en patera, a nado, o saltanto vallas.
Pienso en mis amigos Sani y Modyo, cameruneses, uno alto asesor en Relaciones Internacionales y divulgador sobre África, el otro jornalero y albañil; en el maliense Yakouba, estudiante de Finanzas y Contabilidad que trabaja en una ONG y el marfileño Adama, conductor de camión, en la marroquí Fátima, jornalera de frutos rojos y sus compatriotas Ousama y Mouna, ambos trabajando en hoteles, aunque él se sigue preparando como realizador de cine tras ganar, en Marruecos, algún premio de cortometraje; en el sudanés Abdellatif, conserje y estudiante de Comercio Internacional; en la nicaragüense Nereida, tan amorosa cuidadora de ancianos como eficaz ayudante de cocina en bares o cajera de supermercado; en la compañera periodista Angie, ecuatoriana, tantos años, desde la carrera, trabajando en restaurantes.
Mis queridos senegaleses incluyen a Bineta, gobernanta de hotel, madre de tres hijos, y Fatou, dueña de su agencia de viajes y tienda africana, a Mahmud, carpintero y atrezzista, Saiba, filósofo político, Abass, estudiante de Derecho y Ciencias Políticas, Elhadji, premio en la ESO para adultos de Andalucía y universitario de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, Birane, cantante y mediador cultural, Thimbo, actor, Abdou, estudiante del grado de Técnico de integración social y responsable de una casa de acogida.
¡Manudo plantel! ¡Ni salido de un cásting! Y sólo os he dicho lo que hacen no lo magníficas personas que son, cómo me abre la mente hablar con cada una de ellas y me devuelve la fe en la especie humana. En sus manos me confiaría y les encomendaría mis hijos, con tranquilidad plena. Lejos de ser un peligro son, sois, queridos amigos, un regalo, un tesoro para España, vuestra nueva casa. Gracias por haber venido y por mejorar, con vuestra llegada, el país que compartimos y que impulsaremos, juntos, hacia un futuro libre del terrible fascismo.