“Tendremos que ser radicales, no nos queda otra”

Francisco Fernández Sevilla, actual vicesecretario general de Organización, se presenta esta semana en el congreso de UGT Andalucía con todas las papeletas para ser el único candidato a sustituir en la dirección a Manuel Pastrana, que ocupa el cargo desde 1998 y ha sido reelegido en cuatro ocasiones.

Ahora que tanto se habla de primarias, la mano derecha de Manuel Pastrana durante ocho largos años es el único candidato a sustituirlo al frente de la organización andaluza.

Yo no soy el candidato de Manuel Pastrana. Soy el candidato del conjunto de federaciones y de uniones que componen la UGT Andalucía. Lo soy, además, creo yo, en un ejercicio de responsabilidad, de buscar el consenso en el conjunto de la organización para afrontar un proceso tan complejo y tan difícil como éste.

¿Por qué es tan complejo?

Porque después de haber estado Manuel Pastrana como secretario general tanto tiempo, por su impronta, y por el trabajo que ha realizado, al que le corresponda estar al frente de UGT Andalucía, no le va a ser fácil. Segundo, por la situación que atravesamos de crisis, de empleo…

¿Y a pesar de ello quiere serlo?

Yo soy una persona de la organización desde hace mucho tiempo. Por eso para mí, lo importante no es el cargo sino la organización. Si los compañeros quieren que sea yo el responsable máximo, lo acepto con sumo agrado. Consciente de que no va a ser fácil, pero con el convencimiento de que con el trabajo de todos daremos una respuesta adecuada.

¿Cuál será su impronta, su perfil, qué va a cambiar?

Yo no creo que haya que prometer cambios ni tener un perfil definido. Las cosas son más sencillas en una organización como la nuestra. Desde fuera se ve de otra manera, pero las propuestas que la organización tiene que definir y ejecutar se desarrollan en el propio congreso. Hay una serie de documentos que son los que marcan el camino y la dirección lo que hace es ejecutarlo.

Pero habrá diferencias con la etapa de Pastrana, ¿no?

Pues en el equipo. No van a estar las mismas personas. Y la forma de trabajar de cada uno es diferente.

¿Cuál es su forma de trabajar?

Yo quiero que sea un trabajo en común del conjunto de la organización. Yo seré el secretario general si así lo elige el congreso; contaré con el equipo de dirección, pero al mismo tiempo con el conjunto de los organismos. Yo creo que igual que ellos depositan en mí la confianza para dirigir la organización, yo deposito en ellos esa corresponsabilidad. Tiene que haber más trabajo en común de los organismos con la comisión ejecutiva.

¿Quiénes le acompañarán en ese equipo?

Todavía no está definido, se cerrará en estos días. Lo que sí sé es que, de 14, se reducirá a 9, y será un equipo compensado entre hombres y mujeres.

La gestión de Pastrana ha sido puesta en entredicho últimamente…

Somos un objetivo muy claro, también aquí en Andalucía, de parte de la derecha más radical de este país. Incluidos sus voceros de distintos medios de comunicación. Pretenden transmitir la idea de que todo está corrupto, impregnado de fraudes. Su único objetivo es desacreditar a las organizaciones sindicales porque saben que somos el último bastión que tienen los trabajadores en defensa de su interés general. No les importa engañar y mentir. Nosotros tendremos errores, pero ni mucho menos lo que se nos trata de atribuir.

¿Incluidos los gastos de representación de Manuel Pastrana?

Los que lo conocemos, trabajadores, en el ámbito de la administración, o en el de los empresarios, sabemos que Manolo es una persona honesta y trabajadora. Al contrario de lo que se le achaca, de haber estado en una organización sindical en beneficio propio, Manolo ha estado, y está, dando hasta su última gota de salud por la defensa de los intereses de los trabajadores.

Su intención es reducir la comisión ejecutiva a nueve miembros, ¿significa que es cierto que los sindicatos son hoy más caros de la cuenta?

