La industria andaluza goza de mejor salud pero no se refleja en el empleo: más producción no supone más ocupación

Consuelo Durán

Sevilla —
14 de octubre de 2026 06:00 h

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La industria en Andalucía está viviendo en 2026 una evolución positiva, por encima de la media nacional, de acuerdo con los informes mensuales del índice de producción y facturación que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE), e interpreta el Observatorio Económico Semanal (OES) de la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos. Sin embargo, los expertos en economía, y los sindicatos, son mucho más prudentes, y rigurosos, en sus análisis que los políticos.

El titular siempre depende del momento en que se tome la fotografía. Por eso, si la consejera Carolina España, o previamente Antonio Sanz, miran la imagen de junio de 2026 pueden decir que Andalucía está a la cabeza de España en crecimiento de la cifra de negocios en el sector, pero si lo hacen un mes después, julio de 2026, callan que ha bajado a la quinta posición. Y por eso, cuando el mes pasado se conoció este último dato, fue el Gobierno de la Región de Murcia el que publicó en su portal que registraban “el mejor dato de todas las autonomías” y superando “en siete puntos el crecimiento medio nacional”.

De hecho, la letra pequeña del propio OES incluye también datos negativos. Citemos tres: la industria en el territorio pesa solo el 11,0% del valor añadido bruto, frente al 15,7% de España, lo cual representa un problema estructural porque Andalucía extrae, pero la inteligencia del producto se factura fuera; la mayor producción no se traduce en más ocupación, porque el empleo ha caído en el sector la primera mitad del año, mientras que en España subió; y la internacionalización se enfrenta a debilidades en la demanda de los clientes europeos tradicionales de las exportaciones de la comunidad autónoma (Alemania y Francia).

“Mi impresión es que la situación en 2026 está evolucionando de forma más favorable en Andalucía que en España, pero que no es una tendencia que provenga de años anteriores, por lo que (de momento) no hay muchos motivos para ser muy optimista. Tampoco las previsiones de crecimiento para 2026 y 2027 sitúan a Andalucía en una situación mejor que España”, apunta Francisco Liñán, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla.

Laura Padilla Angulo, profesora titular del Departamento de Economía de la Universidad Loyola de Andalucía, también coincide en que “los datos de 2025-2026 muestran que la industria andaluza crece claramente más rápido que la española, pero todavía no se puede afirmar con rigor un cambio estructural de tendencia”. La economista cree que “es más prudente hablar de un ciclo expansivo fuerte, concentrado en pocas ramas, que de una reindustrialización ya consolidada”.

Fortalezas y debilidades

Las exportaciones, otro dato del que habitualmente saca pecho el Gobierno de la Junta, explican parte del fenómeno, pero no todo. Según la Junta de Andalucía, la comunidad autónoma exportó 25.698 millones de euros entre enero y julio de 2026, un 4,7% más que el año anterior y más del doble que el incremento medio en España (2,2%). “Sin embargo, los empujes entre esos mismos meses, propiamente industriales, provienen de la minería, que es la partida que más crece (39,7%), y de aeronaves, vehículos espaciales y sus partes (24,7%). También de fundición, hierro y acero, que crecen un 14,8%. El hecho de que la facturación (9,4%) crezca el doble que las exportaciones (4,7%) en el periodo indicado sugiere que la demanda interna y los precios también están empujando, no solo el exterior”, matiza Laura Padilla Angulo.

También Francisco Liñán abunda en el saldo exterior: “Las exportaciones andaluzas crecen algo más rápido que las españolas desde finales de 2023, aunque no es una diferencia muy relevante. En cambio, las importaciones evolucionan de forma similar (no hay diferencias que permanezcan en el tiempo). Esto es en principio bueno, pero habría que prestar atención a los productos que se están exportando. No es lo mismo industria aeroespacial que frutas y verduras”.

Y también se fija en otro dato: “La población ocupada está creciendo más rápido en Andalucía desde mitad de 2024. En consecuencia, el paro está descendiendo más rápido y se está reduciendo el diferencial con España, aunque todavía está 4,7 puntos por encima de la tasa en España. Haría falta que esta situación se mantuviese durante varios años más para que el diferencial desapareciese”.

