28F: café solo y expreso
En la guardería de mi nieto han trabajado el 28F. Niñas y niños andaluces de varios acentos, cuyos padres proceden de diferentes orillas del Estrecho y de la mar océana, celebran su primer aprendizaje formal sobre ser andaluz o andaluza con colores y sabores. Llevan ropa verde y blanca, la arbonaida pintada en la cara, comen pan con aceite y zumo de frutas. Las fotografías muestran una chiquillería variopinta y revoltosa ante un gran abanico verdiblanco dividido en ocho partes, una por cada territorio, y un anagrama simbólico en el centro, 28F Día de Andalucía.
Una emoción pequeñita se me pega a la piel con la certeza de que nunca más el silencio cubrirá los símbolos y la rebeldía del pueblo andaluz porque desde bien chiquititos y con toda naturalidad, las niñas y los niños andaluces se acercan a la Historia común.
Andalucía es el nombre de la Humanidad al sur de Despeñaperros, por eso además de la nacencia, se puede ser andaluza por elección. Y quienes decidimos quedarnos, formar parte y echar raíces en este lugar del mundo también nos acercamos a la Historia reciente de Andalucía con declarada admiración. Cuando al pueblo andaluz se lo ponen difícil es cuando se viene arriba, se sacude la resignación, rompe las cadenas y convierte en piel la letra del himno.
Repasemos brevemente algunos obstáculos que las y los andaluces superaron y que justifican la celebración del 28F: tuvieron que invalidar una ley de referéndum injusta, aprobada por UCD y PSOE, para aplicar únicamente en Andalucía y que hacía imposible que la decisión del pueblo recogida en las urnas se cumpliera debido a la obligatoriedad de superar la mayoría absoluta del censo en cada provincia; desbordaron toda una Constitución recién estrenada en la que ni estaban ni se les esperaba entre las nacionalidades históricas; impulsaron a los andalucistas presentes en el Congreso de los Diputados para que forzaran el acuerdo de los grupos centralistas (Centrista, Comunista y Socialista) y desbloquear, así, el acceso a la autonomía por la vía del 151, tal como habían votado de forma abrumadoramente mayoritaria.
Al 28F le pasa como a la lengua andaluza: no sólo no está en peligro, sino que se afianza sin complejos en todas sus modalidades. Lo sabe hasta la extrema derecha que, buscando a tientas un argumento al que agarrarse, viene ahora a defender “el acento andaluz” y a culpar a la inmigración de ponerlo en peligro
La gesta de las y los andaluces entre el 4D del 77 y el 28F del 80 se convirtió en un precedente peligroso para otros pueblos del estado, por eso los poderes centrales de España decidieron intervenir, poner orden, recortar y “armonizar” el proceso autonómico con una ley orgánica, la malhadada LOAPA (junio 1982). Un desastre jurídico corregido al año siguiente por el Tribunal Constitucional anulando gran parte del articulado: 14 de los 38 artículos de la ley fueron declarados inconstitucionales. Lo que quedó fue una ley ordinaria, de rango inferior a los Estatutos de autonomía. Ese fue el café para todos. Una nube descafeinada, dirían en Málaga. Pero las nacionalidades históricas que ya habían refrendado sus Estatutos, Euskadi, Cataluña, Galicia y Andalucía, tuvieron su café propio. Las tres primeras lo tenían recalentado desde la II República. Andalucía lo quiso y lo consiguió solo y expreso.
Ese periodo histórico (sin 4D no hay 28F) que las niñas y niños andaluces celebran en el cole, es el patrimonio constitucional del pueblo andaluz. Y es un patrimonio que en democracia no prescribe ni puede derogarse.
Al 28F le pasa como a la lengua andaluza: no sólo no está en peligro, sino que se afianza sin complejos en todas sus modalidades. Lo sabe hasta la extrema derecha que, buscando a tientas un argumento al que agarrarse, viene ahora a defender “el acento andaluz” y a culpar a la inmigración de ponerlo en peligro.
Cada uno con sus fantasmas y a los ultras la inmigración les vale para echarle la culpa de todo. El desconocimiento de la historia tiene el serio riesgo de hacer el ridículo: toda la América que habla español lo aprendió en gran medida de los andaluces que emigraron. Desde los tripulantes del primer viaje colombino hasta las y los republicanos exiliados por causa de la dictadura, pasando por los buscavidas, muertosdehambre, gentes de mal vivir y pobres de toda ralea y de todos los tiempos.
Ni el 28F ni el andaluz están en peligro porque lo que se aprende de chiquitito dura siempre.