La irrupción de plantas de biogás en Aragón: 75 proyectos en tramitación bajo la sombra de otra burbuja
Aragón se ha situado en el centro del mapa nacional del biometano. Con más de 75 proyectos en distintas fases de tramitación y solo unas pocas plantas ya operativas o en construcción, la comunidad aspira a convertirse en uno de los principales polos de producción de gas renovable en España. El eje Huesca-Zaragoza concentra buena parte del despliegue.
El impulso no es aislado. España se ha marcado como objetivo alcanzar 20 TWh anuales de biometano en 2030 dentro de la Hoja de Ruta del Biogás, alineada con el plan europeo REPowerEU para reducir la dependencia del gas fósil tras la crisis energética de 2022. Aragón parte con ventaja por la alta densidad ganadera, la abundancia de purines y red gasista capaz de absorber la producción sin nuevas infraestructuras troncales. Esta situación se da también en Castilla-La Mancha, donde son 70 los proyectos en marcha.
En estos momentos, la tramitación ante el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) es desigual. 22 plantas en 18 municipios están o han pasado la fase de información pública: Zaidín, Vencillón, San Esteban de la Litera, La Albelda, Tamarite de Litera, Barbastro, Villanueva de Sijena, Fraga, Peñalba, Esquedas y Candasnos en la provincia de Huesca; La Almunia de Doña Godina, Tauste, Zuera, Calatorao, Ejea y Magallón en la provincia de Zaragoza, y Fuentes Claras y Cella en la de Teruel.
Además de estos proyectos se están tramitando otras 53 iniciativas de plantas de biogás en 41 municipios: Agón, Albalate de Cinca, Alcañiz, Alcalá de Gurrea, Alcolea de Cinca, Alfambra, Alfamen, Altorricón, Almudévar, Azaila, Azlor, Bañón, Barbastro, Belchite, Binéfar, Bujaraloz, Calamocha, Calanda, Caspe, Ejea de los Caballeros, El Burgo de Ebro, Esplús, Fraga, La Puebla de Híjar, Loporzano, Lupiñén, Magallón, Mallén, Mediana de Aragón, Pedrola, Perales de Alfambra, Peñalba, Quinto, Siétamo, Tamarite de Litera, Tauste, Velilla de Cinca, Villafranca del Campo, Villanueva de Sijena, Zaidín y Zuera.
Estos últimos aún no están en fase de información pública por lo que los datos de sus promotores no son públicos todavía.
Zaidín y Vencillón, las primeras
Entre las instalaciones más relevantes destaca la planta de Zaidín (Huesca), operativa desde marzo de 2024 y promovida por el Grupo Griñó. Trata unas 205.000 toneladas anuales de purines y residuos agroalimentarios.
Zaidín es una localidad pionera en este ámbito: en los años 90 se puso en marcha una planta de cogeneración donde el metano se utilizaba para producir electricidad. Actualmente, el aprovechamiento se orienta principalmente al gas.
También está muy avanzada la planta de biometano de Vencillón, cuya economía se fundamenta principalmente en la agricultura y la ganadería, sector tradicional heredado de sus orígenes como poblado de colonización.
En estos momentos se está a la espera de recibir el proyecto para tramitar el ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras), después de que haya superado la fase de exposición pública sin registrar alegaciones. Además, se han incorporado todas las correcciones señaladas por el Inaga para evitar afecciones a acuíferos, suelos y atmósfera. El proyecto también ha sido publicado en el Boletín Oficial de Aragón (BOA).
La tramitación de esta planta comenzó hace casi seis años y se prevé que las obras y su puesta en funcionamiento se prolonguen durante otros dos años.
La planta de biogás de Vencillón está gestionada por Repsol, la distribuidora Enagás y una empresa de ingeniería. Se localiza a kilómetro y medio del núcleo urbano y gestionará más de 100.000 toneladas de residuos al año. Desde que comenzó el primer trámite para obtener la Declaración de Interés General del Gobierno de Aragón ha pasado más de un lustro y el presupuesto inicial se ha duplicado debido a la complejidad de los proyectos de inyección del biometano en el gasoducto “Vencillón-Sariñena Fase I”, una obra imprescindible para que el gas generado pueda llegar al sistema gasista.
“Una buena solución”
Ramón Capel, alcalde de Vencillón, defiende la oportunidad de esta planta ubicada en una zona vulnerable por la sobrecarga ganadera donde están próximas localidades como Tamarite de Litera, Altorrincón y los mataderos de Binéfar. “Es una buena solución para reducir la huella de carbono y evitar la contaminación medioambiental y se han seguido todas las exigencias normativas. También el agua es reutilizada y purificada sin afectar al sistema hídrico”, explica Capel.
Al mismo tiempo que cree que este tipo de plantas “han proliferado como hongos” y que no todas saldrán adelante porque se generan en una burbuja creada como ha ocurrido con las plantas de hidrógeno y las energías eólicas y solares, Capel también considera que en otros casos se peca de alarmismo, quizá por la falta de información. A su juicio, “nunca llueve a gusto de todos” y lo fundamental es que los proyectos sean objetivamente necesarios y cumplan de forma rigurosa los criterios medioambientales, eviten problemas de olores y contaminación y mantengan las distancias con los cascos urbanos. “El resto, será especulación”, sentencia.
Próximas a Vencillón hay algunas localidades en las que se impulsan varios proyectos, como el caso de San Esteban de Litera. También acumulan proyectos empresariales en las localidades zaragozanas de La Almunia y Caspe.