Desde UGT Andalucía reclaman “una reindustrialización que genere empleo de calidad y permita que la riqueza se quede en nuestra tierra”. El secretario general, Oskar Martín, defiende en este sentido que no sea “cualquier crecimiento”, sino que sea en Andalucía donde “se fabriquen los componentes, se genere conocimiento, se creen empleos cualificados y se quede la mayor parte de la riqueza generada”.

Para los sindicatos es importante, además, la apuesta por el empleo en un sector no afectado por la estacionalidad que lastra a otros. CCOO habla por ello de “reindustrialización frente a la fragilidad del empleo”, como por ejemplo en el sector servicios vinculado al turismo. Lo expresaba recientemente la secretaria de Juventud de CCOO de Andalucía, María Núñez, quien exigía al Gobierno de Andalucía “que abandone el triunfalismo y apueste, de verdad, por la reindustrialización”.

Coincide Laura Padilla Angulo: “El empleo en el sector no acompaña. En la EPA del segundo trimestre de 2026, la ocupación industrial bajó un 3,94% respecto al trimestre anterior y un 0,12% respecto al año anterior. Más producción sin más empleo no es el patrón típico de una reindustrialización amplia”. En su opinión, además, el peso estructural del sector sigue siendo bajo. “Si dentro de dos o tres años el peso manufacturero en volumen aumenta y el empleo industrial crece, podría hablarse de un cambio estructural. Por ahora, la evidencia apunta a un ciclo diferencial positivo, muy concentrado sectorialmente”, prosigue.

Factores que también son claves

Metalurgia, química y extractivas parecen ser las actividades que han crecido más en lo que va de año. “No son sectores que destaquen por su alto contenido tecnológico ni su esfuerzo en I+D. En todo caso, algunas ramas de la industria química, como la farmacéutica, que no es muy relevante en Andalucía”, reseña Francisco Liñán.

De hecho, el crecimiento está concentrado. “Las ramas más dinámicas en IPI (índice de producción industrial) los cinco primeros meses de 2026 fueron el suministro de energía eléctrica y gas (+17%), la fabricación de otro material de transporte, que incluye la aeronáutica (+18,7%), y la química (+13,6%). Por su parte, la metalurgia y las extractivas mostraron aumentos importantes en la cifra de negocios (+27,3% y +25,7% hasta julio), aunque se trata de un indicador nominal que incorpora la evolución de los precios internacionales de los metales. Parte de ese crecimiento puede reflejar, por tanto, un efecto de precio más que un aumento de la actividad, lo que lo vuelve más volátil y menos indicativo de un cambio estructural”, prosigue la profesora titular de la Universidad Loyola de Andalucía.

La economista cree que hay factores que pueden estar apuntalando estos datos en Andalucía: la minería metálica, “por ejemplo con la reactivación de proyectos como Cobre Las Cruces”; la aeroespacial, que “es un clúster consolidado en Sevilla y Cádiz que se beneficia del aumento del gasto europeo en defensa”; también la energía, donde “el Valle Andaluz del Hidrógeno de Moeve aspira a 2 GW de electrólisis con una inversión total de 3.000 millones de euros”. Por ello, apunta que “una hipótesis (a contrastar) es que la abundancia de renovables y un precio eléctrico relativamente competitivo pueden estar atrayendo industria intensiva en energía”. Recuerda que según datos de la Junta de Andalucía “desde 2021 la comunidad autónoma ha atraído casi 9.000 millones de euros inversión vinculada a la industria verde”.

Por último, Francisco Liñán mete en el cóctel otro índice relevante: el PIB per cápita. Primero, el PIB per cápita PPS (paridad del poder adquisitivo) de Andalucía respecto a España, que “continúa estancado en torno a un 75% desde hace muchos años, sin cambios relevantes; la mejoría que se ha producido desde 2018 ha sido muy ligera, y apenas ha tenido ningún efecto sobre ese peso”. Segundo, el PIB per cápita a precios corrientes (sin descontar la inflación y sin corregir por los niveles de precio). “En este caso, sí se observa una cierta mejora en el indicador (con relación a España). El peso ha subido del 74,2 al 76,5% entre 2019 y 2026 (provisional). Pero si se fija en la participación en España, se mantiene entre 13,3% y 13,5%, sin cambios apreciables. Es decir, yo sería muy prudente a la hora de interpretar estos datos y no pienso que revelen ninguna mejora estructural de la economía andaluza respecto a España”, concluye.