Los sindicatos somos organizaciones de trabajadores con una labor reconocida en el artículo 7 de la Constitución. Si la democracia es cara, lo somos los partidos, las organizaciones empresariales, y las sindicales.

¿Pero usted cree que es cara?

La democracia no es cara. Tiene esa virtud de participación ciudadana en la vida pública y social del país en sus distintas vertientes, como ciudadanos, como trabajadores, como empresarios… Eso tiene costes que se tienen que sufragar para que pueda haber democracia. Nosotros nos nutrimos básicamente de las cuotas de nuestros afiliados, pero nuestro trabajo afecta también al conjunto de los trabajadores. Es decir, los afiliados pagan un trabajo que se hace en defensa del interés de todos los trabajadores, afiliados o no.

Las investigaciones de la juez Alaya han puesto precisamente el dedo en esa llaga, la de los ingresos obtenidos por los sindicatos como mediadores en procesos de regulación de empleo.

Estoy convencido de que los compañeros que han participado en los ERE lo han hecho amparados en la legalidad que como organización sindical nos corresponde, que no está reñida con que nuestra organización tenga instrumentos profesionales para realizar estudios económicos, jurídicos, etcétera. Tiene un coste que se paga casi siempre con aportaciones de la propia empresa, y cuando no lo hay, a través de otras fórmulas legales que existen. No creo que haya nada, ni fiscal, ni jurídicamente, que sea reprochable.

¿Entiendo, entonces, que está de acuerdo en seguir cobrando por servicios prestados desde el sindicato a trabajadores no afiliados?

Totalmente de acuerdo. Cuando hay trabajos específicos para los no afiliados, como servicios jurídicos que se prestan, pues se les factura y se les cobra. Eso sí, posiblemente con costes menores para ellos de los que tendrían en otros servicios. No vamos a renunciar a lo que entendemos que es una labor del sindicato más allá de los centros de trabajo.

Volviendo al descrédito institucional. ¿Por qué han sido menos numerosas las manifestaciones del 1 de mayo?

En primer lugar, yo no creo que eso sea cierto. El que quiera ser objetivo que tire de las hemerotecas y compare. Se verá que la participación no ha sido menor que en 2012, 2011, 2010… En segundo lugar, lo que hay es una política de ocultar este tipo de manifestaciones. Yo estoy muy satisfecho; estuve en Córdoba y toda la avenida estaba repleta de gente, hasta las aceras. No sé de dónde se sacan esa conclusión. Bien es verdad que el 1º de mayo también es un día festivo y muchos trabajadores toman ese día de ocio, lo que no quiere decir que no respalden la defensa de sus propios intereses, como parece que se quiere dar a entender.

En Córdoba, Manuel Pastrana se despidió con un aviso a navegantes sobre la radicalización de la movilización sindical en los próximos meses. ¿Comparte su discurso?

Si unimos la pérdida de derechos por la reforma laboral de los que tienen empleo, con la situación de pérdida de empleo permanente, y con la nula eficacia de las políticas económicas, hay motivos más que suficientes para radicalizar las posiciones de los sindicatos. Nuestro primer objetivo tiene que ser hacer entender a las administraciones y a los empresarios que tenemos que llegar a un cambio de política económica para cambiar la dinámica de destrucción y pérdida de empleo.

¿Trabajará entonces por llenar las calles de protestas?

Si en los próximos días no se soluciona con los empresarios el problema de la ultraactividad, que el 7 de julio está ya ahí, y muchos trabajadores se quedan sin convenio (fecha incluida en la reforma laboral en la que los convenios colectivos no renovados serán derogados), y si el Gobierno sigue erre que erre con sus políticas, tendremos que ser radicales, no nos queda otra. Nuestro sindicato siempre ha estado pegado al terreno, plantea primero propuestas para negociarlas después. Y eso pretendemos seguir haciendo. Pero si no es posible, tendremos que movilizar.