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Frodo y Sam regresan a La Comarca de El Señor de los Anillos en la Comic Con Málaga: “Fue raro volver a nuestras vidas”

Néstor Cenizo

Málaga —
4 de octubre de 2026 22:11 h

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Tres películas, casi 3.000 millones de dólares de recaudación acumulada (diez veces lo que costaron) y 17 Oscar (once de ellos a la primera parte de la trilogía). El estreno ahora hace 25 años de La Comunidad del Anillo, a la que seguirían Las Dos Torres (2002) y El retorno del Rey (2003) pegó un tremendo revolcón al panorama cinematográfico solo a la altura del estatus de las novelas de culto de J.R.R. Tolkien.

Un cuarto de siglo después, Frodo y Sam, Elijah Wood y Sean Austin, los inseparables (pero separados) amigos del fabuloso viaje de La Comarca a Mordor, y vuelta, para destruir el Anillo se reencontraron en Málaga; entre ellos, pero también con un público devoto: 3.000 personas que llenaron el Hall M, el espacio habilitado por la San Diego Comic Con Málaga para los grandes eventos.

El fenómeno de El Señor de los Anillos, la gran saga dirigida por Peter Jackson en la era pre-Marvel, impactó de lleno en un público que hoy mayoritariamente pasa la cuarentena, y que acudió a la llamada de la comunidad este domingo en Málaga. “25 años después, viendo lo que está pasando en el mundo, es necesario acercar las ideas de bien y mal y de compañerismo”, comentó Austin.

“Hay una parte maravillosa de participar en la vida de la gente. Hay personas a quienes estas películas le hacen sentir bien y nos cuentan historias increíbles. Tienen un impacto inmenso, lo recibimos y eso es un intercambio maravilloso”, celebró Sean Austin: “Es muy bonito que estas películas den un refugio a la gente que está sufriendo, y que les ayude a procesar sus emociones”.

“En el día a día no soy consciente de la relevancia que tuvo el Señor de los Anillos. Pero el hecho de ser parte de la cultura popular, generar este entusiasmo, conectar con la gente, es increíble”, explicó luego Wood. Ambos llevan una decena larga de convenciones y conferencias para celebrar la efeméride y sienten con pena de que este viaje también está llegando a su fin.

16 meses de rodaje

Uno de los objetivos declarados de la convención es acercar a las estrellas al fan que siente obras como El Señor de los Anillos como parte esencial de su identidad. Dejar caer la pantalla que las separa del espectador para mostrarlos cercanos, dicharacheros, divertidos, falibles, mortales.

A eso, Sean Austin ganó a Elijah Wood por goleada. Austin ganó peso en la charla igual que Sam, un personaje supuestamente secundario, acaba por tener un papel decisivo en la historia de la Tierra Media. Incluso animó al público, en español, a tomar la palabra. “No tiene (sic) miedo. Lord of the Rings”. A Austin le declaró su amor una fan preguntona que lo calificó de “achuchable”.

El hombre explicó que en las entrevistas previas al rodaje tenía dudas de que el público fuese a conocer realmente a su personaje. Los productores le escogieron porque percibieron que podía transmitir lealtad y bondad. “Es que es cierto que eres un buen ser humano, y eso lo transmites porque no se puede separar”, le elogió Wood, que recordó que Austin ha sido elegido presidente del Sindicato de Actores precisamente por esas cualidades.

Ambos recordaron un rodaje que se prolongó durante 16 meses en los bosques de Nueva Zelanda. Tiempo más que suficiente para generar unos vínculos duraderos. “Pasábamos todo el día juntos, seis días a la semana, sabíamos cómo sonábamos, nos conocíamos muy bien. Eso crea una intimidad muy especial”, admitió Austin.

Wood apenas tenía 18 años, pero se manejaba con suavidad, ligereza y aplomo. Austin estaba más nervioso, le imponía aquel set de rodaje impresionante, Ian McKellen, Peter Jackson. Incluso les enseñó esgrima Bob Anderson, que había trabajado con Errol Flynn e interpretado a Darth Vader en los duelos con el sable de luz.

Cuando regresaron a su país eran otros. “Estábamos tan lejos de nuestra realidad, de nuestra familia... Fue raro volver a reintegrarnos en nuestras vidas, porque nuestra realidad había quedado marcada por estas películas y por el rodaje. No era sencillo contar nuestra experiencia”, ha recordado Wood. “¡Como los astronautas!”, según Austin: “Volvíamos y luego podías darte cuenta de lo que era realmente importante para ti, a qué querías dedicar tu tiempo”.

Sin colas excesivas en esta edición

El reencuentro de Sam y Frodo era el plato fuerte cinematográfico de esta edición de la San Diego Comic Con Málaga, la segunda de las tres que al menos habrá. Una edición que no ha contado con una gran superestrella como Arnold Schwarzenegger, pero sí con muchas estrellas del cine (Christopher Lambert, Josh Brolin, Mira Sorvino, Denise Richards, Kevin Smith), la televisión (Richard Dean Anderson —MacGyver—, Paul Bettany), el cómic (John Romita Jr. —Spiderman—), el anime (Sinchiro Watanabe —Space Bebop—, Yoichi Takahashi —Campeones—) o el videojuego (Dave Jones —GTA—, John Romero —Lemmings y Doom—).

La organización de este año, prácticamente impecable, contrasta con el desastre de masificación y colas de la primera edición, en la que muchos asistentes guardaron horas de cola para irse de vacío. La ampliación de los espacios, con una segunda gran carpa de stands en el exterior, y un cuidado circuito de flujos que ha evitado cuellos de botella han obrado el milagro. Responsables de la organización cuentan que, este año sí, se ha puesto al visitante en el centro. Eso explica que se haya evitado llenarlo todo, a diferencia del año pasado, donde el antiguo CEO llegó a asegurar en prensa que se habían vendido 120.000 entradas, más que el aforo permitido.

Este año el aforo era de 15.000 asistentes por jornada. A las entradas, que han subido a 85 euros, se suma el patrocinio de la Junta de Andalucía (3,35 millones por la edición de este año) y del Ayuntamiento (casi un millón), a quienes Dentsu, que tiene la licencia para explotar la marca en Europa, fue a buscar hace ahora dos años.

También se ha notado el potente músculo desplegado, con alrededor de 3.000 personas al servicio de que todo saliera bien. Tantas, que hasta cuadriplicaban posiciones y a veces algunas parecían ociosas. Ni siquiera el tremendo chaparrón caído en los minutos previos a la charla de los hobbits ha empañado el éxito. Este año no habrá la avalancha de quejas que hubo el año pasado. Con 15.000 asistentes por jornada, el evento encara ya la tercera de las ediciones garantizadas por contrato, antes de decidir si continuará en 2028 y más allá.