Reparos de San Esteban de Litera
Cerca de Vencillón, en San Esteban de Litera hay tres proyectos solicitados por parte de GIA Energy, Atria Power y ENCE Biogas. De momento, la que más rechazo produce es la de GIA, que cuenta con dos informes negativos de la Dirección de Ganadería, lo que ha conllevado otras dos solicitudes de archivo del expediente de planta de biogás por parte del ayuntamiento.
Tal como se informa a los vecinos en el boletín informativo del mes de marzo, buzoneado la pasada semana, “el pasado 19 de febrero el Consistorio solicitó el archivo del expediente de la planta de biogás que se ubica junto a la A-133, detrás de Distromel, una petición que se suma a una anterior que formuló a mediados del pasado año. Esta solicitud se realizó después de que la Unidad de Recursos Ganaderos del Servicio Provincial de Agricultura del Gobierno de Aragón informara de que las instalaciones previstas incumplían distancias con explotaciones ganaderas. Hay que recordar que dicha Unidad ya informó en esa línea hace unos meses, lo que motivó la primera de las solicitudes de archivo del expediente planteada por el Ayuntamiento”.
Por otro lado, también se ha informado a los vecinos de que el Ayuntamiento de San Esteban ha paralizado las licencias para este tipo de instalaciones que se pretendan ubicar a menos de 2 km del casco urbano. La decisión se enmarca dentro una suspensión temporal de licencias en el marco de una modificación puntual del Plan General que inició el propio ayuntamiento el pasado verano y que en estos momentos está en evaluación ambiental en el Inaga.
En cuanto a los otros dos proyectos de plantas de biogás en la zona de Ribabona, uno recibió informe desfavorable por distancias a explotaciones ganaderas y los promotores han registrado en el Inaga un cambio de ubicación. Por tanto, el expediente, en el caso de tramitarse, deberá volver a salir a exposición pública. El segundo está a la espera de los informes sectoriales, entre ellos el de Ganadería, que debe determinar si cumple o no con las distancias ganaderas.
Ubicaciones sin afecciones
En el Ayuntamiento zaragozano de Bujaraloz se han recibido al menos cinco propuestas para desarrollar plantas de biogás, siendo una de ellas la que más visos tiene de salir adelante y se ubicaría a 14 kilómetros del casco urbano, ya que el término municipal es muy alargado. Además, la zona a implantarse es de escaso valor medioambiental y el ayuntamiento es el titular de la superficie.
La localidad está catalogada como Zona Vulnerable a Nitratos, es decir, donde las aguas superficiales o subterráneas tienen —o corren el riesgo de tener— una concentración demasiado alta de nitratos procedentes de la actividad agraria y ganadera.
No obstante, no existe contestación ciudadana, tanto por la lejanía de su instalación como por la prudencia que muestra en todo momento el Consistorio que, ante todo, trata de preservar la salud de la población y exigir el cumplimiento riguroso de la normativa y los criterios del Inaga. Además, un proyecto ordenado y equilibrado también genera cierto impacto económico en el territorio en el que se instala, tanto por la compra de terrenos, la inversión en la obra y los impuestos municipales que recibe el erario público.
Energía o fertilizantes
En Teruel no hay tantos proyectos de biogás pero cuentan con algunas experiencias punteras como la de la empresa Fertinagro Biotech, que lleva años investigando y desarrollando soluciones en materia de fertilizantes tecnológicos y sostenibles en España.
El director de desarrollo estratégico de esta firma, Sergio Atarés, distingue los pros y contras de las plantas de biogás ya que, desde el punto de vista energético es positivo porque se reduce la dependencia externa, pero en materia de fertilizantes pueden añadirse problemas, sobre todo cuando la materia orgánica no son solo purines o restos de las industrias alimentarias.
Según Atarés, cuando se hace uso de subproductos que son digeridos por las plantas de biogás para producir energía, queda el digestato, la materia sólida que vuelve al suelo pero empobrecida, lo cual es perjudicial. En este punto, compara los tipos de suelos fértiles europeos, en los que abunda la materia orgánica, frente a los suelos mediterráneos, típicos de climas secos, donde los suelos carecen de nutrientes, por lo que “estamos limitados para tal cantidad de plantas de biogás”. Desde su punto de vista, el biogás es una buena solución cuando existe mucha biomasa y siempre que existan soluciones para el digestato. La propia Unión Europea pone límites para tratar el producto orgánico resultante de la digestión anaeróbica en plantas de biogás, como los compuestos poliaromáticos y otras sustancias prohibidas.
La empresa turolense, filial de Térvalis, tiene su propia planta de biogás de autoconsumo en la localidad de Escucha con una gestión de 40.000 toneladas al año. Fertinagro Biotech también asesora a otras empresas que desarrollan plantas de biogás porque sin una planificación agronómica rigurosa, el problema se desplaza, pero no desaparece.
Mapa actual de zonas vulnerables
Aragón ha ampliado recientemente sus zonas vulnerables (áreas donde el agua subterránea está contaminada o en riesgo por el exceso de abonos y purines). La Orden AGM/83/2021, revisada a finales de 2025, es la referencia legal vigente.
El mapa del biogás en Aragón sigue de cerca el de la ganadería intensiva. Muchos de los proyectos se concentran en el este de la provincia de Huesca, en comarcas como La Litera y el Bajo Cinca, uno de los principales núcleos porcinos del país y donde el volumen de purines convierte estos residuos en una materia prima abundante. Otro eje se extiende por el valle medio del Ebro y las Cinco Villas, con municipios como Tauste, Magallón o Agón, donde la agricultura de regadío y la ganadería intensiva alimentan nuevas iniciativas energéticas. En los últimos años también han surgido proyectos en el entorno de Huesca y el Somontano —con casos como Loporzano o Barbastro—, algunos de ellos acompañados de una creciente contestación vecinal.